Vinicius asistió a Benzema en el gol de la clasificación. LAPRENSA/AFP

La inmortalidad de la grandeza: el Madrid elimina al campeón de la Champions League

“¿Y ese es el Madrid que está siendo goleado? ¡Qué vergüenza! ¡Qué humillación! ¿Y no es que se suponía que se transformaba en Champions? ¿Dónde está Vinicius? ¿Y la magia del Bernabéu?”, durante 80 minutos tocó sufrir no solo las embestidas del Chelsea, sino las burlas del mundo entero, pero el Madrid es un equipo que se entiende poco, es más, ni los mismos jugadores comprenden la concepción de la grandeza surgida de la historia del club

“¿Y ese es el Madrid que está siendo goleado? ¡Qué vergüenza! ¡Qué humillación! ¿Y no es que se suponía que se transformaba en Champions? ¿Dónde está Vinicius? ¿Y la magia del Bernabéu?”, durante 80 minutos tocó sufrir no solo las embestidas del Chelsea, sino las burlas del mundo entero, pero el Madrid es un equipo que se entiende poco, es más, ni los mismos jugadores comprenden la concepción de la grandeza surgida de la historia del club. Luego de estar perdiendo 0-3, apareció el espíritu blanco a través de un muchacho brasileño negro que terminó aclamado como fue Rodrygo, quien marcó el gol del empate en el global (4-4) tras un pase de tres dedos y con el exterior de un veterano (Modric) surgido de la guerra en Croacia. Eso es Madrid una mezcla de la pasión, diversidad, sufrimiento, emoción y victoria. Y Benzema nuevamente se convirtió en el héroe de una noche para la inmortalidad, recibiendo una asistencia de Vinicius y clavando de cabeza el gol que rompía las cadenas de la eliminatoria (2-3) (5-4 global).

Cuando solamente defendían “enanos” la portería tras la salida de Kroos, Casemiro y Nacho, lograron soportar la presión aérea de los londinenses. A esas alturas del partido ya no había esquema que valiera, eran 11 jugadores tratando de manejar el martirio final con un público ardiendo inyectándole la gasolina necesaria para que resistieran los 30 minutos de tiempo extra.  Y sucedió con Courtois demostrando ser el mejor portero del mundo y el resto tejiendo telaraña para enredar la ofensiva del Chelsea, desbordado en la búsqueda del gol que mandara el encuentro a la tanda de penaltis.

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El Madrid pasó de una primera parte pasiva, superado por la falta de presión sobre el rival, errático en las entregas, incapaz de salir con balón controlado, generando una desconexión con su ofensiva, mientras el plan del Chelsea funcionaba con Loftus-Cheek como as bajo la manga. Mason Mount anotó al 15’, Rudiger provocó el hundimiento al 51’ y Timo Werner aniquilaba las esperanzas al 75’, había resurgido el campeón actual de la Champions League, no obstante, faltaba la hazaña del Madrid para tumbar al monarca y borrar sus huellas con más orgullo que juego.

Cuando el árbitro cantó el final, la gesta se había conseguido. Los blancos habían respondido a todas las preguntas ácidas iniciales… esa es la inmortalidad de la grandeza.

Deportes Real Madrid archivo

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