Carolina Fernández práctica el fisicoculturismo desde hace ocho años. LA PRENSA/ CORTESÍA

La historia de Carolina Fernández, la fisicoculturista discriminada en los estadios de beisbol

La Pantera ha visitado la mayoría de los estadios del norte y el pacífico. En todos es la misma historia: los hombres, en la mayoría de los casos alcoholizados, y algunas mujeres se meten con su físico queriendo denigrarla por ser una mujer con un físico diferente

El médico le recomendó hacer ejercicio para mejorar su salud. Carolina Fernández estaba pasada de peso y tenía problemas de circulación. Nunca había entrado a un gimnasio, pero una amiga la animó a inscribirse y desde ese día se convirtió en una forma de vida. “Me daba pena ir al gimnasio y ahora voy a cumplir nueve años de haber entrado”, relata La Pantera, como la conocen por el color de sus ojos, cabello y personalidad en Matagalpa, donde se dio su cambio personal a través del fisicoculturismo, una disciplina que transformó su vida, le permitió encontrarse a sí misma y tener un propósito a través del levantamiento de pesas.

El culturismo femenino llamó la atención de Carolina. Esta categoría del fisicoculturismo consiste en la pérdida de grasa en el cuerpo para desarrollar masa muscular y lograr una definición física. Su cuerpo se transformó notablemente pasando de ser una persona pasada de peso a alguien con el cuerpo definido, con una musculatura resaltada, por lo que ha recibido comentarios positivos de mujeres desean ser como ella y otros negativos, sobre todo en los estadios de beisbol, donde habitualmente se ve los fines de semana apoyando a los Indígenas de Matagalpa y los Dantos ahora en la Final, donde apareció en el tercer juego y recibió muchos comentarios en redes sociales. “Me sorprende que la mayor discriminación la recibo en los estadios de beisbol donde se supone que llega gente que le gusta el deporte”, señala Carolina, de 39 años, quien en ausencia de Matagalpa apoya a los Dantos en la final.

LA PRENSA/ CORTESÍA

La Pantera ha visitado la mayoría de los estadios del norte y el pacífico. En todos es la misma historia: los hombres, en la mayoría de los casos alcoholizados, y algunas mujeres se meten con su físico queriendo denigrarla por ser una mujer con un físico diferente. “He sido agredida con palabras ofensivas por el simple hecho de ser una mujer musculosa, si pudieran pegarme lo harían. He tenido que lidiar con ese comportamiento agresivo en Darío, Matagalpa, Jinotega y Nueva Segovia donde me han tratado de agredir y debo usar mis fuerzas, incluso ha tenido que intervenir la policía en algunas ocasiones”, comenta Carolina, quien le dedica todos sus logros en el fisicoculturismo a su familia y viene de ganar el segundo lugar en un torneo de El Salvador.

Dice que la gente juzga su físico, pero no conoce a la persona. En ausencia de su mamá creció con su abuela y a su papá lo conoció hace cinco meses. Nació en Bocana de Paiwas, Región Autónoma del Atlántico Norte, donde fue ama de casa y sufrió maltrato del papá de sus hijos, quien mantuvo ese comportamiento cuando llegaron a vivir a Matagalpa. Un día se cansó y lo enfrentó porque ya no deseaba nada con él. Empezaba a ir al gimnasio y su vida había cambiado. Se sentía una mujer diferente, con otro mentalidad y más fuerte. «Esa fue una de las razones por las cuales me enfoqué en el gimnasio para me hizo ser una mujer fuerte y segura”, explica La Pantera. 

La familia de Carolina. LA PRENSA/ CORTESÍA

No cambia su vida por nada. No se ve estando otra vez fuera de forma o ama de casa en un matrimonio donde tenga que sacrificar lo que le gusta para estar bien. “Me considero una mujer feliz y me falta mucho camino por recorrer. Siempre les digo a las mujeres, si te gusta algo, hazlo, sé feliz. Yo hago lo que me gusta, he aprendido a vivir con la crítica de la gente, aunque tuve un tiempo que ni salía ni ponía nada en redes porque recibía muchos comentarios negativos. Pero he trabajado en mí, no solo en lo físico, sino en lo psicológico. Hoy me produce risa que la gente que me ataca por mi físico”, afirma La Pantera, quien es conocida en Matagalpa y dentro del equipo de beisbol porque le ayuda a algunos peloteros en el gimnasio.

El fisicoculturismo es su vida. Se convirtió en su identidad desde hace ocho años y desde hace cuatro es su trabajo como entrenadora personal. No va dejar de hacer lo que le da sentido a su vida por nada ni nadie. Tampoco se privará de visitar los estadios de beisbol, a pesar de las situaciones adversas que se encuentra.  “El 90 por ciento del bullying que recibo es en los estadios, no hay uno en el que no reciba un comentario feo sobre mi físico, pero no me va impedir ser yo misma y dejar de hacer lo que me gusta. Hoy voy al estadio Dennis Martínez a ver el partido de la final, ya estoy preparada para que la gente hable”, asegura la fisicoculturista matagalpina.

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COMENTARIOS

  1. Hace 4 años

    los agresivos son cobardes homofobicos resentidos que consideran a ella que es un hombre y ellos no tiene el valor de salir del close solo pretende sacar sus «hombria» con esa agresividad, son cobardes homosexuales reprimidos.

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