Holver Zelaya, campesino lisiado de las protesta de abril. Óscar Navarrete/LA PRENSA

Holver Zelaya, campesino lisiado por la represión de abril de la dictadura, pide ayuda para terapias

Quedó parapléjico después de que paramilitares le dispararan, pero en los últimos meses ha empezado a tener sensibilidad en las piernas

El campesino y lisiado de las protestas de abril en contra del régimen de Daniel Ortega, Holver Zelaya, se encuentra solicitando ayuda para poder recibir sesiones de terapia y sobrellevar los dolores que le provocan las lesiones que tiene debido a los impactos de bala que recibió en su cuerpo.

Zelaya es un campesino originario de la comunidad Puerto Príncipe, en el municipio de Nueva Guinea y que se unió a los tranques que hicieron pobladores de esa zona del país como parte de las protestas en contra del régimen orteguista en 2018.

Este hombre recibió un escopetazo disparado por paramilitares durante la Operación Limpieza, y que lo dejó invalido porque uno de los perdigones le destrozó la médula espinal. Otros 10 perdigones todavía los tiene incrustados en parte de su espalda, hombro y brazo derecho.

Desde que fue herido en junio de 2018, Zelaya ha tenido que desplazarse junto a su familia hacia algún lugar de Managua que prefiere no revelar, en donde vive con su esposa y sus dos niñas menores de edad, sin embargo, la necesidad lo ha llevado a salir de la clandestinidad.

LEA TAMBIÉN: La difícil travesía del adolescente que llegó herido y en silla de ruedas a Estados Unidos

A pesar de que algunos médicos le dijeron que no volvería a caminar, desde hace unos meses el campesino ha empezado a tener sensibilidad en sus piernas y un doctor le recomendó que hiciera terapia para poder mover sus dedos nuevamente y en un futuro, volver a caminar, sin embargo, Zelaya vive en pobreza extrema y no tiene dinero suficiente como para costearse las sesiones de terapia ni los medicamentos que necesita.

Zelaya junto a sus dos niñas pequeñas. Óscar Navarrete/LA PRENSA

“Esta terapia es estirar y encoger los pies, hacer masaje para que se estiren, y sostenerme parado. Por eso es que quiero hacer unas barras acá en la casa para cuando yo pueda, hacer terapia por mi cuenta”, comenta el hombre.

“Ya siento bastante. Todo el cuerpo, ya no aguanto estar sentado porque ya siento y a mí me dijo un médico que lo que necesito es terapia. Una muchacha fisioterapeuta me dijo que ella me viene hacer terapia acá en la casa, pero que le pagara”, agrega este hombre que no pierde la esperanza de volver a caminar.

De momento, los pies de Zelaya tienen heridas y llagas porque permanece en cama y en una vieja silla de ruedas. También, usa una colostomía para defecar y no ha podido cambiar la bolsa desde hace varios días porque no tiene para comprar un nueva. Si usted desea ayudarle a este campesino, puede hacerlo escribiéndole al número +50585953040.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí