El presidente Joe Biden mientras ingresaba al plenario de la IX Cumbre de las Américas este jueves. LA PRENSA/AFP

IX Cumbre de las Américas, ¿fracaso o éxito del Gobierno de Estados Unidos?

Participan 31 representantes de gobiernos de un total de 35. LA PRENSA consultó a expertos quienes responden a la interrogante del éxito o fracaso de la IX Cumbre de las Américas

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Ante la exclusión de los tres regímenes de Cuba, Venezuela y Nicaragua para asistir a la IX Cumbre de las Américas celebrada en Los Ángeles, California, que fue antes y es ahora la primordial discordia ideológica entre los asistentes a la cita política más importante del continente, surge la gran interrogante: ¿el gobierno de Joe Biden como anfitrión fracasó o no en esta Cumbre?

En la jornada de este jueves, el presidente de Argentina, Alberto Fernández, reclamó al anfitrión Biden sobre la exclusión de los tres regímenes gobernados por Miguel Díaz-Canel, Nicolás Maduro y Daniel Ortega. «El hecho de ser país anfitrión de la Cumbre no otorga la capacidad de imponer el derecho de admisión sobre los países miembros del continente», dijo Fernández durante la primera plenaria de gobernantes este jueves, según el reporte de la agencia de noticias AFP.

«El diálogo en la diversidad es el mejor instrumento para promover la democracia», consideró Fernández en su discurso, al tiempo que pidió «reconstruir instituciones que fueron pensadas» para la integración, como la Organización de los Estados Americanos (OEA).

«La OEA, si quiere ser respetada y volver a ser la plataforma política regional para la cual fue creada, debe ser reestructurada, removiendo de inmediato a quienes la conducen», dijo, sumándose a las críticas contra el jefe de ese organismo, Luis Almagro, lo que también ha planteado México.

Alberto Fernández y Joe Biden este 9 de junio en la Cumbre de las Américas. LA PRENSA/AFP

LA PRENSA consultó a expertos en derecho y relaciones internacionales quienes responden a la interrogante y brindan su análisis sobre el escenario o panorama en que se celebra la IX Cumbre, evento organizado por la Organización de Estados Americanos (OEA).

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Este año se desarrolla la novena edición donde el gobierno norteamericano es el anfitrión, después de las celebradas en Miami, EE. UU., en 1994; Santiago de Chile, en 1998; Quebec, Canadá, en 2001; Mar del Plata, Argentina, en 2005; Puerto España, Trinidad y Tobago, en 2009; Cartagena de Indias, en Colombia, en 2012; Panamá, en 2015; y Lima, Perú, en 2018. Además se han realizado dos Cumbres extraordinarias, en Bolivia (1996) y México (2004).

La IX Cumbre: ¿Éxito o fracaso?

La respuesta a esta interrogante es variada. Por ejemplo, el profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA), Carlos Cascante Segura, se muestra optimista al asegurar que la Cumbre «se puede calificar no como un fracaso sino como un éxito a medias».

Destaca que desde hace tres semanas EE. UU. inició todo «un proceso de emergencia para que la Cumbre no fuera un fracaso, en realidad logró evitar un fracaso absoluto, pero no necesariamente consiguió un éxito en la convocatoria, quizás el mayor faltante que se puede encontrar ahí es Andrés Manuel López Obrador (AMLO), porque el objetivo central de la Cumbre para los EE. UU. era el tema migratorio y para EE. UU. ese tema no se puede tratar sin México».

Carlos Cascante Segura, experto costarricense. LA PRENSA / TOMADA DE INTERNET

Cascante Segura deja entrever que muestra de ese «no fracaso» es la participación del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro y el de Argentina, Alberto Fernández. «Lograron la asistencia de Bolsonaro a cambio de una reunión con todas las fotos necesarias que el gobierno brasileño quería para su presidente y que Bolsonaro va a ocupar en el proceso político en el Brasil, en su campaña política; consiguieron la presencia de Argentina prometiéndole alguna visita a la Casa Blanca al presidente Alberto Fernández, se puede calificar no como un fracaso sino como un éxito a medias», sostiene el experto costarricense.

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Por su parte, Carlos Murillo Zamora, experto en derecho internacional, temas de integración y catedrático de la Universidad de Costa Rica (UCR), es escéptico al mencionar que lejos de la presencia de los mandatarios de Cuba, Venezuela y Nicaragua existe un fracaso.

«Yo creo que hay un fracaso de la Cumbre no solo porque no asistieron Cuba, Venezuela y Nicaragua, porque técnicamente no podían asistir y la Administración Biden no los iba a invitar porque hay una condición en el sistema de Cumbre de las Américas que es que solo aquellos países que son miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), son democracias, asisten y ya sabemos lo que ocurre con esos tres países», indicó el experto.

Analista internacional Carlos Murillo Zamora. LA PRENSA / CORTESÍA
Analista internacional Carlos Murillo Zamora. LA PRENSA / CORTESÍA

Agrega que el hecho de que presidentes latinoamericanos como Xiomara Castro, de Honduras; Alejandro Giammattei, de Guatemala; Luis Arce, de Bolivia, no asistieran, sobre todo Guatemala y Honduras, se puede tomar como parte del fracaso.

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«Lo del presidente mexicano trata de convertirse en el vocero latinoamericano y sabía que si asistía iba a estar opacado por la presencia del presidente Alberto Fernández, de Argentina, que asiste como vocero de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). El mayor fracaso no está tanto en cuántos asistieron o no, sino en términos de las grandes promesas que está haciendo la Administración Biden y tenemos que ver la declaración si los mandatarios que asisten adoptan esos compromisos y buscan cómo implementarlos, ahí va a estar la clave de esta Cumbre», precisa Murillo Zamora.

