El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio José Báez, durante la homilía de este domingo exhortó a los nicaragüenses a no olvidar al obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, quien permanece encarcelado en las celdas de la cárcel, La Modelo, aunque nadie ha podido verificar esto.
Desde la parroquia Santa Agatha, en Miami, Estados Unidos, el obispo Báez al iniciar la Santa Misa dijo «recuerdo con cariño a mi hermano, monseñor Rolando Álvarez que está en la cárcel injustamente, condenado por la dictadura sandinista en Nicaragua. Les ruego que se unan a mi oración por intercesión de San José para que el Señor le dé fortaleza a Rolando, le dé mucha esperanza, y muy pronto pueda estar en medio de su pueblo».
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El religioso dijo que monseñor Álvarez en un hombre justo y pastor inocente, con el que la dictadura orteguista se ha ensañado porque «no ha soportado su palabra».
Dijo además que su encarcelamiento es una de las injusticias más graves que se ha cometido no solo en Nicaragua, sino en Centroamérica y todo el continente.
«Un obispo preso, un sucesor de los apóstoles, no olvidemos a monseñor Álvarez, oremos por él y exijamos su libertad», indicó Báez.
Papeletas en protesta contra su encierro
Este domingo, algunas calles principales del departamento de Chinandega, en el occidente de Nicaragua, amanecieron con papeletas de protesta en contra del encarcelamiento del obispo Álvarez.
En las papeletas de color negro, tamaño de una tarjeta de presentación de bolsillo, aparece una foto de Monseñor Rolando con la leyenda “Premio Nobel de la Paz”.
En la parte inferior de la papeleta, se lee: “Seguimos en pie de lucha, aquí no se rinde nadie”.
El arresto y traslado a La Modelo
El 19 de agosto, en horas de la madrugada, la Policía ingresó a la Curia Episcopal de Matagalpa y detuvo a monseñor Álvarez, junto a seis sacerdotes que le acompañaban y un laico. En un comunicado la Policía indicó que el obispo se mantenía “en resguardo domiciliar” en Managua y el resto de personas fueron trasladadas a la Dirección de Auxilio Judicial, conocido como el nuevo Chipote.
Los seis religiosos y el laico fueron desterrados del país, el pasado 9 de febrero, junto a 215 presos políticos.
Mientras que monseñor Álvarez se negó a abandonar el país, el régimen de Ortega, lo condenó a 26 y cuatro meses de prisión y ordenó su traslado de su residencia, en Managua a La Modelo. Hasta ahora no se conoce que alguien lo haya visitado en la cárcel para constatar su estado de salud.
Cegueras que deshumanizan la vida
En la reflexión de su homilía, el obispo Báez dijo que en la actualidad en el mundo se viven muchas cegueras que deshumanizan la vida y la convivencia. Indirectamente se dirigió a aquellos fanáticos o simpatizantes del régimen quienes guardan silencio ante las injusticias cometidas en Nicaragua.
En la vida social, enumeró el obispo, hay cegueras terribles: “Son ciegos quienes creen que la paz puede surgir como fruto del sometimiento y de la represión. Son ciegos los que se creen poderosos porque violentan derecho, y la libertades de la personas. Son ciegos los que optan por callarse cuando ven que la gente es agredida, reprimida y exiliada y piensan que nunca les va a tocar a ellos esa misma suerte. Son ciegos los que piensan que con su silencio e indiferencia ante las injusticias lograran ser tratados con benevolencia de parte de los tiranos. Son ciegos quienes creen ingenuamente que hay personas y sistemas políticos que no pasan jamás y por eso les rinden culto, le entregan su corazón, su conciencia y los adora como un ídolo”.
Añadió que también son ciegos quienes al mal le llaman bien, y al bien le llaman mal, se obstinan en el mal que cometen y rechazan todo tipo de corrección, son ciegos. No obstante, resaltó que a través del relato del Evangelio de hoy, dijo Báez, nos demuestra que “es posible salir de la ceguera que la luz de Jesús puede iluminar nuestra conciencia y vida. Creer es un modo de ver la vida”.