A finales de noviembre de 2022, el presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, anunció decretos que en resumen afectan a los solicitantes de refugio en tres cosas: la solicitud de refugio que debe hacerse en un máximo de 30 días desde el ingreso al país, la condición de inscribirse a la Caja Costarricense del Seguro Social para tener un permiso laboral, y el impedimento de no salir del país «bajo ninguna circunstancia».
Daguer Hernández, exsubdirector de Migración y Extranjería (DGME) de Costa Rica, analizó el impacto que han tenido estas tres medidas desde su anuncio hace dos meses. «Efectivamente hubo una reforma el 1 de diciembre publicada en La Gaceta en el diario oficial. Con relación al tema de refugio reformó los dos reglamentos, y creó la categoría especial de protección comunitaria de una nueva versión refugio. Hizo tres modificaciones importantes, uno, primero estableció que las personas solicitantes de refugio tienen que solicitarlo en el plazo de un mes en la entrada del país. Qué implica eso, si una persona entró el 28 de noviembre tiene que solicitar refugio antes del 27 de diciembre», indicó Hernández.
Solicitar refugio en la frontera para evitar filas
El impacto en este caso se traduce en largas filas en los portones de la Unidad de Refugio en Costa Rica de personas que quieren tomar uno de los 50 cupos que se entregan para solicitudes nuevas. En este caso una de las aclaraciones importantes es que para solicitar refugio, de acuerdo con el decreto, puede hacerse en las fronteras al ingresar al país.
Las filas, de acuerdo con las personas que incluso duermen en las afueras de la Unidad de Refugio, son contra reloj, porque como explicó el exsubdirector de Migración, tienen un plazo de 30 días. «Efectivamente es probable que se pierda ese plazo, no se está previendo alguna otra forma, si no es la forma determinada y estamos volviendo a una condición en donde la persona va a tener que ir todos los días a la Unidad de Refugio a hacer la solicitud para cumplir con ese plazo en el tiempo correspondiente», dijo.
Sobre las razones de estas filas y de establecer un período determinado para realizar la solicitud, explicó que se trata de desmotivar a las personas que solicitan refugio por un tema meramente laboral.
«Lamentablemente con esta nueva política o esta nueva forma de atención va a tener la persona que ir una, dos, tres, cuatro días mientras adquiere uno de los cupos diarios», analizó, por lo que aconsejó pedir el refugio en las fronteras para evitar las largas filas para conseguir un cupo.
Descongestionar solicitudes que buscan permiso laboral
La segunda reforma es la imposibilidad del solicitante de refugio de trabajar de forma inmediata, aunque se ordena a este a inscribirse en la Caja del Seguro tres meses antes de pedir una cita para solicitar el permiso laboral.
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La persona «no está autorizada a trabajar y así lo dice la norma. Qué sucede con el trabajo, tiene que pasar tres meses y solicitar la autorización para que le emitan la utilización de trabajar, o sea, no es que a los tres meses tiene permiso de trabajar, tiene que solicitar la autorización para que le emiten el permiso de trabajo», explicó.
A criterio del exsubdirector de la DGME, esta medida es positiva porque descongestionará el sistema de solicitudes de refugio que se mantiene saturado por la excesiva cantidad de personas que llegan a buscar la protección internacional, pero cuyo único interés es conseguir el permiso laboral y no son perseguidos políticos.
De acuerdo con Hernández, al regresar al sistema de emitir primero una identificación como solicitante de refugio y luego un permiso laboral se subsana el dar permiso a aquellos que no estaban asegurados.
Tercera medida violenta el derecho a la movilidad
La tercera modificación, la «imposibilidad de viajar», de acuerdo con el exsubdirector de la DGME, violenta el derecho a la movilidad y debería tomar en cuenta factores, como los solicitantes de refugio que antes de llegar a Costa Rica viajaban por razones de trabajo o académicas.
«La nueva oleada de personas solicitantes de refugio tiene un nivel económico para viajar, salen porque siempre han salido, tanto en sus países como ahora en Costa Rica. Siendo solicitantes de refugio esta limitante por viajes vino a establecer una completa y absoluta limitación o limitante a que las personas no viajen, ya que estos solicitantes del refugio que incluso viajaban porque hubo muchos solicitantes del refugio que mientras está sucediendo lo de su resolución ellos han estado viajando y hacen viajes por trabajo o razones académicas», detalló.
Sobre estos decretos o medidas, Hernández señala que hay que valorar sobre todo el tercero, porque el derecho a la movilidad es un derecho fundamental y una regulación migratoria no debe afectar un derecho fundamental.