Aunque históricamente el común denominador de la migración ha sido por razones económicas, las situaciones políticas también han incidido en la salida masiva de nicaragüenses. Organismos internacionales le achacan a la dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua más de 350 muertes y exilio de miles hacia Costa Rica, Estados Unidos y España.
Las variadas razones por las cuales migran los nicas a Costa Rica, el proceso que atraviesan para incorporarse e integrarse a ese país y las implicaciones que conlleva tener vínculos con una nación sumergida en una crisis sociopolítica, bajo el régimen totalitario de Daniel Ortega, son los principales aspectos que plantea un estudio elaborado por el politólogo Manuel Orozco.
Se trata de la investigación «Los migrantes nicaragüenses en Costa Rica, vulnerabilidad e implicaciones de su integración», en la que el también investigador de Diálogo Interamericano expone la situación que viven aquellos que llegaron a ese país antes y después de abril de 2018, así como los desafíos que podrían enfrentar con el nuevo gobierno del presidente electo Rodrigo Chaves.
«El proyecto tiene como propósito ofrecer una caracterización comparativa entre los grupos migratorios que ocurren después de 2018 y antes y ver qué elementos distinguen esta generación de 2018 con las generaciones anteriores», expuso el politólogo a manera de introducción.
Orozco explicó que este estudio —presentado con la colaboración del medio Confidencial—, está basado en una encuesta realizada a una muestra de 1,100 nicaragüenses residiendo en San José, Heredia y Alajuela, centrando la entrevista en tres tipos de categorías: hogares, lugares donde los migrantes envían sus remesas y espacios públicos como parques.
El trasfondo de las migraciones
El estudio presentado por Orozco señala que a partir del siglo XX las principales olas migratorias se produjeron tras el terremoto de 1972, la guerra civil del 77 y el triunfo de la Revolución Sandinista en la década de los 80, hasta llegar al 2018 con el estallido de las protestas contra el régimen de Ortega
«Cuando hacemos el quiebre con aquellos que dijeron que llegaron antes del 2018 y después, realmente el cambio más importante es predominantemente en este movimiento que dice que salió fundamentalmente por razones políticas, hay cambio de un 14 a un 29 por ciento, prácticamente se duplica la razón que dan las personas del porqué migraron», explicó el experto.
Incorporación e integración
Otro de los aspectos que arroja el estudio es la incorporación de un nicaragüense en un país diferente al suyo, que intenta asentarse en un ambiente desconocido que puede parecer «traumático y tedioso», pero que con el tiempo comienza a sentirse integrado en la política de esa nación y adopta un sentido de pertenencia del país huésped. «Ya no piensas en ese país como migrante sino como parte del lugar».
La investigación señala que entre las dificultades que enfrenta la nueva generación de migrantes que llegó a Costa Rica a partir del 2018 es encontrar un trabajo, en tanto los que llevan más tiempo en ese país se enfrentan a otras dificultades como tramitar sus documentos legales como visa, licencia entre otros.
En cuanto al estatus migratorio, el politólogo señaló que la mayoría de los nuevos migrantes poseen una condición irregular, mientras que la generación previa al 2018 solo el 30 por ciento de ellos está ilegalmente en ese país.
«A nivel de ingreso económico vemos que el 90 por ciento de los migrantes tiene ingresos menores a los 700 dólares mensuales, pero es más pronunciado entre los recién llegados a partir del 2018», complementó Orozco.
200 mil nicas enviando remesas
Entre los vínculos que tienen los nicaragüenses en Costa Rica con su país de origen están las remesas que envían mensualmente a sus familiares. El estudio indica que el 75 por ciento de los adultos envían dinero al país, lo que en números representarían unos 200 mil ciudadanos, afirma Orozco.
«Un nica está enviando alrededor de cien dólares mensuales, un promedio de 1,300 dólares al año, lo que te genera alrededor de unos 200 mil nicaragüenses enviando dinero mes a mes hacia Nicaragua», expuso el experto.

Agregó que en los últimos tres años las remesas se convirtieron en la principal fuente de crecimiento económico de Nicaragua y durante dos años consecutivos las remesas fueron el único indicador macroeconómico positivo para el régimen de Ortega «y llegaron a representar el 17 por ciento de los ingresos a nivel nacional del país el año pasado».
¿Volvería a Nicaragua si mejoran las cosas?
A esta pregunta realizada a los nicaragüenses durante la encuesta, la mitad de ellos dijo que efectivamente regresaría a Nicaragua en caso de que las condiciones en el país mejoran. Otro tercio dijo que se quedaba en Costa Rica.
En la presentación del estudio la periodista de Confidencial Cindy Regidor participó como moderadora y se sumaron como comentaristas Adilia Eva Solís, presidenta del Centro de Derechos Sociales de la Persona Migrante (Cenderos), y el doctor Alberto Cortés, profesor y catedrático en las Escuelas de Geografía y Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica (UCR).