Así estaba en ambiente en las gradas en el partido entre Nicaragua y Trinidad y Tobago. LAPRENSA/JADER FLORES

¿Cómo fue posible que más de 18 mil personas llegaran al partido entre Nicaragua y Trinidad y Tobago?

El Estadio Nacional tiene capacidad para 16 mil personas en la grada central y dos mil detrás de las porterías. Se calcularon más de 18 mil personas porque el costado sur no estaba a toda su capacidad

Byron Bonilla agitó las manos pidiendo al público que los alentara desde el primer minuto ante Trinidad y Tobago. El Estadio Nacional de Futbol presentó este viernes por la noche, en el inicio de la Liga de Naciones, uno de sus llenos más grandes de la historia, solo comparado con el registro contra Jamaica en las eliminatorias mundialistas de 2015, un encuentro trascendental para la Azul y Blanco. Ese ambiente era más acogedor y emotivo que el de esta noche porque los aficionados se involucraron desde el inicio hasta el minuto 88, que cayó el gol lapidario. Ahora se escuchaban tímidamente vuvuzelas y un tambor que no dejaba de sonar, pero el grito de las gradas era solamente cuando los atacantes nacionales se acercaban al área.

El Estadio Nacional tiene capacidad para 16 mil personas en la grada central y dos mil detrás de las porterías. Se calcularon más de 18 mil personas porque el costado sur no estaba a toda su capacidad. Muchos de los miembros de la prensa deportiva estaban asombrados por la cantidad de aficionados. «¿Cómo pasó eso si no hubo gran promoción? De hecho la promoción fue nula», se preguntaban los colegas. Y es que no es normal que un partido de tampoco trascendencia, la afición se haya desbordado como si se tratara de un duelo decisivo similar al de Jamaica en 2015 o contra Haití en el 2017. ¿De dónde salió tanta gente? De los barrios de Managua que fueron llevados en diferentes buses para llenar las gradas generando un ambiente festivo, según pudo constatar LA PRENSA. 

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«Al barrio llegaron desde las 5:00 p.m. La persona encargada andaba más de 200 entradas para regalar, la única condición era subirse, algunos se subieron temprano», reveló a LA PRENSA un fanático del barrio Acahualinca que prefirió omitir su nombre. 

En redes sociales diferentes personas señalaron que sus casas pasaron varios buses llenos de aficionados. Otras páginas compartieron fotos del parqueo del estadio donde se observaban parqueados los vehículos de transporte colectivo. Además la federación regaló muchos pases de cortesías en diferentes medios de comunicación. 

Deportes Azul y Blanco archivo

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