Congresista estadounidense María Elvira Salazar. LA PRENSA/ARCHIVO

Congresista estadounidense María Elvira Salazar. LA PRENSA/ARCHIVO

Con su reelección en juego, María Elvira Salazar le recuerda a Trump que hispanos «se sienten traicionados»

Congresista republicana María Elvira Salazar ha apoyado y promovido sanciones contra dictadura Ortega Murillo. Actualmente mantiene un empate técnico con su rival demócrata Elliot Rodríguez

La congresista republicana de Estados Unidos, María Elvira Salazar, de 64 años, sorprendió este jueves con una crítica directa a las políticas migratorias del presidente Donald Trump, las que «considero han llegado demasiado lejos».

“En julio, su gobierno detuvo a 50,000 personas y la mitad de ellas no tenían antecedentes penales. Cuidado con lo que le dicen sus asesores. Los mismos hispanos que lo llevaron a la Casa Blanca en el 2024, hoy se sienten traicionados. Usted es el único que puede resolver este problema que arrastra el país desde hace 40 años. Yo no estoy hablando de amnistía, estoy hablando de darles una vida digna en la tierra prometida”, dijo Salazar.

https://twitter.com/MaElviraSalazar/status/2100617959009886208?s=20

Sus declaraciones fueron difundidas en un video en redes sociales cuando faltan menos de dos meses para las elecciones de medio término, en las cuales busca la reelección. En 2022, Salazar ganó la reelección con el 57 por ciento de los votos, 14e puntos encima de su rival demócrata, según la cadena Telemundo.

Sin embargo, en esta ocasión mantiene un “empate técnico” con el demócrata Eliott Rodríguez. Salazar es de origen cubano y es una de las más críticas contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, incluso ha promovido y apoyado sanciones estadounidenses hacia la dictadura de Nicaragua, respaldando la aplicación de la doctrina Donroe, liderada desde el Departamento de Estado por Marco Rubio.

Empate técnico con su rival demócrata

La firma encuestadora Bendixen & Amandi International, con sede en Miami y que trabaja para la campaña del demócrata, coloca a los contendientes por el distrito 27 de Florida en un empate de 45 por ciento de apoyo de los votantes.

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Según la plataforma Florida Politics, que cubre campañas, elecciones y otras actividades políticas, luego que los votantes escucharon las descripciones de cada candidato y sus trayectorias, “Rodríguez se puso a la cabeza con un 47 por ciento de apoyo frente al 40 por ciento de Salazar”.

De acuerdo con la encuesta, el 44 por ciento de los votantes opinó que Salazar merece la reelección frente a un 47 por ciento que dijo preferir a alguien nuevo. También incluyeron la opinión de los votantes, respecto al presidente Donald Trump. El resultado fue una caída de 10 puntos en su popularidad y se ubicó en un “54 por ciento de desaprobación en el distrito”.

Trump enfrenta las elecciones de medio término con un proceso que se posiciona como una especie de plebiscito a su gestión que, en el plano internacional, se ha destacado por la estructuración de un bloque de países bajo el nombre del Escudo de las Américas, con lo que busca alejar de la región a las potencias extrahemisféricas como China, Rusia e Irán. Pero también pesa su manejo en el tema migratorio y la persecución que ha realizado el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas.

Periodista descendiente de cubanos

María Elvira Salazar es de ascendencia cubana. Nació el 1 de noviembre de 1961 en el barrio de Little Havana (Pequeña Habana) de Miami y es hija de exiliados cubanos. Es licenciada en Comunicación y tiene una maestría en Administración Pública.

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Tras desempeñarse como periodista en cadenas importantes de televisión en Estados Unidos, Salazar llegó al Congreso norteamericano luego de resultar electa en 2020. Su primer período fue entre 2021 y 2023. Luego fue reelecta para los períodos 2023-2025 y 2025-2027. Actualmente busca reelegirse.

Daniel Ortega y Rosario Murillo buscan otra reforma constitucional.
Los codictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo. Foto: AFP/El 19 Digital.

