Cuando el primero de noviembre del 2013, Diomar López decidió emprender la ruta hacia las Grandes Ligas, no imaginó que el camino tendría más espinas que rosas. Ha sufrido más de un tropiezo debido a lesiones, falta de oportunidades, pero también inconsistencias de su parte. Lo que no ha variado nunca, ha sido su determinación por llegar a la tierra prometida.
Nueva años después, López está en el Spring Training de las Grandes Ligas con los Rojos de Cincinnati, equipo al que llegó en un cambio en abril de 2019. Y aunque lo más seguro es que iniciará la temporada en las Menores, no hay dudas que ha avanzado y que las Ligas Mayores han dejado de ser para él un horizonte inalcanzable, mientras termina de formarse.
Hasta los partidos de este jueves, López había entrado en acción dos veces con los Rojos y en los dos episodios lanzados, había tolerado dos hits y una carrera limpia para registrar una efectividad de 4.50, con dos ponches propinados y sin regalar boletos. Realizó una primera salida muy buena, antes de titubear en su segunda aparición con la tropa de Cincinnati.
Diomar, el hermano del exbig leaguer Wilton López, logró un desempeño de 0-0 y 2.67 en 30.1 innings con 27 ponches en AA el año pasado. Lo subieron a AAA y su labor fue de 1-0 y 1.80 en 15 entradas, con 15 ponches y seis boletos. De forma global, el nica tuvo 1-0 y 2.38 en 45.1 episodios, con 42 ponches en 2021 y se ganó la invitación al Spring Training.
De acuerdo a diversas fuentes digitales, López, de 25 años, es un lanzador cuya velocidad tiene un promedio de 93-94 millas, pero ha llegado a tocar hasta 97, con un movimiento similar al sinker, con el que logra ponchar y obligar a roletazos. Su envío de rompimiento es de mucha calidad, mientras que su cambio tiene cierto potencial, pero aún debe mejorar.
Firmado en 2013 por Elvin Jarquín, Félix Feliz y Robert Rowley para los Padres de San Diego, López debutó en 2014 en República Dominicana y registró 0-1 y 2.35 en 12 juegos. Repitió liga en 2015 y acumuló 1-1 y 2.18 en 20 entradas con 17 ponches, antes de saltar a EE. UU. en 2016 y registrar 4-1 y 2.98 en 42.1 episodios con 38 ponches y diez bases en Liga de Novatos.
En 2017 lanzó en cuatro equipos y tres ligas, coleccionando un récord de 3-2 y 3.98 en 54.1 innings, en los que asestó 55 ponches. 2018 fue su peor año, cuando asediado por lesiones e inconsistencias, tuvo 2-2 y 5.18 en 41.2 innings, pero tuvo tiempo de propinar 53 ponches y solo regaló 13 bases. En 2019, pasó a los Rojos a cambio del big leaguer Matt Wisler.
En los Rojos pareciera tener una mejor perspectiva, pero la clave será su trabajo este año en las Menores, mientras permanece atento a una oportunidad para dar el salto a las Mayores. Nueva años después de su firma, lejos de estar frustrado, López está motivado al máximo y espera que este 2022 sea el año más importante de su carrera como lanzador profesional.