El sanjuaneño Carlos Eduardo Holmann Thompson, si no hubiese fallecido, habría cumplido 100 años de vida este 16 de enero. Su esposa, Ana María Chamorro Cardenal, conocida como doña Anita, y sus hijos lo recordaron con aprecio y amor en el ofrecimiento de una misa de acción de gracias por el centenario de su nacimiento. Él estuvo cuando LA PRENSA resurgió, como el Ave Fénix, de las cenizas en los años 70, tras la última embestida de Anastasio Somoza Debayle y otros acontecimientos que marcaron la historia del «Diario de los Nicaragüenses».
Cuando Holmann Thompson nació, el 16 de enero de 1923, en San Juan del Sur, Rivas, su padre, Edgar Teodoro Holmann Reinecke, tenía 37 años y su madre, Carolina Thompson Gutiérrez, 27 años.
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Contrajo matrimonio con doña Anita el 13 de diciembre de 1947, cuando él tenía 24 años y ella 21. Vivieron felizmente casados durante 40 años hasta que la muerte los separó físicamente el 23 de mayo de 1988. De esos 40 años, vivieron 25 en San Juan del Sur y el resto en Managua.
Falleció a sus 65 años, tras sufrir un accidente de tránsito en la carretera hacia Masaya. «Él salió vivo del accidente, pero tenía muchos golpes, uno en la cabeza, le hicieron cirugías, pero murió por problemas del corazón», dijo doña Anita. Sus restos descansan en el cementerio de San Juan del Sur, donde fue sepultado.
De hecho, Pablo Antonio Cuadra (PAC), en la columna titulada «Periodista en silencio» publicada en el periódico en homenaje a Holmann Thompson lo llamó «el periodista silencioso», resaltando la labor que desempeñó en LA PRENSA con y sin el Mártir de las Libertades Públicas: «Pedro sembró la palabra mártir. Carlos puso la tenacidad silenciosa», apuntó.

Doña Anita secunda lo escrito por PAC y señala que «él estaba siempre a la orden para cualquier necesidad que teníamos en LA PRENSA. Yo lo recuerdo muy cariñoso, muy servicial e ideal para inventar todas las facilidades que uno se podía imaginar, y así se integró en LA PRENSA por muchos años».
El hijo mayor del matrimonio Holmann Chamorro, Eduardo, resalta –parafraseando algunas palabras de PAC– que su padre «hacía trabajo y pesos para que ellos hicieran letras. En otras palabras, era el artesano de LA PRENSA«.

Doña Anita con su esposo procrearon siete hijos: Eduardo, Verónica, Hugo Martín, Ana Carolina, Bruno, Ericka y Juan Lorenzo Holmann Chamorro; el último es el actual gerente general del Diario LA PRENSA y preso político del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, y permanece encarcelado desde hace 520 días.
«Vas a sembrar conciencia en LA PRENSA»
Holmann Thompson era un algodonero y ganadero que tenía que alquilar tierras para poder sembrar. A finales de los años 70, recuerda doña Anita, a su esposo le fue imposible seguir sembrando algodón por limitaciones impuestas al dueño de las propiedades por parte del sandinismo.
«Con la Revolución a él se le acaba el negocio de sembrar algodón, porque prácticamente no se podía alquilar tierras», dice Eduardo Holmann Chamorro, hijo mayor del matrimonio.
Justo en ese momento el Diario LA PRENSA había sufrido el brutal bombardeo que ejecutó la Guardia Nacional de Somoza a las instalaciones del periódico el 11 de junio de 1979, en su intento de eliminar el legado del fundador Mártir de las Libertades Públicas, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (PJCHC).

Doña Anita recuerda las palabras que su esposo en ese momento le dijo: «Ahora te vas a aburrir de mí, porque ya no podemos seguir alquilando las tierras«. A lo que ella respondió: «No vas a sembrar algodón, pero vas a sembrar conciencia en LA PRENSA porque te necesitamos ahí«.
Tanto doña Anita como su hijo Eduardo recuerdan que Holmann Thompson trasladó al equipo de mecánicos que le ayudaban a la siembra de algodón, a las instalaciones del periódico para «lavar y limpiar el líquido que habían regado (los de la Guardia de Somoza) para quemar las instalaciones de LA PRENSA».
«Así como reparaba los tractores con sus mecánicos, más mecánicos especialistas de la Goss Organization, logró reactivar la rotativa destruida por Somoza Debayle y sus asesinos», recuerda Eduardo, quien afirma que desde ese momento su papá apoyó a su mamá y a su tía doña Violeta Barrios de Chamorro para mantener en pie el Diario de los Nicaragüenses, legado de PJCHC.

De hecho doña Anita reconoce que «ellos eran muy amigos, muy íntimos, muy cercanos porque mi esposo decía que él (Pedro Joaquín) era el hermano que no había tenido, porque solo tuvo hermanas. Ellos se conocieron en el Colegio Centroamérica y la amistad se afianzó cuando nos hicimos novios, hacían bromas y viajes juntos, eran muy cercanos».
Clave en LA PRENSA
Doña Anita y su hijo Eduardo aseguran que Holmann Thompson insistía en que él «no era político» sin embargo, acompañaba siempre a Pedro Joaquín. «Él lo aconsejaba y lo acompañaba en todo, en sus juicios y lo iba a visitar a la cárcel donde estaba preso Pedro, la Violeta le tenía mucho cariño, lo llamaba en sus dificultades», resalta doña Anita.
En esa misma línea, Eduardo dice que su papá fue «clave» en muchos acontecimientos de LA PRENSA, desde la reconstrucción del periódico tras el bombardeo de 1979, pasando por la negociación por la crisis de división de Xavier Chamorro –quien fundó el extinto El Nuevo Diario en 1980–; hasta en 1987 con la reapertura del Diario tras haber sido clausurado el 26 de junio de 1986 por el gobierno sandinista.
Sobre el bombardeo sostiene que destruyó la rotativa del periódico. «La rotativa prácticamente como estructura no sufrió, lo que sufrieron obviamente fueron todos los accesorios de la rotativa. Mi papá agarró a sus mecánicos de tractor con Winston Umaña, quien era mecánico de los tractores de mi papá, y pasó a ser mecánico de la rotativa, echaron a andar LA PRENSA», asegura Eduardo.

Eduardo sostiene que en 1980 Xavier Chamorro Cardenal (q.e.p.d), ante los desacuerdos que tenía por la línea editorial de oposición al sandinismo que tenía y ha mantenido LA PRENSA, se separó del periódico y fundó El Nuevo Diario el 19 de mayo de ese año. Fue hasta mediados de 1990 que cambió su línea prosandinista por una más crítica hacia la dirección partidaria.
«Con la decisión de mi tío (Xavier), quién pidió su parte de LA PRENSA, se hizo una negociación», sostiene el hijo mayor de Holmann Thompson.
«En 1986 existe una reapertura del gobierno sandinista para buscar cómo mejorar las relaciones con la empresa privada, y LA PRENSA era un factor importante, doña Violeta era la presidenta de la Junta Directiva. Jaime Wheelock pidió reunirse con mi papá para llegar a un acuerdo, en tiempos complicados de violencia que había en ese momento. Tras ese acuerdo, ellos abrieron LA PRENSA, quitaron la censura, hubo (en ese momento) un marco de respeto. Wheelock en representación de la Junta Directiva del FSLN y mi papá en representación de LA PRENSA. Las negociaciones las llevó mi papá».

Doña Anita afirma que su esposo «trabajó mucho por LA PRENSA y dio lo mejor de él».