Furibundo y exaltado, el dictador nicaragüense Daniel Ortega acusó a Estados Unidos de ser el causante de la migración masiva de nicaragüenses que intentan alcanzar el anhelado «sueño americano». Sin embargo, el registro de detenciones de la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP, por sus siglas en inglés) de EE. UU. muestra otra realidad.
Ortega —el hombre que gobierna Nicaragua con mano de hierro desde hace 15 años—, se refirió abiertamente al éxodo masivo de nicaragüenses por primera vez el pasado 27 de octubre. «¡Sigan poniendo sanciones e irán más inmigrantes hacia Estados Unidos por mucho que ellos quieran cerrar las puertas!», sentenció Ortega a la Administración del presidente Joe Biden, en un claro reclamo a las restricciones que recién impuso el Departamento del Tesoro de EE. UU. a la industria del oro en Nicaragua y las facultades que ahora, por primera vez, tiene para imponer sanciones económicas al régimen.
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Los nicaragüenses huyen, en su mayoría, por la persecución política de la que son víctimas o de la crisis económica, producto también del contexto represivo.
¿Sanciones provocan la migración?
Los datos presentados por CBP demuestran que la migración masiva de nicaragüenses a suelo norteamericano por puntos irregulares inició en 2021, un fenómeno que a lo interno de Nicaragua ha sido ignorado por el régimen orteguista.
El éxodo de nicaragüenses empezó en 2018 como resultado de la represión y persecución que desató el régimen en contra de jóvenes, líderes y ciudadanos que participaron en las protestas antigubernamentales en abril de ese año. Sin embargo, en ese momento el principal país receptor fue Costa Rica.
Para el año fiscal de 2020, comprendido del 1 de octubre de 2019 al 30 de septiembre de 2020, la CBP detuvo a 3,164 nicaragüenses en su intento de cruzar hacia Estados Unidos de manera irregular. Siendo los meses de octubre, noviembre, diciembre de 2019 y marzo de 2020 cuando se reportó mayores detenciones: 427, 396, 379 y 320, respectivamente.
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En 2021 —año en que en Nicaragua se realizaron las polémicas elecciones donde Ortega y Murillo se asignaron un nuevo mandato presidencial de cinco años—, las cifras de migrantes nicaragüenses detenidos por la CBP alcanzaron un récord.
En ese período, que coincidió con el año electoral, la CBP reportó la detención de 50,722 nicaragüenses. Los meses de mayor cifras fueron junio, con 7,472; julio, con 13,509; agosto, con 10,024 y septiembre, con 7,365.
Como se muestra en los datos, fue a partir de junio que se elevaron las detenciones en la frontera. Estos datos coinciden con las fechas en que arreció la represión dentro del país. En mayo y junio se dieron los secuestros a opositores políticos y en noviembre las elecciones generales.

Posteriormente, el año fiscal 2022 que empezó el 1 de octubre de 2021 y finalizó el 30 de septiembre de 2022, la CBP reportó 164,600 nicaragüenses detenidos, siendo los meses con pico de detenciones: diciembre con 15,336; marzo con 16,085; mayo con 19,088 y septiembre con 18,276.
Diciembre, según activistas opositores, fue el reflejo directo de la decepción que representó el resultado del cuestionado proceso electoral.
Muchos mueren en el intento
Como consecuencia de la desesperación por huir de Nicaragua en busca de mejores oportunidades laborales, en el camino cerca de 40 nicaragüenses han fallecido en lo que va del año en diferentes circunstancias. Unos ahogados en el temido río Bravo, otros fallecen asfixiados en contenedores mexicanos donde son trasladados por coyotes y también en accidentes de tránsito.
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