De izquierda a derecha, Wilson García, su hermana Yuneisi García, su madre Yadira García y sus hermanos Wilber y Winston García celebran la graduación de Wilber de la escuela secundaria Jordan el 9 de junio. Tomada del Los Angeles Times

De izquierda a derecha, Wilson García, su hermana Yuneisi García, su madre Yadira García y sus hermanos Wilber y Winston García celebran la graduación de Wilber de la escuela secundaria Jordan el 9 de junio. Tomada del Los Angeles Times

El sueño interrumpido de Wilber: El ICE detiene a joven nicaragüense, un día después de su graduación de la preparatoria

Wilber Urbina sueña con convertirse en médico. Tiene 18 años. Su arresto ocurrió tras acudir con su familia a una cita. Los atormenta la incertidumbre

La vida del joven y migrante nicaragüense Wilber Urbina García, de 18 años, cambió en tan solo 24 horas. El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), en California, Estados Unidos, lo detuvo durante una cita de control a su familia. Un día antes se había graduado con honores de la preparatoria de Jordan.

Wilber y su hermana menor, Yuneisi, son parte del expediente del caso de asilo de su progenitora Yadira García. La familia nicaragüense—integrada por cinco miembros— llegó a Estados Unidos a finales del 2022 después de haber salido de Nicaragua como consecuencia de la persecución política que ejerce el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Después de haber recibido su diploma de graduación, Wilber tenía planificado continuar con su vida y su deseo de convertirse en médico. Antes de que comenzara el verano, el joven tenía que devolver un libro de texto de bachillerato e inscribirse en las clases de otoño en el colegio El Camino.

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Ahora, el joven nicaragüense se encuentra detenido en el Centro de Procesamiento del ICE de Adelanto. «Pasa la mayor parte del día llorando», asegura la familia. Uno de sus hermanos mayores, Winston, habría hablado con él un día después cuando aún se encontraba en el juzgado donde la familia había tenido la cita de control migratorio.

Por ahora, la abogada de la familia, Armineh Ebrahimian, intenta programar una audiencia y conseguir la libertad de Wilber bajo fianza. Pero este proceso podría tomar varias semanas e incluso meses.

El día de la detención

El 10 de junio, un día después de la graduación, Wilber tuvo que asistir con su familia a una cita migratoria con ICE. Habrían salido de su casa, ubicada en el sur de Los Ángeles, antes del amanecer y llegaron antes de las 8:00 a.m. al tribunal federal, sin pensar que después sus familiares regresarían sin él al hogar.

«Lo único que quería era aprender, pero todos sus sueños se desmoronaron. No sabemos qué va a pasar con él. No sabemos si saldrá, ni cuándo», declaró Winston a Los Ángeles Times.

Wilber Urbina García, en el centro, con miembros del personal de Jordan High. Tomada del Los Angeles Times
Wilber Urbina García, en el centro, con miembros del personal de Jordan High. Tomada del Los Angeles Times

La abogada de la familia aseguró que la familia se encuentra tramitando su caso de asilo. Los miembros de la familia contaban con permisos de trabajo. Los controles solían ser semestrales, pero de repente se volvieron más frecuentes. En 2026, la familia asistía una vez al mes al tribunal federal.

El día que Wilber quedó detenido, según su progenitora, los del ICE lo llevaron a una sala de interrogatorios vacía. No dieron ninguna explicación del por qué y, tras horas de espera, un agente finalmente dijo que lo habían detenido, argumentando que el joven ya es mayor de edad y que no se le tenía en cuenta en el caso de asilo de la madre.

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«Me he esforzado mucho por hacer todo bien. Sigo todas las reglas. No he faltado a ninguna cita. No sé por qué nos hicieron esto», expresó Yadira.

Para la abogada de la familia, ICE nunca debió separar a Wilber de su familia. El joven es considerado aún como un caso derivado del de su madre, porque cuando se presentó la solicitud no tenía ni 21 años, era menor de edad.

Profesores escribieron cartas de recomendación

El día de la graduación, el teléfono de uno de los hermanos mayores de Wilber se llenó de fotografías del joven junto a sus amigos, maestros y consejeros.

Cuando el personal de la escuela se enteró de la detención por parte del ICE, algunos conocidos comenzaron a escribir cartas de recomendación a favor del joven. Lo describen como tímido, disciplinado y dedicado a sus estudios. Wilber podía presentar proyectos en inglés y ocupaba un puesto de liderazgo en la escuela.

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En la sala de la vivienda, la toga y el birrete de Wilber cuelgan en la pared junto a un altar de la Virgen María. Él y su hermana habrían pasado días decorando el birrete con los colores azul y blanco de la bandera de Nicaragua. «Gracias a Dios por este logro» habría resaltado con letras color dorado.

El joven nicaragüense disfrutaba jugar con su hermano mayor a los videojuegos clásicos, estaba aprendiendo a jugar el béisbol con sus amigos. Los fines de semana, despertaba a su madre con un desayuno nicaragüense, nunca dejó de ser un estudiante aplicado que se aseguraba de terminar primero sus tareas escolares.

Yadira, madre del joven, encontró un trabajo estable y bien remunerado en un centro de empaquetado. Ya no temía por si el salario le alcanzaba para alimentar a la familia. Lo esencial era que sus hijos menores tendrían mejores oportunidades de educación.

Aunque uno de sus hermanos le sugirió que eligiera ingeniería, Wilber ya tenía decidida su carrera (medicina) desde el viaje que emprendió de Nicaragua a EE. UU.

La abogada Ebrahimian ha suplicado a los del ICE que lo dejen en libertad y ha presentado hasta siete cartas de profesores y orientadores. «Llevo haciendo esto mucho tiempo. Lo que estoy viendo ahora es realmente inusual», contó.

DHS: detenido por haber entrado ilegalmente

De acuerdo con el periódico estadounidense Los Ángeles Times, un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos dijo que Wilber había sido liberado en el país, tras haber ingresado ilegalmente, a través del «desastroso programa de libertad condicional de la Administración Biden… a pesar de no tener estatus legal para estar aquí».

El funcionario estadounidense sentenció que «si una persona ingresa a nuestro país ilegalmente, está sujeta a detención o deportación. Todo inmigrante ilegal recibe el debido proceso».

Yadira teme que su otra hija, Yuneisi sea la siguiente. El temor crece tras la advertencia de un oficial del ICE.

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Wilber logró enviarle un mensaje rápido a su hermano mayor, Winston, y a la mañana siguiente por medio de una llamada corta. «Me secuestraron», habría dicho el joven.

Tras esa llamada, Winston corrió a visitar a su hermano que aún se encontraba en el juzgado donde habían tenido la cita. Lograron hablar por diez minutos, hasta que Wilber le dijo: «Por favor, recuerden recoger mi diploma. Y tendrán que llamar a mi universidad. Díganles que no podré asistir».

Por ahora, la abogada de la familia intenta programar una audiencia y conseguir la libertad de Wilber bajo fianza. Probablemente eso tomará varias semanas.

Mientras que la progenitora y su hijo mayor, Wilson, tienen programadas docenas de citas de control con ICE y visitas domiciliarias para los próximos meses, se encuentra en proceso de deportación, pero en libertad con grilletes electrónicos en sus tobillos, y deben defender su caso. Winston se casó con una ciudadana estadounidense y ya es residente legal.

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