Artistas nicaragüenses exiliados y costarricenses compartirán escenario en el evento «Entre compitas», que se realizará este 18 de diciembre en Casa del Arcoíris, San José, Costa Rica, con el fin de recaudar juguetes y donarlos a niñas y niños de la comunidad indígena miskita que viven en ese país.
Esta es la segunda edición de «Entre compitas», en el que convergen la música y poesía de artistas de Nicaragua y Costa Rica.
«Entre compitas es una iniciativa para visibilizar a estas comunidades que han estado lejos del foco de atención y que busca desde el arte, como vehículo de transformación social, reflexionar sobre la amistad entre nicaragüenses y costarricenses, con el propósito de eliminar la xenofobia», dijo a LA PRENSA el escritor nicaragüense Macuto, organizador del evento.
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Los músicos que participarán en el evento serán Ceshia Ubau, Mario Ruiz, Tato Quesada, Juan Carlos Ocampo; además de los poetas Lauco, Morena, Yemntai y Macuto.

Buscan reunir más de 200 juguetes
La meta de los artistas es recolectar 220 juguetes educativos para regalar «220 sonrisas». Es decir, la entrada al evento es la donación de un juguete, o la cantidad que desee la persona.
El escritor Macuto destacó lo importante que será contar con el apoyo del público para este evento, puesto que las comunidades miskitas viven en barrios marginales de San José.
«La mayoría de las familias han tenido que movilizarse de manera forzada por la violencia que recibían por parte de los colonos (en territorio nicaragüense), pero también por la dictadura. Para ellos es algo fuerte el cambiar de territorio, no solo de un país a otro, sino de una realidad rural a una urbana, contrastando fuertemente sus modos de vida, sumando la barrera del idioma que les impide acceder a puestos de trabajo», planteó Macuto.
Por su parte, la lideresa de la resistencia indígena miskita «Mamá Grande», quien organiza a esta comunidad en el exilio, agradeció la iniciativa de los artistas de ambas nacionalidades, así como de aquellos que donarán un juguete para los niños de esa comunidad, que viven en pobreza.
«Los niños necesitan tal vez un día de alegría, teniendo un juguete. Ellos quisieran tener un juguete y doy muchas gracias a los artistas nicaragüenses y costarricenses», manifestó Mamá Grande.
La lideresa confesó que entre la comunidad miskita en el exilio hay más de 300 niños que están distribuidos en cafetales, fincas, barrios, por lo que está consciente que «son muchos niños» y podría no dar abasto.