Moseñor Silvio Báez, durante su homilía en la parroquia San John Newman de Miami, recordó que «ninguna noche en la vida es para siempre», en un mensaje lleno de esperanza en medio de su comentario sobre la transfiguración de Jesús.
Báez habló de los momentos de desconcierto, indicando que también a nivel social hay estos desconciertos.
Remarcó que con la transfiguración de Jesús y su subida al Monte Tabor, Jesús quería que los discípulos comprendiera que «la última palabra no la tiene el dolor, ni el pecado, ni la injusticia, ni el mal, ni la muerte».
Hizo un llamado a los feligreses a no vivir en las urgencias de cada día, recordó que hace falta tomar distancia. «Hay que dejar por un momento los miedos y las tristezas que nos paralizan».
«A veces atravesamos situaciones dolorosas y momentos oscuros que nos agobian y parecen no tener solución. A veces los problemas se acumulan, nos asustamos terriblemente ante una enfermedad inesperada o la soledad de la muerte», expresó.
Remarcó que en el camino de la fe, muchas veces sentimos que nos falta la fuerza, que las exigencias del amor nos sobrepasan y que hasta Dios a veces parece callar.
«En lo profundo de nuestro corazón anhelamos una fuerza que nos permita ver la luz, una fuerza que nos permita mantenernos en pie, una mirada nueva, que nos permita ver la vida y la historia desde otra perspectiva. En esos momentos es importante tomar distancia de la realidad y subir al monte con Jesús», afirmó.
La fuerza de la injusticia de la violencia parecen invencibles
Báez hizo énfasis que a nivel social también hay momentos de desconcierto en los que «nos podemos sentir dispersos, débiles y hasta fracasados por no haber conseguido los resultados esperados». En esos momentos «la fuerza de la injusticia de la violencia parecen invencibles, no se ven caminos de solución».
«En esos momentos hay que subir al monte y tomar distancia de la realidad y dejarnos iluminar por Jesús. Elevarnos sobre la llanura de los intereses personales e ideológicos que nos hacen rígidos, indiferentes o pesimista, es necesario subir al monte una y otra vez y dejarnos iluminar por la luz de Jesús y permitir que su amor nos mantenga en pie y nos haga fuertes», recomendó.
Indicó que en las luchas sociales el cansancio, los intentos fallidos y las decepciones no son el final, «son dolores de parto de una nueva sociedad, son oscuridades que anuncian la llegada de un nuevo día lleno de luz, no hay que desanimarse».
«El pecado, el mal y la injusticia no son el final, hay una luz más poderosa. Jesús con su amor y su luz nos ayudará a ampliar la mirada y el corazón. (…) Es tiempo de elevarnos sobre el miedo, sobre la mezquindad, sobre la desesperanza y el egoísmo. Es hora de empezar a pensar con sensatez, de crear vínculos de comunión, de animarnos recíprocamente a la esperanza y convertirnos en factores de unidad y no de división», remarcó Báez.
Al cerrar su homilía hizo un llamado a «transfigurar la mente y el corazón para transfigurar la realidad». Advirtió que «el monte no es para quedarse» y que debemos bajar a la planicie de la cotidianidad, a la llanura de la vida diaria, de la lucha de la fatiga y de la rutina de todos los días.
«Bajemos iluminados y fortalecidos con él. Que la luz de Jesús nos ayude a descubrir la belleza de la vida, no todo es negro, no todo es doloroso, hay razones para gozar, para esperar, para sonreír», comentó Báez.
Cardenal Leopoldo Brenes cumplirá 74 años
Este próximo martes 07 de marzo, el Cardenal Leopoldo Brenes cumplirá 74 años. Durante la celebración eucarística de este domingo se le cantó las mañanitas y se comentó que los papas de monseñor le pideron a Jesus del Recate en Popoyuapa que les diera un hijo y a cambio prometieron que se lo consagrarían