El obispo nicaragüense Rolando José Álvarez Lagos será uno de los protagonistas de «La llamada de la libertad: retratos de presos políticos y disidentes», el nuevo libro de pinturas al óleo del expresidente de Estados Unidos, George W. Bush, que será publicado el 9 de marzo de 2027.
La editorial Crown, un sello de Penguin Random House, anunció la publicación de la tercera colección de arte de Bush, que reunirá 44 retratos a color y semblanzas biográficas de personas de distintas partes del mundo que han sido perseguidas por sus posiciones políticas, creencias religiosas, origen étnico o defensa de derechos. La publicación estará acompañada por una exposición en el George W. Bush Presidential Center, en Dallas, informó la agencia de noticias AP.
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Entre los personajes incluidos aparece Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de Estelí, cuya historia se convirtió en uno de los casos más emblemáticos de la persecución contra miembros de la Iglesia católica en Nicaragua.
La historia de Álvarez
La inclusión de monseñor Álvarez tiene particular relevancia para Nicaragua porque su retrato formará parte de una colección que busca visibilizar las historias de personas perseguidas y encarceladas por defender sus convicciones.
El propio George W. Bush señala en el libro que la publicación busca transmitir el mensaje de que Estados Unidos se preocupa por quienes buscan la libertad y recordar a quienes viven en libertad que tienen el deber de solidarizarse con quienes no la tienen.
El Centro Presidencial George W. Bush describe la colección como un conjunto de historias de hombres y mujeres perseguidos por sus posiciones políticas, creencias religiosas, género u origen étnico. Entre los retratados también figuran la activista iraní Jina Mahsa Amini, el Dalái Lama, Nelson Mandela y la opositora venezolana María Corina Machado.
En el caso nicaragüense, la historia de Álvarez representa la persecución que ha enfrentado la Iglesia católica durante los últimos años.

Álvarez: símbolo del destierro
El obispo Álvarez fue detenido el 4 de agosto de 2022, después de que la Policía impidiera que saliera de su residencia para celebrar misa en la Catedral de Matagalpa. Su detención ocurrió después de que cuestionara acciones del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra la Iglesia católica y el cierre de medios religiosos.
El 10 de febrero de 2023 fue condenado a 26 años y cuatro meses de prisión, después de negarse a abandonar Nicaragua en el vuelo que llevó a Estados Unidos a 222 presos políticos nicaragüenses.
Permaneció encarcelado durante aproximadamente 17 meses hasta que fue liberado y enviado al Vaticano el 14 de enero de 2024, junto con otros religiosos nicaragüenses. La Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF) registra actualmente su condición como “released” y señala que su último tipo de abuso documentado fue el encarcelamiento.
Desde entonces, Álvarez permanece en el exilio. En abril de 2026 participó en la celebración de la Pasión del Señor y en la Adoración de la Cruz en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, junto al papa León XIV. Su inclusión rescata su historia y la persecución religiosa en Nicaragua.
Para los nicaragüenses, la presencia de Álvarez en el libro de Bush supone que la historia de uno de los religiosos más críticos del régimen de Ortega y Murillo será presentada ante una audiencia internacional a través de su retrato y de una semblanza biográfica.
Símbolo de resistencia
El Centro Presidencial George W. Bush identifica expresamente a Álvarez como un obispo católico nicaragüense encarcelado por lo que describe como “crímenes contra la espiritualidad”.
Su historia también permite recordar que su encarcelamiento no terminó con su liberación. Álvarez fue expulsado de Nicaragua y permanece fuera del país, mientras continúa ejerciendo su ministerio desde el exilio. LA PRENSA reportó en julio de 2026 que el obispo seguía en Roma y que continuaba difundiendo reflexiones religiosas desde el extranjero.
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La ausencia de Álvarez de Nicaragua también forma parte de una realidad más amplia dentro de la Iglesia católica. Otros obispos nicaragüenses, entre ellos Silvio Báez, Carlos Herrera e Isidoro Mora, permanecen en el exilio, mientras distintas organizaciones han documentado restricciones, expulsiones y otras medidas contra religiosos y comunidades de fe.
Bush comenzó a pintar después de abandonar la Casa Blanca en 2009. Sus anteriores libros de arte fueron «Retratos de valentía», dedicado a veteranos militares estadounidenses, y “De muchos, uno”, centrado en inmigrantes en Estados Unidos.