Mientras que el politólogo y analista del Diálogo Inter-Americano en Washington, Manuel Orozco, valora que esta Cumbre no fue tan exitosa como las cumbres anteriores debido al surgimiento de un gobierno no democrático. «Lo que está sucediendo en la región de América Central y el Caribe en general es consecuencia de una composición de la autoridad política de élite que utiliza las mismas herramientas: criminalizar o castigar a los opositores hasta el punto de criminalizar la democracia; recurrir al populismo económico, e incluso utilizar la violencia y la represión en Nicaragua y El Salvador», indicó.

Manuel Orozco, representante del organismo Diálogo Interamericano. Foto cortesía OEA

El politólogo nicaragüense refiere que la posición de AMLO y de otros presidentes al no asistir a la Cumbre «fue inesperado, no fue sorprendente».

«AMLO ha decidido mantener un perfil bajo en política exterior para evitar el escrutinio de la comunidad internacional. Ninguno de los países del Triángulo Norte quiere participar porque son el centro de atención de la disminución cada vez mayor del Estado de derecho y la democracia. Mientras Nicaragua radicaliza su autoritarismo, los países del norte pretenden actuar democráticamente evitando el verdadero escrutinio de sus pares de América», señaló.

Agregó que «el hecho de que AMLO decidiera no ir, envalentonó su decisión de dejar Estados Unidos con solo jefes de Estado democráticamente responsables. Esta decisión se produce en un momento en que la ola migratoria está en su punto más alto y no muestra signos de disminución. Más importante aún es el hecho de que el miedo a la violencia y la concentración de poder, no solo la economía, son lo que impulsan la intención de migrar».

Explica que no se debe dejar a un lado que «nos enfrentamos a vacíos de poder en los que viejas o emergentes élites están recomponiendo sus espacios. Las viejas élites como en Guatemala y Nicaragua se están recortando lo más que pueden para evitar su desplazamiento en puestos de autoridad».

¿Cuál es el panorama?

A lectura de Murillo Zamora, la IX Cumbre se da bajo un panorama de «claros y oscuros», explica que los claros es que al parecer Washington se percató que no solo durante la Administración de Donald Trump sino en el primer año de la Administración de Joe Biden se «ha descuidado a América Latina y que ahora intenta recuperar terreno haciendo una serie de propuestas para tratar de acercarse a América Latina y resolver algunos problemas de falta de diálogo interamericano, hay muchas promesas de ayuda que habrá que ver cómo las van a implementar».

Considera que de cierto modo la posición de la Administración de Biden es «delicada» porque, afirma, «se mueve entre la guerra en Ucrania y la prioridad estratégica que le otorga a China. Otros claros es que por lo menos los mandatarios que asisten a la Cumbre, y es lo importante de la diplomacia de la Cumbre no solo es la declaración final sino los contactos bilaterales que establecen los gobernantes que asisten».

Altos funcionarios de Estados Unidos. Brian Nichols, Ned Price, Antony Blinken y Luis Almagro, secretario general de la OEA.

En los oscuros, Murillo Zamora indica que «sin duda refleja la fragmentación que hay en América Latina en estos momentos, en realidad hay posiciones muy diferentes en cada uno de los mandatarios no porque sean de izquierda todos están de acuerdo y no porque sean de centro o de derecha están todos de acuerdo, es decir, no hay un criterio donde uno pueda decir ‘esta es la posición latinoamericana’, ‘esta es la posición común’ y eso es preocupante para el diálogo interamericano».

Orozco, por su parte sostiene que se debe tomar en cuenta que «los gobiernos están siendo un poco cautelosamente optimistas sobre cómo rescatan la Cumbre, pero hay una perspectiva sombría. La mayor atención es la democracia». Añade que el enfoque oficial de la Cumbre «está en la migración y lo que Biden planea anunciar, que incluye una inversión de 1.9 mil millones de dólares».

Los asistentes de la IX Cumbre

Además de los regímenes excluidos: Cuba, Venezuela y Nicaragua no asistió ni el mandatario ni el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, en solidaridad con los regímenes.

Entre los presidentes que participan figuran Jair Bolsonaro, de Brasil; Gabriel Boric, de Chile; Iván Duque, de Colombia; Chandrikapersad Santokhi, de Surinam; Alberto Fernández, de Argentina; Mohamed Irfaan Ali, de Guyana; Guillermo Lasso, de Ecuador; Pedro Castillo, de Perú; Mario Abdo, de Paraguay; Rodrigo Chaves, de Costa Rica; Laurentino Cortizo, de Panamá, y Luis Abinader, de República Dominicana.

Los primeros ministros participantes son: Gaston Browne, de Antigua y Barbuda; Philip Davis, de Bahamas: John Briceño, de Belice; Justin Trudeau, de Canadá; Roosevelt Skerrit, de Dominica; Andrew Holness, de Jamaica; Philip J. Pierre, de Santa Lucía; Keith Rowley, de Trinidad y Tobago; Mia Amor Mottley, de Barbados, y Ariel Henry, Haití.

Por otro lado se encuentran los países cuyos presidentes no asistieron, pero enviaron representantes, como el canciller de México, Marcelo Ebrard; el canciller hondureño, Eduardo Enrique Reina; el canciller de Guatemala, Mario Búcaro; el canciller boliviano, Rogelio Mayta; el canciller de Uruguay, Francisco Bustillo; la embajadora de San Cristóbal y las Nieves ante EE. UU., Thelma Browne; la canciller de El Salvador, Alejandra Hill, y la ministra de Salud de Grenada, Nickolas Steele.

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