Erasmo Ramírez, quien ha refinado su habilidad para lanzar strikes, mezclar lanzamientos y alterar velocidades, volvió a impactar con otro trabajo fantástico desde el montículo de los Nacionales, pese a una nueva derrota de su equipo, sacudido 13-1 por los Filis en Filadelfia.
Ramírez, quien pareciera dar pinceladas sobre el plato, mientras recurre a la astucia para así compensar la ausencia de poder en sus disparos, coqueteó con la perfección esta tarde ante los Filis, a pesar de que se soltaron con 13 hits y cuatro jonrones contra otros lanzadores.
El nica lanzó 2.1 innings sin hit, sin carreras, sin bases y con un ponche. La única mancha de sopa en el mantel fue un golpe a Rhys Hoskins, pero que no tuvo consecuencia. Es decir, Erasmo dominó a siete de los ocho bateadores que enfrentó en un alarde de eficiencia.
Los Filis agredieron con brusquedad al abridor Washington, Cory Abbott, con siete hits y siete carreras limpias en 3.2 innings. Y justo ahí entró Erasmo y contuvo la hemorragia. Se deshizo de Bryson Stott en elevado al centerfield y terminó el tormentoso cuarto episodio.
El quinto fue fácil: Brandon Marsh elevó al leftfield, Garrett Stubs dio rola a tercera y Nick Maton falló por segunda base. Y en el sexto, dominó al peligroso Kyle Schwarber en elevado al short, golpeó a Hoskins, pero ponchó a Alec Bohm y Darick Hall roleteó a primera base.
Mejor que eso, parecía imposible en medio de tanta violencia ofensiva de los Filis. Fue tan así, que en cuanto salió Erasmo, Filadelfia siguió con su fiesta ante dos lanzadores más de los Nacionales, quienes permitieron seis carreras más para darle forma a la paliza recibida.
Esta fue la aparición 40 en la temporada para Erasmo, quien marcha con 3-1 y 3.36 en 56.1 innings de labor, con 59 hits, 21 carreras limpias, nueve jonrones, diez bases y 38 ponches. Los contrarios le batean para .276 y su whip lo ha mejorado hasta 1.22 en la campaña.