Durante horas y en algunos casos días, más de 40 presas y presos políticos han recibido condena en Nicaragua. Entre los juicios, llenos irregularidades y faltas al debido proceso, no se les ha permitido hablar con sus defensores o sus familiares, pero tras finalizar lo que son consideradas por defensores de derechos humanos “farsas judiciales”, lograron decir algunas palabras.
Ana Margarita Vijil, dirigente de la Unión Democrática Renovadora (Unamos), tras escuchar su sentencia de 10 años por el delito de conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional se declaró defensora de derechos humanos, y afirmó que esa es una labor que seguirá ejerciendo por el resto de su vida. Además, al firmar el acta, bajo su nombre, escribió «presa política».
Dora María Téllez, condenada a 8 años por el mismo delito, al escuchar su condena dijo: “detenida o libre, yo seguiré luchando” y reiteró que ella pidió sanciones individuales y no hacia el Estado Nicaragua, por lo que no cometió ningún “menoscabo a la integridad nacional” ni “traición a la patria”.
Miguel Mora, periodista y precandidato a la presidencia, se negó a firmar el acta de su sentencia de 8 años por conspiración y dijo: “No he conspirado contra nadie, soy inocente”.
Suyén Barahona, condenada a 8 años por cometer “menoscabo a la integridad nacional” expresó: «He dedicado gran parte de mi vida adulta a mejorar Nicaragua y defender los derechos humanos de todos los nicaragüenses. Parte de mi lucha ha sido por mi hijo, para que sepa que hay que defender sus derechos”.
Miguel Mendoza, cronista deportivo condenado a 9 años por conspiración, manifestó que él es un cronista deportivo con más de 30 años de experiencia, orgulloso de ser periodista independiente y estar a favor de Nicaragua.
Mauricio Díaz, exdiplomático, durante su juicio que culminó con una sentencia de 9 años por conspiración indicó que “mientras no me condene Dios, que me condene el hombre”.
José Antonio Peraza, politólogo quien fue condenado a 10 años por conspiración, dijo a los nicaragüenses: “Pronto seremos libres de la dictadura”.
Medardo Mairena, líder del movimiento campesino, dijo: «Luchar por mi país es mi pasión. Me están juzgando por amor a mi patria. Si de algo soy culpable es de amar a Nicaragua”. Recibió una condena de 10 años por conspiración.
Max Jerez, líder estudiantil, hizo un llamado a los nicaragüenses: «Sigamos luchando para que el odio deje de ser una política de Estado».
Félix Maradiaga, precandidato presidencial, declarado culpable de «menoscabo a la integridad nacional, dijo: «Soy inocente de este juicio injusto, y mi deseo es que en Nicaragua se encienda una luz para este pueblo que ama tanto vivir».
Juan Sebastián Chamorro envió un mensaje luego del juicio por «menoscabo a la integridad nacional», por el cual recibió una condena de 13 años. «Quiero que todo esto quede documentado, que quede escrito lo que está sucediendo para que mi hija y la generaciones venideras sepan lo que realmente está sucediendo para que puedan entender lo que ha pasado. Soy inocente, solo Dios, la historia y mi país Nicaragua me pueden juzgar. Estoy en paz, tengo fe y esperanza porque sé que Dios y los nicaragüenses saben que soy inocente».
Irving Larios, un opositor de 63 años de edad, fue declarado culpable por el supuesto delito de «conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional» y «propagación de noticias falsas» y condenado a 13 años de prisión. Logró decir en su proceso: «Me acusan por trabajar por la justicia social y por trabajar por un mundo en el que se pueda vivir con dignidad. En Nicaragua urge restaurar la democracia y yo soy y seré siempre un defensor de los derechos humanos».
Eveling Pinto, promotora de los derechos humanos, acusada por conspirar y propagar noticias falsas, dijo: «Mentirosos, Dios los perdone, rezaré por ustedes».
Samantha Padilla Jirón, la presa política más joven con apenas 22 años, fue condenada a 8 años de prisión por conspiración, pero dijo: «no me siento derrotada».
Cristiana Chamorro, precandidata presidencial, hija del Mártir de las libertades Públicas Pedro Joaquín Chamorro, y la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro, fue declarada culpable por los delitos de lavado de dinero y apropiación indebida. Dijo el día que terminó su juicio: «Quieren manchar mi nombre, pero no lo van a conseguir. Jamás van a conseguir manchar el nombre de mi padre, ni de mi madre, porque soy inocente».
Pedro Joaquín Chamorro, hijo del Mártir de las libertades Públicas, y la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro, dijo al escuchar la sentencia: «Ante Dios, ante la patria que la representa usted (el juez), ante la memoria de mi padre que es un Héroe Nacional y ante mi madre la presidenta de la paz, quiero decirle que soy inocente, que no he hecho nada. Durante 10 años estuve administrado un patrimonio de mi familia, de mis hermanos y mío, pero nunca he utilizado fondos de la Fundación, pero en todo caso si hubiera alguien que me debería de reclamar, deberían de ser mis hermanos».