El abogado y escritor Sergio García Quintero murió la noche de este jueves 27 de julio a los 90 años, dejando en la memoria de quienes lo conocieron el recuerdo de hombre rebelde ante las imposiciones, opositor de todos los gobiernos, insobornable, crítico independiente, pero fiel a sus principios de libertad, justicia y democracia.
Entrevista de Domingo a Sergio García Quintero: “La oposición debe emplazarse a sí misma”
Desde joven, Quintero marcó distancia con las dictaduras. En los últimos tiempos del somocismo, a finales de los setenta, fue uno de los jueces independientes que muchos recuerdan de esa época: justo y apegado al derecho, pese al contexto dictatorial que existía.
En una entrevista con la Revista Domingo, Quintero relató «cómo Anastasio Somoza Debayle trató de sobornarlo con una cantidad de dinero que hubiese resuelto todas sus necesidades, cuando él apenas daba sus primeros pasos en la profesión», pero él lo rechazó.
En los años ochenta, fue opositor al primer régimen sandinista (1980-1989); y en los años noventa, aunque apoyó la campaña electoral de la Unión Nacional Opositora (UNO), no participó en el Gobierno de Violeta Barrios de Chamorro (1990-1997). En esa época fue asesor legal en la alcaldía de Managua.
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Durante el gobierno de Arnoldo Alemán Lacayo (1997-2002), Quintero fue diputado ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen), pero destacó por ser un duro crítico de la corrupción reinante en esa administración, denunciándola «vigorosamente», recordó un contemporáneo de Quintero, que pidió no ser identificado.
Obra jurídica
Gran parte de la obra jurídica de Quintero estuvo vinculada a los derechos de los trabajadores, lo que le valió el apodo de «abogado de los trabajadores». Recibió un galardón de la Federación de Trabajadores de Managua y el Gobierno de Japón que le otorgó la Orden del Tesoro Sagrado de la Casa Imperial.
Quintero trabajó en el Código de procedimiento del Trabajo; en el Manual Práctico del Trabajador; el Proyecto de Código Penal de Nicaragua (1994), la Ley de Servio Civil (1990) por mencionar algunas de sus obras.
En una reseña que la revista Nuevo Amanecer publicó sobre Quintero, fue caracterizado como «defensor de las causas justas, apegado al derecho y con una buena dosis de humanismo y conocimiento filosófico».
Pero Quintero no solo destacó en la política, también fue un apreciado profesor de historia y filosofía, diplomático, escritor y poeta.
Sobre todo, Sergio García Quintero será recordado como un verdadero liberal y demócrata, que nunca abuso de su poder jurídico cuando lo tuvo y que nunca utilizó sus influencias para lucrarse, aunque las tenía.