El cardenal y arzobispo metropolitano de Managua, monseñor Leopoldo José Brenes, convocó este domingo a una jornada de oración por la paz del mundo y particularmente por la de Nicaragua, nación que aún permanece sumergida en la crisis sociopolítica y de derechos humanos como consecuencia de la brutal represión ejecutada por el régimen de Daniel Ortega desde abril de 2018.
“Les invito a que, desde esta iglesia catedral, desde este momento, iniciemos una campaña de oración, rezar el Santo Rosario por la paz en el mundo, por la paz en nuestra patria, por la concordia, la amistad, por la paz de nuestras familias y la paz de nuestros corazones”, invitó Brenes desde la Catedral Metropolitana de la Inmaculada Concepción de María, en Managua.
En el marco de las fiestas patronales de Santo Domingo de Guzmán, el patrón de los managuas, el jerarca solicitó especialmente a los fieles que durante las peregrinaciones del 1 y 10 de agosto los feligreses “caminen rezando de manera permanente el Santo Rosario”, para que sea “el gran regalo para el pueblo de Nicaragua, el mundo y al papa Francisco”.
A la vez, durante su homilía insistió a los feligreses escuchar con humildad a Jesús. “Mis buenos hermanos, el mensaje de hoy tenemos que guardarlo, meditarlo profundamente, tenemos que escuchar, escuchar a Jesús, no significa que vamos a dejar todas las cosas”, sostuvo.
Báez: “Las luchas más generosas en favor de la justicia se pueden desvirtuar»
Por su parte, monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua, desde la parroquia Santa Agatha, en Miami, Estados Unidos, exhortó a los feligreses a “escuchar a Dios en el silencio de la oración”.
“Incluso los sacerdotes, si no dedicamos tiempo a la oración silenciosa para escuchar a Jesús, corremos el riesgo de volvernos simples funcionarios religiosos o administradores parroquiales, cayendo en un activismo estéril que nos va vaciando por dentro”, señaló el religioso.
A la vez, añadió que a pesar de que existan fieles comprometidos en el cambio social, estos “necesitan detenerse, hacer silencio y entrar en sí mismos, y escuchar a Jesús”, debido a que “las luchas más generosas en favor de la justicia se pueden desvirtuar. Creyendo que luchamos por una nueva sociedad, en el fondo, podríamos estar buscando protagonismo», reprochó el obispo auxiliar.
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Por lo anterior, manifestó que “convencidos de que denunciamos el pecado social en nombre de Dios, podríamos ser fanáticos de una ideología o estar movidos por el resentimiento o por el egoísmo. Muchas veces, gente generosa que lucha contra regímenes opresores terminan actuando con el mismo autoritarismo que pretende cambiar”.