El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), evitó pronunciarse sobre la crisis de derechos en Nicaragua que provocó la dictadura de Daniel Ortega al desterrar y retirar la ciudadanía nicaragüense a más de 300 opositores en las últimas semanas.
Un periodista preguntó este martes al presidente López Obrador en su habitual rueda de prensa, si «condena la violación a los derechos humanos de los 222 nicaragüenses (desterrados) y les ofrecería la nacionalidad mexicana».
«Vamos a desayunar ya y mañana hablamos, contestamos sobre ese tema», respondió López Obrador, pese a la conocida longitud de sus conferencias matutinas.
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El pasado 9 de febrero, 222 opositores, que estaban presos en diferentes cárceles de Nicaragua por manifestarse en contra de la dictadura de Ortega, fueron enviados a Estados Unidos bajo una condición de «deportación» y además el régimen orteguista les quitó la ciudadanía nicaragüense. Días después, el régimen le quitó la ciudadanía a 94 opositores más, la mayoría en el exilio.
También lo hizo con el obispo de Matagalpa, Rolando José Álvarez Lagos, a quien además recluyó en el Sistema Penitenciario de Nicaragua.
Solo España les ha ofrecido nacionalidad a todos ellos y a los próximos que sean declarados apátridas por parte de la dictadura.
Hasta ahora, solo los mandatarios de Chile y Colombia, Gabriel Boric y Gustavo Petro, respectivamente, se han pronunciado públicamente sobre la decisión del régimen orteguista. Boric, el más contundente, condenó la medida y llamó a Ortega dictador. Petro se solidarizó con las personas afectadas.