La congresista republicana es crítica de los regímenes autoritarios de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Ha impulsado sanciones contra la dictadura Ortega-Murillo. Recientemente alertó a su país sobre los proyectos de inversión y presencia de China y Rusia en Nicaragua y las implicaciones que eso tiene para la seguridad de Estados Unidos.

La congresista sigue de cerca la situación de violaciones a los derechos humanos en Nicaragua y las recientes maniobras del régimen para perpetuarse en el poder, como la reforma constitucional aprobada en primera legislatura el pasado 1 de septiembre por la Asamblea Nacional.

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Además, la legisladora republicana ha dicho a los nicaragüenses que no están solos. Se ha pronunciado a favor de periodistas y opositores nicaragüenses perseguidos, pidiendo atención a casos particulares de deportación y represión. Uno de sus pronunciamientos fue en favor del periodista Luis Galeano, detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el 14 de septiembre. Al día siguiente, ella presidió una audiencia del subcomité para el Hemisferio Occidental de la Comisión de Asuntos Exteriores en la Cámara de Representantes.

«Nicaragua no ha sido olvidada, las acciones de Ortega tendrán consecuencias. Nicaragua será la siguiente, está en la misma lista negra que Cuba y Venezuela», declaró.

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COMENTARIOS

  1. Hace 2 meses

    «Yo soy del exilio histórico. Yo no soy de los que vinieron de último».

    ¿Y qué? ¿Qué putas significa eso? So what?

    Decime una cosa,: ¿tu certificado de ciudadanía es diferente al mío? ¿Viene en otro color porque vos fuiste un comemierda oreja somocista? ¿Lleva un sello especial que dice «exiliado histórico de primera clase»? ¿Acaso tu voto vale más que el mío? No. Entonces, ¿qué comemierdería es esa de andar exhibiendo la antigüedad del exilio como si la ciudadanía estadounidense viniera con pedigrí político?

    Esa pose de «yo sí soy histórico, yo sí fui somocista y por eso soy demócrata» no solamente suena ridículamente gay; me parece una de las pendejadas más grandes que se pueden decir. Confunde nostalgia con mérito, antigüedad con autoridad moral y fanatismo con democracia.

    Y siempre es la misma mierda para todo imbecil estupido descerebrado de los dos partidos: que los demócratas son comunistas, que los republicanos son nazis, que están destruyendo el país, que Estados Unidos ya es igual a Cuba o va camino a convertirse en Nicaragua. Esa pendejada comenzó en ciertos sectores radicales del exilio cubano y después aparecieron los agarravaras nicaragüenses a repetirla como idiotas son criterios, sin analizar una sola palabra.

    Pretenden equiparar el sistema político estadounidense —con todos sus defectos— con las miserables dictaduras de mierda de nuestros países. Para algunos personajes de la sawesera de Miami, Cuba antes de Batista era más desarrollada que Estados Unidos; ahora ciertos idiotas nicaragüenses van por el mismo camino, inventando que la Nicaragua de Somoza era un paraíso terrenal.

    La vez pasada pendejo el pendejo de siempre aseguró que, antes del 19 de Julio del1979, la Embajada de Estados Unidos publicaba anuncios en Novedades preguntando quién quería emigrar a USA, porque había tantas visas disponibles que hasta las regalaban, pero nadie quería irse porque Nicaragua era un paraíso. Esas son las pajas que repiten los idiotas cuando la nostalgia les destruye las pocas neuronas que tienen.

    Y lo digo honestamente: en USA vivimos en una democracia. Si vos sos demócrata o republicano, me tiene sin cuidado. Yo soy independiente y no creo ciegamente en ningún partido. Observo, analizo y apoyo lo que considero conveniente.

    Eso sí: Donald Trump me parece un estafador de vieja data. Jamás he visto con buenos ojos a ese individuo y jamás votaría por él. Y eso no me convierte en antiamericano, ni en comunista ni enemigo de Estados Unidos. Me convierte simplemente en un ciudadano que piensa por cuenta propia.

    Pobres idiotas. Pobres imbéciles manipulables, convencidos de que repetir consignas los convierte en patriotas y que su fecha de llegada al exilio les concede una ciudadanía superior que no existe.

