La directora de la Misión de la Agencia de Cooperación de Estados Unidos (USAID), Samantha Power, presentó con mucho entusiasmo y detalles de su vida al nuevo director de Misión de USAID en Nicaragua, Michael Eddy.
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Según sus palabras, es extrovertido, en sus años de estudiante «le encantaba hacer reír a la gente», fue presentador del noticiero escolar y se esmeró por aprender español fluido, pero lo que colocó a Eddy en el camino de la USAID es el don que tiene «de conectarse con la gente».
Eddy fue presentado oficialmente en una ceremonia que se realizó este viernes 3 de junio en el Edificio Ronald Reagan en Washington, D.C. donde Power profundizó sobre la personalidad carismática y las vivencias personales que lo llevaron a ser parte de la USAID.

Power mencionó que durante la mayor parte de la década de 1990, Eddy trabajó para el Banco Mundial, el Instituto Nacional Democrático y Management Systems International, una empresa de desarrollo. Luego, en agosto de 1998, llegó a USAID, y más específicamente, a la Misión en Nicaragua.
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Eddy creció en Sheboygan, Wisconsin. En la secundaria tomó lecciones de español «inspirado en parte por su maestra, la señora Lind», mencionó la funcionaria.
«Ella y Michael rápidamente desarrollaron un vínculo fuerte, uno que fomentó su interés en la cultura española y lo inspiró a trabajar duro en sus habilidades lingüísticas».
En los años universitarios siguió mejorando su español, pero su interés por afianzarlo «lo llevó a pasar un año entero en Madrid, desarrollando su fluidez a través de innumerables e interminables conversaciones».
«En el transcurso del año, Michael viajó a ciudades y pueblos más pequeños en el campo español que no aparecían a menudo como destinos en las guías. Descubrió nuevas culturas e historias y, por supuesto, hizo amigos donde quiera que fuera», relató Power.
Su experiencia en Nicaragua
Pero Eddy no se conformó con España, quería conocer más lugares y así llegó a Nicaragua en 1998.
Michael llegó al país centroamericano con su esposa Sharane, con quien tiene dos hijos, India e Isaac.
«Pasó sus primeros meses en Nicaragua con Sharane, conduciendo su Toyota Hilux verde oscuro, explorando cada rincón del país. Buscó los mismos tipos de pequeños pueblos y aldeas que había descubierto durante su tiempo en España. Y dondequiera que iba esta increíble pareja, se ganaban la amistad de las personas con las que se encontraban. Muchos nicaragüenses dijeron que el español de Michael era tan bueno como el de ellos: el máximo cumplido», relató Power.
Cuatro meses después de su llegada, el huracán Mitch tocó tierra en América Central, causando gran destrucción en los países de la región. «Murieron alrededor de 4,000 nicaragüenses. Y cinco días de lluvias torrenciales provocaron deslizamientos de tierra que destruyeron pueblos enteros en el noroeste de Nicaragua, que ya es uno de los países más pobres de América Latina», recordó Power para contextualizar la devastación que se vivió en ese momento.
«A raíz de la destrucción, Michael visitó el lugar de los deslizamientos de tierra y organizó donaciones para las comunidades. Progreso, no programas. Y en Navidad, él, Sharane y sus colegas visitaron el área una vez más, entregaron juguetes y regalos a los niños que habían perdido a miembros de sus familias y partieron el pan con cientos de personas más en la comunidad», manifestó.

Para Power, el tiempo de Eddy en Nicaragua fue solo el comienzo de una larga carrera en USAID, una que ha abarcado más de dos décadas.
«Ha representado a nuestra Agencia en todo el mundo: en Tailandia, Bolivia, Macedonia del Norte, Sri Lanka, Maldivas, Brasil y Sudán. Y una vez más, dondequiera que fue, dejó una impresión, ya sea creando un innovador fondo de impacto en la biodiversidad en el Amazonas o ayudando a la recién formada República de Sudán del Sur a construir sus primeras instituciones democráticas», agregó.