El sector avícola de Costa Rica espera que el Gobierno de Nicaragua reabra las fronteras a sus productos la próxima semana, luego que estas fueran cerradas a raíz de que ese país notificó la aparición de la gripe avaria en aves migratorias y de traspatio. El sector cuestiona duramente la decisión de las autoridades nicaragüenses de cerrar su mercado, mientras a otros países, que también han notificado casos de influenza aviaria, les sigue comprando.
William Cardoza, director ejecutivo de la Cámara Nacional de Avicultores de Costa Rica, confirmó que desde hace varias semanas no han podido enviar pollitos de un día de nacidos y de engorde para producir carne y otras aves para la obtención de huevos, así como huevos fértiles para incubarlos y producir animales en Nicaragua.
El sector estima daños por 2.5 millones de dólares a la industria avícola de Costa Rica, por el cierre de fronteras de Nicaragua. «Hay un impacto mensual fuerte», dice. Son cuatro incubadoras avícolas de ese país las que mandan productos a Nicaragua.
Solo en un día una empresa puede enviar 43 mil pollitos a Nicaragua. «Perfectamente estamos hablando de 250 mil pollitos cada mes», afirmó.
Cardoza dijo que el cierre, cuya medida tambièn tiene vigente Honduras, ocurrió luego que en la zona sur de Costa Rica, en una vivienda se identificara el virus y se sacrificaran 60 aves de corrales, las que posiblemente se contaminaron por alguna ave migratoria, pues la casa està ubicada en una zona costera.
«Eso se considera una contaminación de traspatio, no tiene nada que ver con la producción, de ahí es que vino el cierre preventivo de las autoridades de Nicaragua y Honduras», explicó Cardoza, quien dijo que con base a las regulaciones internacionales, desde que se identifica un foco se notifica a la Organización Mundial de Sanidad Animal, que establece que se debe dar un plazo mínimo de 28 días para que se declare un caso cerrado tras tomarse las medidas correspondientes para combatir el patógeno.
Al respecto, Cardoza dijo que el foco fue encontrado a inicios de febrero y el plazo establecido se vence este fin de semana y esperan que las autoridades del Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) de Costa Rica el próximo lunes le notifique al Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (Ipsa) de Nicaragua, a Honduras y la OMSA el cierre del caso, porque no se han identificado màs casos en traspatio.
Las incongruencias
El líder gremial costarricense explicó que llama la atención que Nicaragua mantiene cerradas sus fronteras a todos los productos avìcolas de Costa Rica, incluido el cruce de carne y productos congelados a base de aves, pero a Panamá, donde se han sacrificado unas 1,500 gallinas de traspatio por el virus, este ya puede exportar al territorio nicaragüense.
«Estamos esperando que no aparezcan más casos y poder notificar el 6 de marzo a las autoridades correspondientes y ver cuál es la respues», afirmó Cardoza, quien reconoció que la decisión de reabrir las fronteras de cada gobierno no es automática tras la notificaciòn, sino que depende de cada país si decide retomar el comercio con la parte afectada.
Indicó que entre las opciones que tienen los gobiernos es ir a Costa Rica a hacer inspecciones en las granjas o verificar los análisis de laboratorios del Senasa o bien establecer más requisitos sanitarios al sector avícola, pero eso ya es una decisión soberana.
Y aunque cada país es autónomo en sus decisiones, Cardoza considera que el cierre de Nicaragua es injustificado porque hasta la fecha no hay ninguna afectación de gripe en granjas de producción ni en las incubadoras donde nacen los pollitos que son exportados, el caso de detección del patógeno está localizado a más de 100 kilómetro donde hay àreas de producción avícola en Costa Rica.
«En realidad no se han detectado en casos en aves silvestres en la zona central del país, sino en la zona costera en aves migratorias. Lo más contrariante de la posición de Nicaragua con el cierre es que le habían cerrado originalmente el mercado a Panamá, que también les exportaba huevos fértiles, se lo cerraron por un pelícano que está a kilómetros de la costa de la Ciudad de Panamá, con solo esa notificación le cerraron el mercado, después les volvieron a abrir, entonces le cerraron a Costa Rica, pero le abrieron a Panamá, cuando hace dos semanas en se país sacrificaron 1,500 gallinas», dijo.
