La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo no da tregua a sus ataques contra la Iglesia católica y sus miembros. Esta semana negó la entrada a su propio país al padre Deyvis López Jarquín, párroco de la iglesia San Gregorio Magno, de Diriamba, Carazo, e impidió al padre José Domingo Cuesta, de 58 años, originario de Panamá, Provincial de la Compañía de Jesús para Centroamérica, viajar a Nicaragua.
Una fuente religiosa confirmó este miércoles a LA PRENSA que el padre Deyvis López, de 39 años, debía regresar el lunes 17 de octubre a Nicaragua, tras un viaje a Estados Unidos, sin embargo, un día antes se le informó a través de la aerolínea que Migración de Nicaragua había negado su ingreso al país, sin explicar las razones.
La fuente también confirmó que este martes «al provincial que venía a visitar a los jesuitas de Nicaragua como superior de ellos le negaron la entrada». El padre Cuesta fue director del Colegio Centro América en Nicaragua.

Acusación contra el padre Martínez
La dictadura también acusó al sacerdote Enrique Martínez Gamboa, de la parroquia Santa Martha, en Managua, por el supuesto delito de conspiración en concurso con el de propagación de noticias falsas, según indica el expediente judicial disponible en el Sistema Nicarao.
El Ministerio Público interpuso la acusación el pasado 14 de octubre, es decir, horas después de la detención violenta del religioso, de 64 años, por parte de la Policía. El arresto ilegal se realizó en su domicilio, ubicado en Carretera Sur en Managua.

El caso estará a cargo de la jueza sandinista Karen Chavarría Morales, del Juzgado Noveno Distrito Penal de Audiencia en Managua, bajo el número de expediente 022576-ORM4-2022-PN. En la acusación el Estado de Nicaragua figura como “víctima”, el caso será representado por la fiscal Heydi Estela Ramírez Olivas.
El escrito acusatorio consta de tres páginas. Tanto la juez como la fiscal han participado en casos contra los presos políticos. Además, Olivas participó en la reciente persecución a trabajadores de este Diario.
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En 2018, cuando Ortega reprimió con mano de hierro las protestas cívicas, el padre Martínez apareció junto a un grupo de estudiantes en las afueras de la jesuita Universidad Centroamericana (UCA) tras finalizar la denominada “Madre de Todas las Marchas”, que fue atacada por policías y civiles armados, dejando un saldo de ocho fallecidos.
En el video se ve al sacerdote pidiendo a los estudiantes que se manifestaron contra el régimen que “no se acobarden” y grita “Viva Nicaragua”, “Vivan las madres de los caídos del 19 (de abril de 2018)”, “Vivan los médicos, los periodistas decentes”.