  2. Hace 2 meses

    En la lógica torcida de este pendejo, haber estado aquel primero de mayo de 1979 gritando, saltando y casi meándose de emoción por su ídolo —como una adolescente arrebatada en concierto de su banda favorita— aquello de «¡No te vas, te quedás!» le confiere ahora el título de príncipe azul y miembro de la sangre azul de la democracia.

    El muy come mierda añora aquella dictadura de mierda, bananera, tercermundista y hoy pretende disfrazar esa nostalgia autoritaria de amor por la democracia. Antes, su amado Somoza llamaba «comunistas» a los sandinistas; ahora él repite «demócratas comunistas». Cambió el sustantivo, pero la pendejada es exactamente la misma.

    Él y todos esos cerotes del puto “exilio histórico” , banda de orejas somocistas no están defendiendo la democracia estadounidense: sueñan con convertirla en la misma dictadura bananera que todavía añoran. Ese sería su verdadero orgasmo político: un Estados Unidos sin contrapesos, sin instituciones y sometido al capricho de un caudillo. Después, por supuesto, tendríamos que llamarlos “patriotas”. Pobre come mierda.

  3. Hace 2 meses

    Otra joyita de la plebe estupida.

    La RAE define la traición⁠ como el quebrantamiento de la fidelidad o lealtad que se debe guardar. Es decir, para sentirse traicionado tiene que haber existido previamente alguna confianza, lealtad o compromiso.

    Aquí aparece la contradicción: según el imbecil, quienes se sienten traicionados son precisamente quienes votan por los demócratas. Entonces, si no votaron por Trump ni depositaron su confianza política en él, ¿qué confianza personal les habría traicionado? Podrían sentirse perjudicados por su gobierno o considerar que incumplió un deber público, pero eso es otra cosa.

    Además, llamar “demócrata-comunista” a todo el que piensa distinto y atribuirle la intención de destruir el país no constituye un argumento; es apenas una colección de etiquetas.

    Es el reguetón de la estupidez política: repetir “comunista”, “fronteras abiertas” y “destrucción” sobre el mismo ritmo, esperando que la repetición sustituya a las neuronas

  4. Hace 2 meses

    Y quiero cerrar con absoluta sinceridad: yo no considero servil, vulgar ni parte de ninguna “chusma” a una persona simplemente por apoyar o votar por Donald Trump. Cada ciudadano tiene sus razones, acertadas o equivocadas, y tiene pleno derecho a defenderlas. No me refiero a esas personas.

    Me refiero al fanático que no argumenta, sino que descalifica; al que se atreve a afirmar que todo aquel que rechaza a Trump es un “demócrata-comunista”. Basta juntar esas dos palabritas para exhibir la indigencia intelectual del personaje: alguien incapaz de comprender que se puede rechazar a Trump sin ser comunista, demócrata ni enemigo de Estados Unidos.

    Esos son los serviles a los que me refiero: los enamorados románticos del caudillo, los que confunden convicción con obediencia y respeto con sometimiento. Ayer suspiraban por un dictador de derecha; hoy suspiran por Trump; mañana se enamorarán de cualquier otro “hombre fuerte” que les prometa orden, autoridad y un enemigo al cual odiar.

    No aman la ley: aman al hombre que creen situado por encima de ella. No defienden principios: defienden al caudillo. No hablo del votante de Trump; hablo del devoto que renunció a pensar para poder arrodillarse. Ese —y solamente ese— es el servil.

  5. Hace 2 meses

    El pusilánime, el sin carácter, el servil, el arrastrado… En realidad, “arrastrado” no es solamente un insulto: parece una clasificación zoológica. Orden: reptantes. Familia: aduladores. Género: serviles. Especie: Caudillophilus arrodilladus.

    Ayer babeaban románticamente por la dictadura derechista de los Somoza; hoy suspiran por Donald J. Trump, el “hombre fuerte”, el “macho alfa”, el supuesto mesías de la ley y el orden. Cambian de amo con admirable facilidad, pero jamás de postura: siempre de rodillas.

    Y resulta cómico escucharlos hablar con tanta devoción del “macho alfa”, porque nadie parece menos macho que quien necesita arrastrarse detrás de otro hombre para sentirse fuerte. El caudillo cambia, la bandera cambia y hasta el país cambia; lo único verdaderamente permanente es la vocación de alfombra.

