La Conferencia episcopal italiana expresó su solidaridad con la Iglesia de Nicaragua, que consideró está «sometida a una dura persecución», después de conocerse el arresto del obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, por la policía orteguista.
La agencia de noticias EFE reportó este sábado, que el presidente de la Conferencia Episcopal italiana, Matteo Zuppi, lanzó un llamamiento para que en Nicaragua se garantice la «libertad de culto y de opinión no sólo a los exponentes de la Iglesia católica sino a todos los ciudadanos».
En el mensaje, enviado al presidente de la Conferencia episcopal de Nicaragua, el obispo Rolando José Álvarez Lagos, Zuppi subrayó que el arresto del obispo Álvarez es un «acto muy grave» y que obliga a «mantener alta la atención» sobre lo que ocurre en el país.
Este viernes, Rodrigo Guerra López, secretario del Pontificio Consejo para América Latina, auguró un mensaje del sumo pontífice este domingo y señaló que «el papa Francisco está súper enterado de todos los acontecimientos que ocurren en Nicaragua».
La Policía del régimen de Daniel Ortega, mediante un comunicado, señaló este viernes tras el allanamiento a la curia episcopal donde mantuvo al obispo y sus acompañantes, retenidos durante 15 días, que mantiene al obispo en “resguardo domiciliar” en Managua, mientras que el resto de los secuestrados fueron trasladados a la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), conocida como el nuevo Chipote.
Monseñor Álvarez, actualmente, es el único miembro de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) que tiene dos cargos asignados por el Vaticano: obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la sede vacante en la Diócesis de Estelí.
Además, está a cargo de las áreas de Comunicación y Atención a Laicos desde la CEN para el período 2022-2024 en la Asamblea anual realizada en noviembre. También es presidente del Departamento de Juventud de la CEN.
Además de monseñor Álvarez, en la curia permanecían retenidos desde el 4 de agosto los sacerdotes José Luis Díaz y Sadiel Eugarrios, primero y segundo vicario de la Catedral San Pedro, respectivamente; Óscar Escoto, párroco de la iglesia Santa María de Guadalupe; Ramiro Tijerino, rector de la Universidad Juan Pablo II y encargado de la parroquia San Juan Bautista, quien padece de diabetes, y el padre Raúl González.
La policía señaló que el padre Escoto quedaba como autoridad eclesial de la Diócesis, «sin ninguna restricción», se desconoce la situación de los otros detenidos.