«Si el cierre a Costa Rica es preventivo, por qué le mantienen abierto el mercado a Panamá, que tiene más casos», indicó.
El líder gremial dijo que Nicaragua tiene una alta dependencia de las importaciones de pollitos y huevos fértiles de Costa Rica, por lo que cree que la opción que tiene el país para cubrir ese cierre es importar carne de pollo congelado desde Estados Unidos, que también lleva años batallando contra la gripe aviaria.
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Cardoza explica que hasta en esa parte de la importación de pollo congelado hay incongruencia en Nicaragua. Resulta, que el Gobierno local tampoco autoriza que camiones con carne de pollo congelada de Costa Rica cruce el territorio nacional con dirección a Honduras, pero sí se autoriza importación de pollo desde Estados Unidos, que está más afectado por la gripe aviaria que el territorio costarricense.
El representante empresarial explicó que el riesgo de transmisión del virus a a través de la carne congelada de pollo no es alto, pero sí se cuenta entre las posibilidades de que esto ocurra. «Estados Unidos lleva 15 años batallando con la gripe aviaria… de nuevo no hay una lógica de que Nicaragua importe carne de pollo en grandes cantidades a través del Cafta desde Estados Unidos, pudiendo abastecerse de otros países de Centroamèrica que no tienen la enfermedad», expresó.
«Si Estados Unidos tiene influeza aviaria desde hace años, ¿por qué se mantiene abierto al mercado de EE. UU. y le cierra el mercado a los vecinos por 60 gallinas? El virus tiene una supervivencia más baja con el congelamiento, pero hay un riesgo medio y los productos cocinados es bajísimo», se cuestiona.
Analizando dejar el mercado nica
El líder gremial dijo que dada la incertidumbre con el mercado nicaragüenses y ante el riesgo de que se cierre abruptamente otra vez, algunas empresas están analizando cesar su relación comercial con Nicaragua.
«Hay exportadores aquí, por lo menos o tres incubadoras, no están seguras si van a querer seguir exportando a Nicaragua porque el argumento de ellos es: què pasa si volvemos a meter 100 mil huevos a la incubadora, ahora que Nicaragua nos vuelva a abrir o Honduras, y aparece un caso y nos vuelven a cerrar, entonces están considerando no exportar», indicó.
Anapa explica la regulación internacional
El director ejecutivo de la Asociación Nacional de Avicultores y Productores de Alimentos (Anapa), Donald Tuckler explicó que las restricciones impuestas por Nicaragua están dentro de los protocolos internacionales.
Tuckler confirmó que basado en las regulaciones internacionales, los países toman la decisión de reabrir sus mercados una vez que el país notifica a la Organización Mundial de Sanidad Animal el cierre de cada caso. «Y así como los países recibieron la nota de la OMSA de que se había encontrado una situación en un país también la OMSA notifica que Costa Rica ha enviado el cierre de esos casos y así como los países determinan medidas en su momento, también los países a partir de la notificación de cierre evalúan la modificación o levantamiento de esas medidas sanitarias», precisó.
En ese contexto, «entiendo que esa notificación hasta el día de hoy no se ha dado» por parte de Costa Rica, indicó Tuckler, quien aclaró que esa decisión corresponde al Ipsa.
Pero más allá de eso, Tuckler dijo que el país sigue libre de la presencia de influencia aviaria y por tanto no se puede aducir que por ese virus los precios de los alimentos avícolas están subiendo en Nicaragua.
Y es que el régimen de Daniel Ortega, que suele imponer trabas al comercio regional, anunció en días recientes que más de 200 granjas avícolas están siendo monitoreadas en Nicaragua para intentar evitar el ingreso de la influenza aviaria.
El Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA) firmó un acuerdo con la Asociación Nacional de Avicultores y Productores de Alimentos (Anapa) para fortalecer el sistema de vigilancia epidemiológica para enfermedades aviares, con un periodo de vigencia de 2023-2025.
El IPSA tomó muestras en 11,746 aves, en 201 granjas avícolas tecnificadas, semitecnificadas y en vigilancia epidemiológica en enfermedades de aves. Según el Gobierno ha realizado 107 charlas y han trabajado con más de 529 productores entre otras acciones.