El 24 de febrero pasado, el ejército ruso cruzó la frontera con Ucrania, dando inicio a una invasión que pone en riesgo la seguridad y la economía no solo de Europa, sino del mundo entero.
Rusia mandó a combatir a Ucrania a miles de jóvenes soldados que ni siquiera saben por qué luchan y que hoy se encuentran bajo una lluvia de fuego y de acero. Son víctimas de esta absurda aventura militar, como también lo son los valientes ucranianos y ucranianas que tomaron las armas para defender su patria, una tierra dirigida por un gobierno democráticamente electo y cuya identidad nacional no puede ser negada. Y como los millones de civiles ucranianos que huyeron de sus hogares tras el estallido de una guerra que ellos nunca habrían imaginado, llevada a cabo por un país que asegura ser su hermano, pero que los agrede y destruye sus infraestructuras, atacando a refugiados, escuelas y hospitales, como ha documentado fielmente la prensa internacional.
Nadie, ni siquiera en países lejanos como Nicaragua, puede permanecer indiferente. No podemos permanecer indiferentes ante los miles de víctimas civiles, incluyendo mujeres, ancianos y niños. Los Estados europeos están del lado del pueblo de Ucrania, elogian su coraje en la defensa de su país y nuestros valores compartidos de libertad y democracia. Rendimos homenaje a este pueblo que no se rinde y que está dispuesto a sacrificar su vida luchando contra los invasores extranjeros. Y no lo dejaremos solo. La Unión Europea y sus Estados miembros seguiremos proporcionando apoyo político, financiero, material y humanitario. Hemos adoptado sanciones significativas y estamos preparados para seguir adoptando rápidamente más.
Creemos que aún hay espacio para la diplomacia, que debe representar el único medio para resolver controversias internacionales. Estamos dispuestos a recorrer cualquier camino que aún esté abierto.
Los pueblos del mundo no quieren vivir bajo la amenaza permanente de Moscú. Por esto la gran mayoría de los Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas ha condenado la agresión rusa. Si permitimos este ataque, todo, incluso las peores pesadillas, se volverá posible. Hacemos un llamamiento a la razón, para que todos los Gobiernos de buena fe hagan entender a las autoridades rusas que se han equivocado y que es tiempo de ponerle fin a la agresión contra la cual el pueblo ucraniano se defiende, y nos defiende a todos nosotros. En Europa, hemos trabajado juntos durante décadas para erradicar el nacionalismo radical y asegurar un futuro común y pacífico para las futuras generaciones. Invitamos a los países del mundo a compartir esta visión. No aceptamos que la paz que hemos logrado entre países que tantas veces se enfrentaron se vea comprometida una vez más por una aventura militar individual, por una guerra de conquista imperial sin otro porvenir que la derrota. Como el pueblo ucraniano y el pueblo ruso, que es el pueblo de Pushkin, de Prokofiev, de Tolstoi, de Soljenitsin, de Sakharov, ¡queremos la paz!
Christoph Bundscherer,
Embajador de la República Federal de Alemania.
Brieuc Pont,
Embajador de la República Francesa
Jaime Ramos Schlingmann,
Encargado de Negocios del Reino de España.
Amedeo Trambajolo,
Embajador de la República de Italia.
Bettina Muscheidt,
Delegada de la Unión Europea en Nicaragua.