Los ex presos políticos Dora María Téllez y Félix Maradiaga presentaron su testimonio ante la Delegación para las Relaciones con los Países de Centroamérica del Parlamento Europeo. Téllez indicó que «una gran parte de los 222 ex presos políticos liberados el 9 de febrero no va a poder sostenerse en el corto plazo», al hablar de las condiciones en las que se encuentran luego de la deportación y el retiro de la nacionalidad que les aplicara el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
«Estamos repartidos en diferentes estados de Estados Unidos, unos en mejores condiciones que otros, algunos tienen familiares, otros no tienen a nadie, en condiciones de alojamiento de corto plazo, condiciones que pueden volverse precarias. Hay como 40 personas que somos de la tercera edad y una gran parte de los 222 que no habla el idioma inglés y que su reinserción en la sociedad estadounidense puede ser bastante compleja», indicó Téllez.
Destacó que hay problemas físicos, gran parte que tiene insomnio, problemas de ansiedad y preocupación por sus familias en Nicaragua. Resumió que la mayoría tiene dificultades económicas, problemas de salud física y mental, y la incertidumbre de ajustarse a la vida en Estados Unidos. «Una parte muy importante de los 222 no va a poder sostenerse en el corto plazo», indicó.
Agregó que «la visa humanitaria que les otorgó Estados Unidos no es la condición de refugiado, que les permitiría a las personas que están en peor condición, una vez identificada, recibir algún apoyo para su reincorporación, para su reinserción en la sociedad estadounidense y lo mismo los países que han ofrecido ciudadanía, la ciudadanía no va aparejada con el reconocimiento de una condición de vulnerabilidad en la que están la mayoría de los presos políticos que salimos para Estados Unidos», explicó Téllez.
Mencionó que no se están dando permisos para la salida de menores familiares y los permisos de salida son inválidos porque los excarcelados políticos no tienen nacionalidad ni están en el registro, por lo cual los menores están saliendo por puntos ciegos.
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Por su parte, Maradiaga hizo énfasis en la crueldad con la que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo trató a las mujeres ex presas políticas y comentó que a partir de su experiencia en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), conocida como el Chipote, se dio cuenta que el régimen no tiene reparo en «expresar su odio» a cualquier persona o sector de la comunidad nicaragüense que intente detener el avance de la dictadura.
Comentó que en su caso estuvo los primeros 84 días aislado, condición que fue permanente para las mujeres. «Mostrando una perversidad adicional para las mujeres que estaban en esa condición», dijo.