Las Grandes Ligas se pueden comparar con un maratón de 40 kilómetros, la temporada tiene 162 partidos. Es una montaña rusa que hoy pudieras estar al nivel del suelo y mañana amanecer en la cima. Pasan demasiadas cosas en ese trayecto y lo clave es cómo administrar los vaivenes de la temporada, saber gestionar la presión, responder a las exigencias y aprender a manejar el éxito. Jonathan Loáisiga apenas ha iniciado ese maratón en este 2022 y, hasta el momento, sus números demuestran que está teniendo el peor comienzo desde que se convirtió en relevista en la Gran Carpa con los Yanquis de Nueva York con 8.44 de efectividad en seis juegos, permitiendo cinco carreras en 5.1 entradas, brindando cinco bases por bolas, ponchando a cinco rivales y permitiendo seis imparables.
Lejos de ser el final, tan solo es el comienzo para el nicaragüense. El mánager de los Yanquis se vio tranquilo en sus declaraciones. “Es un enfrentamiento que yo quería. Lo haría todo el día. Ese era el camino. Loáisiga es uno de los mejores relevistas del beisbol”, dijo Aaron Boone, cuando la prensa neoyorquina le preguntó sobre por qué mantuvo a Loáisiga sobre el zurdo Luetge en el enfrentamiento ante el bateador Odor, quien le conectó el imparable barre bases. Las palabras del estratega ratifican la confianza en el pícher pinolero.
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En la temporada de 2020 fue la primera vez que se conoció de forma oficial la designación del muchacho nicaragüense como relevista. En los primeros seis partidos lanzó para 2.77 en efectividad, con 15 ponches en 12 entradas, permitió dos jonrones, 10 imparables, dio cuatro bases por bolas y cedió cuatro carreras. En ese trayecto se midió a Washington, Baltimore, Filis, Boston y Tampa. En 2021, la temporada que hasta la fecha se considera la consagración de Loáisiga inició en sus primeros seis desafíos con 1.80 de efectividad, sumó 11 ponches en 10 entradas, brindó una base por bolas, permitió un vuelacerca y dos carreras en total, conectándole solamente cinco imparables. En ese comienzo chocó ante Tampa, Baltimore y Toronto.
Ahora, aunque muchos ven alarma, la respuesta es sencilla: “Solo debo encontrar el control”, lo dijo el propio lanzador. Es un desajuste inicial que ha disparado sus números, pero la confianza, el armamento y calidad están presentes.