Foto tomada de un tuit de la Policía Nacional Civil de El Salvador. Muestra a supuestos pandilleros capturados. LA PRENSA/ARCHIVO

Foto tomada de un tuit de la Policía Nacional Civil de El Salvador. Muestra a supuestos pandilleros capturados. LA PRENSA/ARCHIVO

Bukele afirma que se han arrestado a casi 600 pandilleros en dos días. Este domingo promulgó el estado de excepción en El Salvador

El Salvador estará bajo el régimen de excepción por un mes, en un intento del gobierno de frenar el accionar de la pandilla Mara Salvatrucha

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, promulgó este domingo, con aval del parlamento, un régimen de excepción, restringiendo las libertades civiles y ampliando los poderes de la policía, cuando el país enfrenta un auge de la violencia pandillera que ha dejado 76 homicidios en dos días.

Provistos de fusiles de asalto y chalecos antibalas, policías y soldados patrullaban las calles, mientras continuaba la detención de cabecillas de la Mara Salvatrucha (MS-13) acusados de ordenar los crímenes.

Por la noche del domingo, Bukele dijo vía Twitter que se han realizad «casi 600 capturas en solo dos días», mostrando otro tuit, con una fotografía de la Policía Nacional Civil de El Salvador, con unos cuarenta supuestos pandilleros arrestados.

«La guerra contra las pandillas se ha ejecutado a nivel nacional», precisó el gabinete de seguridad del gobierno.

«A los pandilleros les toca el cementerio, cárcel o la cama de un hospital. ¡El Estado se respeta», consignó en Twitter el ministro de Justicia, Gustavo Villatoro.

Régimen de excepción por un mes

Citando «las graves perturbaciones al orden público por grupos delincuenciales», el decreto, previamente aprobado a pedido de Bukele por 67 de los 84 diputados de la Asamblea Legislativa (oficialista), declara por un mes un «régimen de excepción» en «todo el territorio nacional».

En consecuencia queda restringida la libre asociación y reunión, se permite abrir la correspondencia e intervenir las comunicaciones telefónicas o de correo electrónico sin orden judicial.

También restringe el derecho a ser informado el motivo de una detención y a contar con abogado desde la captura, y habilita extender el plazo de la detención administrativa por más de 72 horas.

La disposición «tiene por objeto facilitar las herramientas y mecanismos jurídicos» a la Policía y Fuerza Armada para «restablecer el orden y la seguridad ciudadana y el control territorial».

«Para la inmensa mayoría de personas la vida continúa normal», aunque habrá «cierres focalizados y temporales» en algunas zonas, tuiteó Bukele.

Los servicios religiosos, eventos deportivos y el comercio se pueden realizar en forma normal, indicó.

La abogada constitucionalista Erika Saldaña recomendó en su cuenta de Twitter a los salvadoreños que anden sus papeles en regla, entre ellos DUI, licencia, tarjeta de circulación de vehículos. “Si los detienen, será más fácil que los dejen irse si todo está en orden”, afirmó.

Además, recomendó que no se metan en problemas, ya que la policía se puede llevar detenido a cualquiera sin mayor explicación. “Para los abogados defensores serán tiempos complicados y puede pasar hasta 15 días en detención administrativa. Aunque digan que el decreto va dirigido al crimen organizado, nadie está exento”, señaló.

«Ni un rayo de sol»

Bukele ordenó además decretar «emergencia máxima» en todas las cárceles, donde permanecen más de 17,000 de los 70,000 miembros de las pandillas Mara Salvatrucha y Barrio 18, entre otras, que viven en El Salvador.

«Todas las celdas cerradas 24/7, nadie sale ni al patio», tuiteó el mandatario. «Mensaje para las pandillas: por sus acciones, ahora sus «homeboys [compañeros presos] no podrán ni ver un rayo de sol». Dijo también que racionará sus alimentos en prisión.

«Si la ‘comunidad internacional’ está preocupada por sus angelitos, vengan y tráiganles comida, porque yo no le quitaré presupuesto en las escuelas para darle de comer a estos terroristas», agregó.

Señalan a funcionarios de negociar con pandillas

Bukele, un milenial de 40 años que goza de amplio apoyo popular desde que llegó al poder en junio de 2019, hizo de la seguridad un eje de su campaña y destacó al inicio de su mandato la mejora en los indicadores sobre homicidios.

Pero en diciembre, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a dos funcionarios de su gobierno por presuntamente haber negociado con pandillas para que apoyen al partido de Bukele, Nuevas Ideas, en las elecciones legislativas de 2021.

Según la acusación, a cambio, las pandillas obtuvieron dinero del gobierno y privilegios para sus jefes presos, como celulares y prostitutas, lo que Bukele tacha de «mentira».

El mandatario es señalado por sus opositores de tener actitudes «autoritarias». Washington lo ha reprochado por no respetar la separación de poderes, al haber destituido con la ayuda del Parlamento a magistrados de la Sala Constitucional y al Fiscal General.

«Debido proceso»

El Salvador vive una nueva ola de violencia, con 62 homicidios registrados solo el sábado, según la Policía Nacional Civil (PNC), que ya había informado de otras 14 muertes el viernes, también relacionadas con pandillas.

La Constitución salvadoreña autoriza el régimen de excepción en caso «de graves perturbaciones del orden público» y Bukele aseguró que actuó «dentro del marco constitucional».

Pero el diputado opositor de la exguerrilla izquierdista Frente Farabundo Martí Jaime Guevara consideró que «la crisis actual requiere de sensatez, sabiduría y no de matonería» y llamó al «respeto irrestricto de los derechos individuales» de la población.

Bukele dijo que la Policía y la Fuerza Armada «deben dejar que los agentes y los soldados hagan su trabajo y deben defenderlos de las acusaciones de quienes protegen a los pandilleros».

Ricardo Martínez, procurador adjunto para la Defensa de los Derechos Humanos, llamó al gobierno a «prevenir e investigar todos los hechos de violencia y aplicar todo el peso de la ley, respetando el principio de inocencia y el debido proceso». 

«Urge que el gobierno proteja a la población con medidas sostenibles y respetuosas de los DDHH (Derechos Humanos). La política de seguridad debe estar siempre dentro del Estado de Derecho», dijo Juan Pappier, de la División de las Américas de la ONG Human Rights Watch.

Las pandillas operan en El Salvador a través de homicidios, extorsiones y narcotráfico.

En noviembre pasado el país sufrió otro repunte de homicidios, que en tres días cobró la vida de unas 45 personas.

Aun así cerró 2021 con la tasa más baja de homicidios desde el fin de la guerra civil en 1992, con 18 muertes por cada 100,000 habitantes, según datos oficiales. El total de homicidios, 1,140, también representó una reducción frente a 2020, cuando hubo 1,341.

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