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Haydee Castillo Flores, activista y defensora de derechos humanos. Óscar Navarrete/ LA PRENSA.

Haydée Castillo: “El país estaría peor si la Rebelión de Abril no hubiese sucedido”

La activista Haydée Castillo considera que la Rebelión de Abril abrió los ojos de los nicaragüenses frente a la corrupción del régimen de Daniel Ortega, pero el alto costo fue la vida de más de 300 personas y el encierro de cientos de presos políticos.

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Desde octubre de 2018, Haydée Castillo salió del país por amenazas de encarcelamiento en su contra y desde entonces se ha dedicado a la denuncia internacional para exponer las violaciones a los derechos humanos que el régimen de Daniel Ortega comete día a día en contra de los nicaragüenses.

“Ha sido una tarea ardua”, dice Castillo, sobre todo porque a la comunidad internacional se le hizo difícil entender cómo Daniel Ortega, que enfrentó a la dictadura somocista en los setenta y estuvo al frente del proceso revolucionario en los ochenta, pudo instaurar una nueva dictadura en Nicaragua, explica la activista.

En esta entrevista, Castillo expresa que de la Rebelión de Abril es necesario destacar que los nicaragüenses abrieron los ojos frente a los desmanes de Ortega. También considera que hay actores económicos que “claman” por volver al modelo de diálogo y consenso.

¿Cómo ve la situación de Nicaragua en este momento?

Yo pudiera mencionar como aspecto positivo en estos cuatro años el hecho de que el pueblo de Nicaragua cobró conciencia de que en realidad en el país se instaló un sistema político y económico que no estaba conduciendo al país por buen camino a pesar de que se nos vendía una retórica y una idea de una realidad totalmente contraria y falsa. Aquella idea de que todos estábamos prosperando y viviendo en victorias. 2018 lo que hizo fue develar esa cruda realidad de la que algunos movimientos sociales advertíamos y que a muchísimos otros actores les costó llegar a concluir cuando eso explotó.

A pesar de la crisis que estamos viviendo en este momento, el país estaría mucho peor si la Rebelión de Abril no hubiese sucedido, para haberles puesto un límite a la dictadura y decirle: ¡basta ya! No solo a la dictadura, si no al pacto Alemán Ortega y a grupos políticos, y algunos agentes económicos que estaban conduciendo al país en una situación que era sostenible macroeconómicamente, pero que era insostenible a nivel microeconómico y sobre todo para la mayoría de la población.

¿Por qué cree que el país estaría peor si no se hubiera dado el estallido de la crisis política?

Porque la Rebelión de Abril fue como un estado de haber llegado el pueblo al límite, de venir soportando desde 2007, una década, en donde había gente enriqueciéndose a manos llenas, venían desmontando todo el andamiaje institucional para poder sacar esas ganancias. Si la Rebelión de Abril no se hubiese dado, nosotros tendríamos una situación de violencia generalizada o tendríamos un país en una total banca rota, con la diferencia de que ahora hay una conciencia colectiva y se puso límite, y eso se hizo público y el pueblo cobró conciencia que antes de 2018 era un asunto que se miraba, pero que de eso no se hablaba.

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Es mejor tener conciencia del nivel de caos en que la sociedad se había sometido y poderlo manifestar públicamente para que no solo la dictadura lo supiera, sino también la comunidad internacional. No digo que Nicaragua está mejor, si no que fue mejor que sucediera la Rebelión de Abril porque abrió los ojos ¿Qué es mejor, conocer la enfermedad para poderla enfrentar o darse cuenta de la enfermedad cuando ya no hay ningún remedio? Este un cáncer que está carcomiendo a toda la sociedad en su conjunto.

La Rebelión también significó más de 300 personas asesinadas, presos políticos y muchas tragedias que siguen sucediendo

Esa ya es otra dimensión de la situación. Lo positivo al día de hoy es que el pueblo abrió los ojos. ¿Cuál es la dimensión más lamentable? El hecho de que una rebelión cívica y pacífica en donde el pueblo le dice: “Señores, están llevando al país por un rumbo equivocado”, ese derecho ciudadano a criticar los asuntos de Estado, fue enfrentado de una manera militar con un uso desmedido de la fuerza, con asesinatos a mansalva, con un “vamos con todo” que ya todo mundo tiene claridad que se originó desde el seno de la pareja presidencial y atravesó toda esa jerarquía que hoy corre con sangre y que tendrá que rendir cuentas. Esa es la parte lamentable, que para poder reclamar derechos hayamos tenido que pagar semejante cuota de vidas, de sangre.

