El papa Juan Pablo II saluda a los millares de nicaragüenses llegaron a la plaza 19 de julio para la misa al atardecer del 4 de marzo de 1983. LA PRENSA/ARCHIVO

El día en que el papa Juan Pablo II se enfrentó al sandinismo

El 4 de marzo de 1983, hace 39 años, el hoy Santo Papa Juan Pablo II, visitó por primera Nicaragua y se encontró con un país polarizado por la guerra

El 4 de marzo de 1983, hace 39 años, el hoy Santo Papa Juan Pablo II visitó por primera vez el suelo nicaragüense. Le esperaba en Managua, Daniel Ortega, quien estaba a la cabeza de la Dirección Nacional del Frente Sandinista y coordinaba la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional. Era la primera vez que un sumo pontífice llegaba a tierras nicaragüenses.

El rostro del pontífice, quien había vivido en su natal Polonia la dureza del comunismo soviético, expresaba claramente su descontento con la revolución sandinista y su relación con la Iglesia, que estaba dirigida por Miguel Obando Bravo (q.e.p.d.), quien en ese entonces era arzobispo de la Arquidiócesis de Managua y presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN).

El papa Juan Pablo II fue acusado de ser duro con el gobierno sandinista de Ortega y manifestantes sandinistas acallaron al pontífice durante una misa realizada en esa primera visita.

Juan Pablo II primera visita a Nicaragua. 10 de marzo de 1983. LA PRENSA/Archivo

«El papa vino a detener el comunismo»

Para un teólogo consultado por LA PRENSA, la visita del papa Juan Pablo II a Nicaragua se debía al temor de que el cambio revolucionario que se estaba dando en ese momento en en el país se inclinara al comunismo.

El teólogo y tres sacerdotes, también consultados por este Diario, coincidieron en que la visita del papa respondía al respaldo de la Iglesia.

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«El tiempo es el que lo puede explicar mejor. Eran años de la Guerra Fría. La Guerra Fría significó el temor al comunismo de cualquier cambio político, significó el temor al comunismo del papa Juan Pablo II, de temer que el cambio revolucionario que se estaba dando en Nicaragua fuera hacia el comunismo», expresó el teólogo, quien prefirió mantenerse en el anonimato.

«Esos tiempos ya pasaron, tiempos muy diferentes a los actuales. Entonces el significado de aquella visita hay que verlo en el contexto, en el momento histórico. El papa vino a detener el comunismo en Nicaragua, a respaldar a la Iglesia que dirigía el monseñor (Miguel) Obando (q.e.p.d.) y, de alguna manera a condenar implícitamente y con algunos de sus gestos a la revolución y a sus dirigentes«, agregó el teólogo.

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Monseñor Carlos Avilés, vicario general de la Arquidiócesis de Managua, opinó que «en ese momento, en ese contexto, la visita del papa fue un apoyo, un respaldo a los obispos de Nicaragua, al arzobispo Miguel Obando en aquella época».

Asimismo señaló que el papa estaba en gira por Centroamérica y aprovechó para «fortalecer en la fe a los obispos y a la Iglesia en Nicaragua».

La primera protesta del papa en Managua

El teólogo recordó que, en el aeropuerto de Managua, el pontífice protagonizó su primera protesta visible contra la Iglesia comprometida con la revolución, cuando al ir saludando a los miembros de la Junta y del Gobierno se encontró con el sacerdote y poeta Ernesto Cardenal (q.e.p.d.), entonces el ministro de Cultura, quien se hincó una rodilla e intentó tomar su mano, pero Juan Pablo II, con su rostro airado, se la retiró y con el índice de su mano derecha, lo reprendió.

«El papa condenó de una forma bastante fuerte y visible al padre Ernesto Cardenal, al cual ni siquiera le permitió saludarlo. Actuó algo despectivamente, lo vi, cuando le mostraban un baile folclórico de Masaya antes de la reunión con la dirigencia revolucionaria», dijo el teólogo.

El histórico regaño del papa Juan Pablo II al poeta Ernesto Cardenal en su primera visita a Nicaragua. LA PRENSA/ ARCHIVO/ TOMADA DE INTERNET
El histórico regaño del papa Juan Pablo II al poeta Ernesto Cardenal en su primera visita a Nicaragua ante Daniel Ortega. LA PRENSA/ ARCHIVO/ TOMADA DE INTERNET

La foto del papa Juan Pablo ll reprendiendo al poeta Ernesto Cardenal, le dio la vuelta al mundo. Aunque, años después, Cardenal rompió con el sandinismo y criticó a sus líderes por haberse enriquecido y por haber traicionado los ideales de la revolución a la que había dado su apoyo la Iglesia.

El mensaje del papa y el abucheo de los sandinistas

Luego de esa acción que generó mucha tensión en el aeropuerto, aquel 4 de marzo de 1983, una gigantesca multitud rebasó la Plaza 19 de Julio en Managua, frente a la UCA, donde hoy se ubica una terminal de buses. Eran aproximadamente las 4:00 de la tarde cuando inició la misa y concluyó ya llegada la noche, en la que hizo un vigoroso y enérgico llamado a la unidad de la Iglesia.

