Estamos rodeados de agua y solo el uno por ciento sirve para beber y, al paso predador cotidiano, las cuencas de los ríos, aguas subterráneas se contaminan y, la desertificación e incendios forestales aumentan, mientras la conciencia, amor a la Pachamama se extinguen por nuestras irresponsabilidades y para colmo las replicamos en la descendencia. No hay nada de cariño y amor con el entorno, cual trogloditas arrasamos y así, nada se gestará para las generaciones futuras. Demasiado desamor desnuca, descorazona.
Las mujeres al recuerdo de los ritos ancestrales sembramos y cultivamos las aguas, y esto no es una perorgullada, es una realidad mientras muchos se bañan tres veces al día, lavan el carro o dejan el chorro abierto. Hay buscadores y cultivadoras del agua y la mayoría son mujeres que han recuperado las memorias primigenias, para aplicarlas a proyectos reales, de supervivencia.
La música, poesía y cantos alimentan a este mineral sacro, con vitalidad en las entrañas de Pachamama, venido de meteoritos, cometas, asteroides…
Grandes enigmas en torno el origen del agua, las aguas del cuerpo en correspondencia a un 70 por ciento que también conforman la Tierra. Venimos de las aguas amnióticas del vientre calórico o volcán materno.
Si me niego al beso me disparas aguas,
no son pistolitas del carnaval. Son
tus babas. Bésame mucho…
Los besos de musa están en el fondo,
en las aguas de ríos habladores.
Si puedes dame tus heladas piedrecillas,
nadan los colores fríos en mi cielo palatino,
hurgo la úbula sedienta,
la humedad cede en un único sorbo.
Dime si regresas.
La poesía cantada de mujeres cuidadoras de las aguas yakumama de los andes peruanos me remontan a las tatarabuelas, quienes le rendían ofrendas, comidas y diálogos a sus gotas milenarias, formas, cantidades, fluir en diversas reproducciones; desde las gotas seminales, olas de los mares tormentosos del Pacífico, océanos, fuentes o cataratas, no hay cosechas sin el canto a mamayaku; hembra henchida y sabia al regalar su lenguaje con la quena, antara, los sonidos al amor y equilibrio. Al cosechar las aguas con su permiso se crean aljibes (rememoro las del barrio Albaicin), lagunas subterráneas y aéreas o con varillas siguen el curso invisible de energías o corrientes que las hacen temblar al sentir.
Los efectos de la pandemia a nivel psicosocioemocional han generado mucha angustia, rabia y fobias. Y las personas salen sin cuido, se relajan en fiestas clandestinas y viven al día en “pleno derrape”, los jóvenes piensan que no pasarán los 30 años. No sienten ni aman el medio ambiente e incluso lo incendian, un autosuicidio, consumen y agreden con más compras de plásticos, dicen “la tierra se renueva sola y el agua es infinita”, porque tenemos mares y océanos, es una tercera parte’. Pero no entienden que 0.007 por ciento del agua es dulce y se extinguen las aguas bajo nuestros pies.
El agua del sistema solar viene de nubes primigenias gaseosas, polvos de hace unos 4,500 millones de años que, sucumbió a su propio peso y dio lugar al sol y los planetas. En ellas abundaban el hidrógeno y el oxígeno, los dos elementos que conforman la molécula del agua —helio ocupa el segundo lugar en abundancia con respecto a la cantidad de los anteriores—.
El sol y los planetas gigantes de gases, formados antes que los rocosos, absorbieron la mayor parte del gas. Y aunque buena parte del oxígeno se unió a átomos de otros elementos, como el carbono y el magnesio, el restante bastó para formar una cantidad de agua varias veces superior a toda la roca del sistema solar.
Yo soy la lluvia de Atacama en las madrugadas
apenas me sientes guanaco,
vicuña con una agüita.
Te quiero amante, mi último cogollo cachiyuyo.
La rosa de jericó se desnuda en gotas
y al roce camina con los coyotes.
¿Cuándo juntamos nuestras humedades?
Todos son extrermos, desgastes, desguaces y desalientos al observar lavar carros, piscinas, pozos de agua “personales” que le meten mas presión al motor para exprimirlas, mientras las precipitaciones escasean, las corrientes del Niño y la Niña causan desastres.
La ignorancia se viste de consumidor voraz y hasta da vergüenza ajena que, a muchos niños y niñas alentados por madres y padres irresponsables, no les importan gastar el agua, luz y aires prendidos, sin contar los agroquímicos o el uso normal del cloro en los hogares. Los pozos, ojos agua y puquiales están secándose y, esa creencia inagotable, grotesca, al creer que tenemos derecho al derroche de 500 litros de agua al día es escalofriante.
Las aguas subterráneas representan un 97 por ciento del agua dulce en la tierra. El agua es más importante para las reacciones metabólicas y catabólicas del organisno y apenas podemos sobrevivir una semana sin ella.
Eres mi guardián cunaguaro y los martes amarte.
Los domingos a lunes me abraza minina gatuna.
No puedo estar en el fondo amarillo,
la erupción acuosa murmura maúlla.
Tus colores aurinegros me alumbran
y el abismo sucumbe en lenguas felinas.
Migrar en tus ojos y ser lágrimas…
Las formas e imágenes del agua, sus orígenes siguen siendo un misterio, muchas teorías sustentan que llegaron por explosiones en el cosmos y otras son de origen volcánico.
Es primordial entender que los cambios climáticos, la contaminación hecha por los predadores humanos aumentan el efecto invernadero, sin vuelta atrás.
Nuestros pueblos ancestrales se comunican con las energías eléctricas, las corrientes del agua y, recuerdo las fiestas del agua en Apurimac y en Ayacucho, las travesías al buscar agua del Apu Ronco, los encantos de mamacachi, los cantos rituales antes de los guaicos y sequías. Toda la naturaleza nos habla y aún nos da su alimento, se hace urgente percibir al agua nutricia, viva, que es el origen de todo.
La autora es escritora y poetisa peruana-venezolana.