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Los años pasan y Román “Chocolatito” González siempre está en el horizonte. El boxeador con clase, ritmo, velocidad y potencia hizo una nueva aparición sobre el escenario y ofreció un recital ante Julio César «Rey» Martínez, quien quedó a una abismal diferencia de la fama que le precedía, debido a que el nica desplegó un ejercicio de autoridad que no tuvo respuesta.
González se mostró incontenible a través de toda la pelea y dio siempre una sensación de seguridad absoluta. Jamás se descompuso, mientras edificaba una victoria que por ratos resultó un monólogo, pues Martínez se subió al ring sin otro equipaje que su determinación de terminar de pie, para limitarse después a asumir su inferioridad y aceptar la derrota.
Los tres jueces vieron ganar a Román con diferencias considerables. Una tarjeta mostró un 118-110, que me parece la más ajustada a lo que sucedió en el ring. La otra dio 117-111 y la tercera 116-112, que tiene que ser la más inexacta. Martínez a lo sumo ganó dos asaltos, que para mí deben ser el primer y el quinto. Los demás se los llevó Román con claridad.
Quizá lo más admirable de todo, es que “Chocolatito” sigue siendo el púgil fiable de otras épocas. Fue en 2008, hace ya 14 años, cuando saltó a las grandes ligas del boxeo, mientras se adjudicaba el primero de sus cuatro títulos mundiales destronando a Yutaka Niida. Y, sin embargo, este sábado en San Diego, California, lució vigoroso, preciso y contundente.
González jamás estuvo en apuros, pero como suele ocurrir en sus peleas, tarda un poco en poner el pie sobre el acelerador, algo de lo que se aprovechó Martínez para sacarle el round inicial, más por intensidad que por precisión, pero Román puso las cosas en orden a través de un agitado segundo asalto en el que comenzó un castigó severo y constante a su rival.
Su dominio fue abrumador, con excepción del quinto asalto, en el que González pareció tomarse un receso para volver a acelerar después, como efectivamente lo hizo y ya no soltó más la iniciativa ni la inspiración de una pelea que manejó a su antojo. Incluso, ya con la victoria en el bolsillo, se metió en la línea de tiro ante Martínez, quien disparó sin mayor éxito.
El “Chocolatito” no recurrió a sus famosas y prolongadas combinaciones con golpes desde diversos ángulos, pero su gancho, uppercuts y rectos de derecha resultaron suficientes ante Martínez, cuya perspectiva destrozada y confusa parecía desplomarse de un instante a otro, pero al final terminó de pie, más que por resistencia, por terquedad a pesar del castigo.
Después de esta pelea y de embolsarse 750 mil dólares, Román descansará un poco para volver a entrenar después pensando en Juan Francisco “Gallo” Estrada, una cita que ya es inevitable, como lo admitió el promotor británico Eddie Hearn, quien organizó la velada en la Pechanga Arena, en San Diego, y quien ahora vuelve a darle mente a la famosa trilogía.
Después de 14 años de haber saltado a la élite del boxeo, Román González volvió a probar que sus acciones siguen altas, que continúa siendo una buena noticia para el boxeo y que ya debemos de olvidarnos del cuento ese que está en declive. La intensidad demostrada anoche ante Martínez, no es la de alguien que se va, sino de quien se sostiene en la cúspide.
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