Además, el papa habló de la triste herencia de la división entre los hombres, provocada por el pecado de la soberbia, pero los manifestantes sandinistas acallaron al pontífice durante la acalorada homilía.

El teólogo señaló que en la década de los ochenta, el mundo estaba dividido y Nicaragua estaba siendo apoyada por la Unión Soviética, desafiada e intervenida también militarmente por Estados Unidos, que apoyaba la Contrarrevolución.

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«En cierto modo el papa de origen polaco con una idea muy cercana de los males del comunismo, vino a Nicaragua a ponerle un freno o a respaldar el anticomunismo, a cuestionar el comunismo», precisó el experto.

A la vez agregó que la visita del papa provocó la polarización de la población creyente, lo que generó que un buen sector de la población creyente se sintiera respaldada por el papa, y otro sector se sintió rechazado.

«Creo que en ese sentido (el papa) creó una enorme polarización. Porque el papa respaldó, diríamos posiciones que eran muy duras contra la revolución en ese momento o ignoraba las causas profundas de la guerra», manifestó el teólogo.

«La guerra tenía un importante componente de guerra civil, es decir, una guerra entre nicaragüenses, pero también tenía otro componente importante, de guerra de agresión por la potencia más cercana a Nicaragua, que era Estados Unidos, y también por la potencia más lejana que era la Unión Soviética, que respaldaba la revolución», refirió el experto.

La homilía del sumo pontífice fue interrumpida en varias ocasiones por la consigna «Queremos la paz» de parte de los simpatizantes sandinistas, teniendo frente a la tarima a decenas de madres de caídos recientes en la guerra civil portando fotografías de sus hijos, algo que fue considerado como un «boicot» del sandinismo a la visita del papa utilizando el dolor de las madres y por otro lado la profanación e irrespeto a la celebración eucarística.

«¡La primera que quiere la paz es la Iglesia!», fue la respuesta con voz firme del papa ante la reiterada demanda de una parte de los asistentes.

«Fue una voz de esperanza para el pueblo»

Para monseñor Carlos Enrique Herrera, presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), la primer visita del papa Juan Pablo II fue «muy importante, porque fue un momento difícil el que estuvimos viviendo. Fue una voz de esperanza para el pueblo».

Aunque a la vez lamentó que «no todos acogieron ese gran mensaje del papa. Pero su visita fue muy importante, no solo una vez, sino dos veces y lo recordamos con mucho amor», señaló el también obispo de la Diócesis de Jinotega.

Esta fue la portada de LA PRENSA del 5 de marzo de 1983, un día después de la primera visita del papa Juan Pablo II a Nicaragua. LA PRENSA/ARCHIVO

Por su parte, monseñor Marcial Guzmán, obispo de la Diócesis de Juigalpa, explicó que el papa es signo de comunión, y por ser el papa signo de comunión, para toda la Iglesia universal significa testificar la fe y al mismo tiempo la comunión.

«Si estamos en comunión con el papa, estamos en comunión con la Iglesia universal y al mismo tiempo la presencia de los apóstoles era de que llegaban a fortalecer la fe, porque uno no va por caminos equivocados sino por caminos verdaderos. Cuando va en comunión uno con el obispo y con el papa, y el obispo en comunión con el papa certifican la fe», expresó el obispo de Juigalpa.

Cabe mencionar, que 13 años más tarde, el Papa Juan Pablo ll visitó por segunda Nicaragua (7 de febrero de 1996), ya en el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro.

La segunda visita del papa Juan Pablo II

En esa ocasión, el pontífice se mostró visiblemente emocionado al término de una misa multitudinaria, a la que asistieron unas 500,000 personas en pleno día.

Al finalizar el acto religioso, el pontífice se dirigió a la multitud y calificó el hostil recibimiento en su primera visita, durante el régimen sandinista, como «una gran noche oscura».

Juan Pablo II, el Papa viajero
El papa Juan Pablo II y la presidenta Violeta Barrios de Chamorro.

«El papa viajero»

El papa Juan Pablo II, hoy San Juan Pablo II, es considerado uno de los papas más carismáticos e importantes de la historia reciente de la Iglesia católica, fue canonizado el 27 de abril de 2014, junto con e papa Juan XXIII.

Es conocido como el «papa viajero», por realizar cerca de un centenar de desplazamientos por todo el mundo durante su pontificado.

Al respecto el teólogo explicó que lo que motiva a un pontífice de la Iglesia católica a visitar un país es que «la comunidad de ese país sean de creyentes católicos mayoritariamente como lo era Nicaragua en 1983, en que siendo mayoría católicos, el papa se siente responsable de lo que ahí ocurra».

Asimismo destacó que la gira por el mundo «empezó de una manera más continua con Juan Pablo II, antes los papas no visitaban los países, sino que vivían en el Vaticano y daban opiniones o mensajes para los países. El primer papa que rompe con esa tradición de viajar fuera del Vaticano es Juan Pablo II, por eso se le llamó el papa viajero».

Política FSLN Juan Pablo II Revolución Sandinista. archivo

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