Jonathan Loáisiga volvió a lanzar fuego hacia el home plate, pero esta vez lo hizo con la precisión de costumbre y colgó en blanco la séptima entrada para adjudicarse su segundo hold de la temporada, en la victoria de los Yanquis de Nueva York 5-3 ante los Tigres de Detroit, en el Comerica Park de la ciudad de los motores.
Loáisiga, quien había tenido dificultades durante tres salidas consecutivas para imponer su dominio, mostró su autoridad y energía habituales contra el núcleo ofensivo de los Tigres y con la complicidad de una estupenda jugada del antesalista DJ LeMahieu, se deshizo sin contratiempos de sus rivales y solo con diez disparos.
El “Pistolero de Las Sierritas” apareció en la colina en el cierre de la séptima entrada, justo cuando los Yanquis se habían ido al frente 4-3, después de que un relevo vacilante de Chad Green, facilitó un empate 3-3, malogrando otra gran jornada de Luis Severino y jonrón de Anthony Rizzo, pero Isiah Kiner-Falefa los puso arriba.
Loáisiga se midió al segundo bate Austin Meadows, quien hizo nombre en Tampa con su poder al bate. Y Meadows sacó proyectil violento por tercera y como había una formación especial, LeMahieu debió ir al máximo de su esfuerzo para atrapar la bola y tirar en el aire. Lo consiguió con las completas y ahí se logró el primer out.
Al tercer bate, Jonathan Schoop, Loáisiga lo “fusiló” a través de los strikes, mientras salía del cuarto bate, Jeimer Candelario, en rola por segunda, pero atrapada por el torpedero Kiner-Falefa, quien estaba cargado a la derecha con bateador zurdo. De esa forma, el nica completó su faena de diez lanzamientos, de ellos seis strikes.
El pinolero sigue con marca de 0-1, pero mejoró de 8.44 a 7.11 su efectividad, debido a cinco carreras limpias en 6.1 episodios, con seis hits, un jonrón, cinco bases y seis ponches. Tiene dos juegos en los que ha mantenido la ventaja (hold) y los contrarios le batean para .250, mientras que su whip mejoró a 1.74 en esta temporada.
Clay Holmes y Aroldis Chapman, quien se anotó su tercer juego salvado, completaron el trabajo por los Yanquis, quienes contaron con una labor de cinco entradas y una carrera de Severino, pero Green, quien ganó el juego, tuvo a la vez un blown save (dejó escapar una oportunidad de salvamento). Drew Hutchison fue el perdedor.