Nadie resiste las ganas de vencer del Real Madrid. Para ganarle no basta con jugar bien o bonito, no basta con tener una plantilla élite, no basta llevar más de 40 mil aficionados a París, tampoco con tener a uno de los mejores entrenadores del mundo; no basta con llegar en más ocasiones al área, manejar el mayor porcentaje del esférico, abrirse espacios en medio del mar o tener un mejor fondo físico. Para ganarle al Real Madrid no basta tener un mejor temperamento o desplegar una presión intensa. Para ganarle al Madrid se necesita más que lógica: saltar la muralla China, abrazar el ecuador de la Tierra o caminar en el espacio sin un traje de astronauta. Y para ganarle una final al Real Madrid en una Champions League es simplemente imposible. El Liverpool lo intentó, siendo mejor en la construcción de juego y creación de oportunidades, sin embargo, cayeron doblegados por un gol de Vinicius al 59’, convirtiendo un disparo de Valverde en una asistencia, mientras Courtois se transformaba en el hombre de las manos milagrosas. 0-1 ganó el Madrid y levanta su Champions League número 14 de su historia.

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Y es que el Madrid está interconectado como si fuera un sistema infinito de neuronas: cuando falla un jugador está el siguiente en el relevo y, si caen todos, ahí aparece Courtois. El arquero belga no solo es el mejor arquero del mundo porque sí, sino que lo ha demostrado ante millones en el escaparate de mayor presión. Courtois fue la figura del encuentro, salvando al Madrid como último hombre en pie. Sus atajadas, que fueron ocho en total sobre disparos a gol siendo la mayoría de Salah, sostuvieron a un equipo blanco cauteloso, rezagado hacia atrás, sin tanta panorámica hacia adelante, carente de creatividad en la ofensiva y obligados a desplegar un juego inesperado en casi todo el desafío: el de la supervivencia, pero mordiendo en cualquier momento de despiste del oponente.
El duelo fue unilateral, favorable en teoría para los ingleses que veían como Salah se erigía como hombre desequilibrante, Mane trabajando para abrir espacios, mientras Luis Díaz era detenido por Carvajal. Alcántara quedó en deuda, mucho humo, mientras Arnold por derecha enviaba centros endemoniados, aunque controlados por la zaga defensiva. La principal polémica en el duelo ocurrió al 42’ con Benzema recibiendo una pelota frente a Allison, pensó mucho, se enredó, pero tras quedar en posición prohibida Fabinho le asistió en lo que debió ser el primer gol del encuentro, pero según el VAR estaba en posición ilegítima y su propio compañero le habría otorgado el pase.

Aunque el Madrid atacaba poco dejaba la sensación de poder hacer mucho daño y así sucedió con la cabalgata de Valverde por derecha para encontrar a Vinicius en el cierre de la jugada y meter su pierna para marcar el único gol del partido. Si bien es cierto que el Madrid no ganó remontando como nos estaba acostumbrando, fue fiel a la continuidad del sufrimiento porque tras el gol hubo un evidente repliegue, mientras el Liverpool sacaba su armamento ofensivo y abría espacios la defensa contenía las amenazas y cuando fallaba ahí estaba Courtois como factor clave. El Madrid pudo sellar el duelo, pero ni Casemiro, ni Vinicius ni Ceballos estuvieron finos en el último toque.
Para ganarle al Madrid no basta con ser superior… una vez más quedó demostrado quién es el rey de reyes en Europa que ha ganado las últimas ocho finales de Champions League. El Madrid no solo las juega, sino que las gana. Seguramente Mbappé debe estarse replanteándose si tomó o no la decisión correcta al mirar la grandeza del club al cual rechazó por nadar en un mar dinero, mientras Benzema recogerá su primer Balón de Oro y Courtois exaltado en Cibeles por su monumental actuación.