Me hablaba del modelo de diálogo y consenso, ¿cómo cree que está ahora la relación entre los empresarios y Daniel Ortega?

Yo creo que ese modelo de diálogo y consenso, al develar su verdadera naturaleza la Rebelión de Abril, a estas alturas está roto como modelo, pero hay voces clamando por la restauración de ese modelo, sobre todo voces de quienes fueron los más beneficiados, pero también tenemos que decir que no toda la empresa privada se puede meter en un mismo bolsón. No se puede catalogarla, estigmatizarla a toda (la empresa privada) de una misma manera porque también nosotros conocíamos de una gran capa de los sectores económicos que estaban en total desventaja porque siempre las ganancias quedaron en otros niveles.

También hay sectores de la empresa privada que estaban inconformes con ese modelo porque la corruptela implicaba que no todo el mundo podía ser partícipe de una licitación, si no que las licitaciones ya estaban amarradas. No todo el mundo podía tener privilegios en el tema fiscal. Hay una buena capa del sector privado que tampoco estaba siendo favorecido. La mayoría del sector económico quedó convencido, al menos eso quisiéramos, que no se puede sacrificar la institucionalidad a costas de privilegios económicos de unos pocos.

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Haydee Castillo Flores. LA PRENSA/ ARCHIVO

¿Quiénes son estas voces que, a su criterio, claman por revivir el modelo de diálogo y consenso?

Yo creo que el pueblo los identifica claramente.

¿Cómo se llaman?

Quienes plantean que es el momento de sentarse con el régimen para negociar la parte meramente económica yo creo que se sabe quiénes son esos sectores y esos actores. Son sectores que cada vez tienen menor proporción, pero sectores que tienen cuotas. Poderes fácticos en el país. Nosotros no podemos olvidar que una parte del sector económico también está coludido con los nuevos ricos del régimen de Ortega, entonces se necesitan ambos.

¿Cree que puedan revivir el modelo de diálogo y consenso?

Yo no lo veo viable porque creo que el sistema político y económico de Nicaragua cambió. Entró en crisis y demostró que no es viable. El régimen de Ortega ha llegado a un nivel de decadencia en el que solo se sostiene por las armas y por el terrorismo de Estado que infunde y que cada vez está perdiendo más prestigio internacional.

¿Cómo ve a la oposición en este momento?

Pasar de una fuerza autoconvocada y espontánea, a una oposición más vigorosa, más organizada y con más visión estratégica, yo siento que está costando mucho. Se ha ido a prueba y error en todo este proceso de los cuatro años. Probablemente estarán analizando que no fue lo mejor haberse montado en un proceso electoral, que en vez de haberlo visto como un medio para fortalecer la resistencia y la lucha, se vio como un fin y que más bien terminó agudizando la división en la oposición, pero creo que a estas alturas hay una lucha entre la cultura política anterior, del amiguismo, de competir en vez de cooperar, del caudillismo, hay una lucha entre esa cultura y una nueva cultura que está empezando a prevalecer que es la cultura de la horizontalidad y la organización.

Creo que ya está llegando el momento en que los actores perciben que no puede haber una lucha sin una estrategia unificada, que no pueden librar la lucha sin una dirección política y que no puede librarse una lucha solo con partidos políticos. Ahorita es un momento propicio para dar un salto a una oposición más vigorosa, más unificada para actuar conjuntamente.

Usted se ha dedicado en los últimos años a la denuncia internacional ante varios organismos, ¿cómo la han recibido cuando explica que Nicaragua volvió a ser una dictadura?

