Cómo identificar en nuestro día a día la cultura de dieta

LA PRENSA/Cortesía

En el artículo pasado hablamos sobre qué es cultura de dieta y ofrecimos unos ejercicios para reflexionar.

Hoy quiero dar ciertos ejemplos o ideas de lo que significa cultura de dieta, para que la logremos identificar mejor en nuestro día a día. Esto es de suma importancia para alertar sobre esta temática que durante mucho tiempo fue pasada por alto:  

Creer que alcanzar el «peso ideal» es cuestión de voluntad. La persona que no lo logra «no se esfuerza lo suficiente» ni está siendo «lo suficientemente disciplinada» para lograr este objetivo impuesto. Esto no es real, ya que el tamaño de nuestro cuerpo se ve influenciado por muchos factores y varios están más allá de nuestro control, como la genética.  

Es cuando se demonizan ciertas formas de comer. Se ha creado esta idea de que tenemos alimentos «buenos» y alimentos «malos». También funciona cuando hablamos de «pecar» y «comer limpio». Los alimentos «malos» son aquellos que son altos en calorías (como si las calorías fueran algo malo), alimentos con azúcar, alimentos fritos, entre otros, son los alimentos que se asocian con engordarnos contrariamente a los alimentos «buenos». Esto tampoco es real, ya que la comida no tiene moralidad, los alimentos no son buenos ni malos, simplemente son. La comida en efecto nos nutre y permite a nuestro organismo funcionar adecuadamente, pero también es cultura, placer y está ligada con nuestras emociones.  

Creer que cuando estemos más delgados seremos más felices, tendremos salud y éxito. Nos hacen pensar que debemos «arreglarnos» y lucir como «X» persona para ser aceptados. Nos hacen creer que como somos, no basta y no estamos bien y por eso debemos cambiarlo. Esto es tan incorrecto. Todos somos personas únicas y maravillosas, nuestro valor como persona no tiene nada que ver con nuestro aspecto.  

Delgado es igual a sano y gordo no, así de simple y reduccionista. La realidad está muy alejada de esta frase. El tamaño de nuestro cuerpo no define nuestra salud. Nuestros hábitos (como calidad de sueño, movimiento y relación con el mismo, gestión de emociones, alimentación y relación con la misma etc.) son los que influyen en nuestra salud además de otros factores que no están en nuestro control.  

Cuando se elogia la pérdida de peso. Esto es problemático porque seguimos asumiendo que perder peso y estar delgado equivale a salud, a bienestar, a felicidad etc. Cuando —no me cansaré de repetirlo— esto no es verdad.  

Creer que se debe compensar cuando se come algo «malo» o cuando no se está entrenando. Nos «premiamos» porque fuimos una persona «buena», una persona muy activa en el gimnasio con una hamburguesa, pizza, pasteles, también sucede cuando dejamos de comer carbohidratos o grasa porque no estamos entrenando y no porque simple y sencillamente no tenemos hambre. Todos podemos comer los alimentos que gustemos (siempre y cuando no exista una patología de por medio) sin necesidad de «ganarnos» nada. Y siempre merecemos comer.  

Usar gordo, gorda, en un sentido negativo. Esta palabra es un adjetivo más y es importante quitarle el peso negativo que tiene. Miremos esta palabra como puede ser: pequeño o pequeña, rubio o rubia, alto o alta, etc.  

Vida Comida Dieta maría fernanda campos archivo
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