El argentino Luciano Cabral volvió a jugar profesionalmente al futbol después de cinco años de cárcel. El volante ofensivo de 27 años, quien antes de ir a prisión era pretendido por clubes importantes de Brasil y Argentina, ingresó unos minutos en el amistoso en el que Coquimbo derrotó 2-0 a la Universidad de Chile en el estadio Francisco Sánchez Rumoroso.
Cabral fue a presión por un asesinato ocurrido en la madrugada de año nuevo de 2017 cuando jugaba con el Atlético Paranaense de Brasil. Se entregó a la Justicia el 4 enero y el club, que estudiaba comprar su pase en un millón y medio de dólares, terminó rescindiéndole el contrato.
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José Cabral, padre del jugador, confesó que había asesinado a Joan Villegas, quien fuera hallado sin vida con una fractura de cráneo tras una pelea callejera originada en la localidad de General Alvear, Mendoza, Argentina. Recibió una pena de 16 años de prisión. Luciano reconoció que tuvo una pelea con Villegas antes de que lo mataran a golpes, pero negó haber cometido el crimen. La justicia lo consideró “coautor del homicidio simple” y lo condenó a nueve años y medio de cárcel en junio de 2018.
Cabral obtuvo la libertad condicional en octubre de 2022 y desde entonces estuvo entrenando en las instalaciones del club Coquimbo Unido de Chile con el que llegó a un acuerdo para jugar dos temporadas.