No ha sido nada fácil. Ha sido una tarea ardua, pero una tarea que la ha hecho el pueblo de Nicaragua desde diferentes vertientes en primer lugar. A la comunidad internacional le costó entender por qué un líder, entre comillas, que luchó contra la dictadura de Somoza, se convirtió en el mismo Somoza y en su caso todavía superado. Hay que recordar que la defensa de la Revolución Sandinista gozó de mucho apoyo internacional porque se miraba a Nicaragua como una víctima de una lucha entre dos grandes potencias que eran la URSS y Estados Unidos. A Nicaragua nos veían como un pueblo chiquito, pero desafiando esa lucha que se tenían entre el este y el oeste. Todos esos pueblos, países, funcionarios, políticos, que apoyaron la lucha del pueblo nicaragüense que tristemente derivó en una dictadura posteriormente, esa gente no se lo creía el cambio radical que había tenido el régimen.

A estas alturas de cuatro años, yo diría que el informe del GIEI, el informe del MESENI, los informes de la oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas, el papel de las organizaciones de derechos humanos de Nicaragua, de los defensores, de las víctimas, le han puesto en sus manos las evidencias de semejante criminalidad y ha llevado a que esa comunidad internacional progresivamente abra los ojos y entienda lo que pasa en Nicaragua.

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¿Qué opina de los países que no han condenado abiertamente la represión de Ortega?

Queda trabajo por hacer porque la mayoría de los países que viven en democracia respaldan al pueblo de Nicaragua, pero no hay que olvidar que hay Estados que son países autoritarios y que jamás van a tomar distancia del régimen porque entre ellos se acompañan y se brindan colaboración para poder sostenerse en el poder, como Venezuela, el caso de Rusia. Otros porque creen que pueden servir de mediadores en caso que el conflicto se llegue a resolver a través de una mediación, y otros que están en una situación ascendente hacia el autoritarismo como el caso de El Salvador.

¿Cree que Daniel Ortega tiene interés en aislarse de la comunidad internacional?

No busca aislarse de la comunidad internacional en su conjunto. Busca aislarse de aquella comunidad internacional que vela por los derechos humanos, que exige marcos democráticos en el relacionamiento, que está preocupada porque se termine con la violencia. Él se aísla de esta otra parte de la comunidad internacional, pero se alinea a sectores de orden autoritario. Él lo que hace es recostarse y buscar protección en esos regímenes autoritarios, que probablemente, no le va a ser suficiente para sostenerse en el poder, pero eso es lo que le queda.

Rosario Murillo dijo esta semana que en la propiedad donde estaban las oficinas de la OEA se hará un “Museo de la Infamia”

Yo creo que eso refleja el hecho de que, aunque no queramos, ellos están conscientes de que en Nicaragua cuando se restablezca la democracia, habrá un Museo de la Infamia y en ese museo, los primeros que estarán ahí serán ellos. Ellos tratan, con su retórica, de venderle una idea a su base social de todo lo contrario, pero más bien refleja que ellos saben lo que les espera. Ellos saben que los infames han sido ellos y que el pueblo de Nicaragua no pierde la memoria.

Haydée Castillo se ha dedicado a la denuncia internacional en contra del régimen de Daniel Ortega. LA PRENSA/ARCHIVO.

Plano Personal

Haydee Castillo Flores nació en 1961. Está casada y tiene tres hijos y un nieto. Es fundadora y presidenta del Instituto de Liderazgo de Las Segovias (ILLS), una de las organizaciones ilegalizadas por el régimen de Daniel Ortega en 2018.

Tiene una Licenciatura en Ciencias Sociales y una Maestría en Desarrollo e Integración Regional.  También se ha especializado en Gerencia de Organizaciones No Gubernamentales, Prevención de la Violencia, Transformación de Conflictos, Integración Centroamericana, y en Desarrollo Psicosocial.

Desde octubre de 2018 se encuentra en el exilio. Dice que extraña la biblioteca de su casa en Ocotal, además de las caminatas que daba por las comunidades y sus giras de trabajo al río Coco, al río Dipilto o al río Jícaro.

Se considera una persona muy social y por ello disfruta mucho de compartir con amistades.

Dice que le fascina la música Disco y hace ejercicios por la mañana escuchando ese género. También le gusta el Merengue, la Trova y la música Country.

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