Recordado por sus épicas batallas en los tableros ante atléticos basquebolistas de Centroamérica, Herman Mullins (58 años) se consolidó a lo largo de 17 años de carrera como uno de los mejores exponentes de Nicaragua durante los años 80. El Monstruo, apodo que se ganó por esos duros duelos en el tabloncillo, lucha ahora contra enfermedades crónicas (hipertensión y ácido úrico) que lo han colocado al borde la muerte.
Hace dos semanas, aproximadamente, lo encontraron moribundo en su casa y terminó en cuidados intensivos por cinco días. Ahora se encuentra estable, pero su estado de salud es inestable por las constantes recaídas de sus enfermedades. Las personas conocedoras de su brillante carrera hicieron un llamado al comité elector del Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense para que lo exalten en la generación de 2022 y reciba el reconocimiento que merece.
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«Herman estuvo muy cerca de perder la vida y no es invento mío. Quiero que tomen conciencia de que nadie se hace más joven con el pasar de los años y que no creo que alguien crea en la hipocresía de un homenaje póstumo, así que señores del comité, está en sus manos (exaltarlo)», escribió en su muro de Facebook Waldo Vado, uno de los vicepresidentes de la federación de baloncesto, quien señaló que ya enviaron su currículo deportivo al comité elector para analizar sus méritos.
Para el dirigente el comité elector no desea exaltarlo por razones desconocidas porque siempre fue un atleta disciplinado y su trayectoria deportiva lo respalda. El pívot de 58 años participó en diferentes selecciones nacionales durante casi 10 años en torneos internacionales donde fue reconocido como el mejor pívot. Jugó en Guatemala y Honduras. El Comité Olímpico Nicaragüense (CON) lo premió como el mejor jugador del 1984. «Decir Herman Mullins, es decir selección nacional», señala su currículo deportivo para postularse al Salón de la Fama.