  6. Hace 2 meses

    El estafador pedofilo Donald Trump, la cacatúa Salazar y la chusma aplaudidora

    ¡Qué casualidad! Faltando apenas unas semanas para las elecciones, María Elvira Salazar descubre públicamente que las políticas de Donald Trump han ido demasiado lejos y que los hispanos “se sienten traicionados”.

    No es que Salazar tenga necesariamente perdida la elección. Es que representa un distrito competitivo, enfrenta una contienda que se ha estrechado y sabe que la impopularidad de Trump entre independientes e hispanos podría convertirse en un lastre para su campaña. Por eso comienza a tomar distancia. La misma cacatúa que durante años repitió disciplinadamente el discurso trumpista ahora parece experimentar una súbita catarsis política.

    ¿Descubrió finalmente que Donald Trump es un vendedor de humo? ¿O simplemente descubrió las encuestas?

    Salazar ha hablado anteriormente de una reforma migratoria mediante su llamada Ley de Dignidad. Sin embargo, el momento elegido para enfrentarse públicamente a Trump resulta demasiado oportuno para ignorarlo. Cuando la reelección parecía segura, la indignación era discreta; ahora que existe peligro, aparecen el reclamo, la conciencia y la preocupación por los hispanos. Más que una conversión moral, parece una maniobra de supervivencia electoral.

    Y en medio de todo aparece la chusma aplaudidora afirmando que “los hispanos respetuosos de la ley apoyan a Trump” y que quienes se sienten traicionados son delincuentes, sandinistas o “demócratas-comunistas”. Según esa lógica cavernaria, la honestidad de un hispano ya no depende de su conducta, sino de que se arrodille políticamente ante Donald Trump.

    ¡Qué ironía!

    Hablan del “presidente de la ley y el orden”, pero se refieren al mismo hombre que intentó revertir el resultado legítimo de las elecciones de 2020 y permanecer en el poder. La Cámara de Representantes lo acusó de incitar una insurrección; posteriormente fue absuelto por el Senado. El ataque al Capitolio dejó más de 140 agentes lesionados. Brian Sicknick fue agredido durante los disturbios, sufrió dos derrames cerebrales y murió al día siguiente; otros agentes que defendieron el Congreso murieron posteriormente por suicidio.

    Al regresar a la Casa Blanca, el supuesto presidente del orden concedió clemencia a prácticamente todos los acusados por el asalto al Capitolio, incluyendo personas condenadas por atacar brutalmente a policías. Esa fue su manera de defender la ley: perdonando a quienes golpearon a los encargados de hacerla cumplir.

    Pero luego viene la plebe política —esa que no analiza, sino que repite— a declarar que solamente los “hispanos respetuosos de la ley” apoyan a Trump. ¿De cuál ley hablan? ¿De la ley que se respeta únicamente cuando beneficia al caudillo? ¿Del orden que consiste en atacar el Congreso y después recibir el perdón presidencial?

    Ahí están los tres personajes de esta comedia política: Donald Trump, el gran vendedor de humo disfrazado de presidente del orden; María Elvira Salazar, la cacatúa que descubre principios cuando las encuestas comienzan a preocuparla; y la chusma aplaudidora, siempre dispuesta a repetir que obedecer al caudillo equivale a respetar la ley.

    ¿A cuál más absurdo?

    Porque respetar la ley no significa aplaudir a Donald Trump. Y pensar de manera independiente tampoco convierte a ningún hispano en delincuente, comunista ni traidor. Lo verdaderamente peligroso comienza cuando una multitud deja de distinguir entre la ley y la voluntad de un hombre.

  7. Hace 2 meses

    Falso. Los hispanos respetuosos de la ley apoyan a la administración Trump. Los que se sienten traicionados, por ejemplo en el caso de los nicaraguenses, son los sandiratas que emigraron después del exilio histórico. Estos sandiratas convertidos en ciudadanos estadounidenses actualmente, son los que votan demócrata-comunista para ocasionar la destrucción de la democracia de los EE.UU., tal como ha ocurrido en Europa, la cual se ha autodestruido con su política de fronteras abiertas.

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