¿Cuántos discapacitados del oído dejará la guerra?

El primer informe mundial (2021) de la Organización Mundial de la Salud (OMS)  sobre audición, estima que, para 2050, cerca de 2,500 millones de personas vivirán con algún tipo de pérdida auditiva. (¿Cuántos sumará la guerra?). En la actualidad son 1,500 millones. En América, 217 millones. Para 2050, 332 millones.

Quizás las cifras no nos digan mucho, pero si las trasladamos a personas afectadas en su salud, educación, comunicación, familia, trabajo, vida social, el asunto cambia. ¿Importa a quienes crean las guerras, si no consideran ni la vida? Toda vida: humana, animales, plantas, ecosistemas, culturas. ¿O acaso se planifican guerras sin muertes ni destrucción en todas las partes involucradas? “La guerra es la cosa más vil de la existencia. Su objetivo y su fin es el homicidio”, nos dice el escritor ruso León Tolstoi.   

Desde 2007 la OMS impulsa el 3 marzo como el Día Mundial de la Audición, para concientizar sobre el cuidado de la salud auditiva. (Pero en estos tiempos de bombardeos, parece una ironía). En el 2022, el lema es: “Para oír de por vida, ¡escucha con cuidado!” El objetivo es educar sobre la importancia del oído, no exponerlo a ruidos fuertes y tener cuidado con otros factores como medicamentos, golpes en la cabeza, enfermedades, infecciones, etc.  

Los efectos del ruido en la salud son muchos: pérdida auditiva, estrés, trastorno del sueño, ansiedad, pérdida de memoria, enfermedades cardiovasculares, alteraciones del sistema respiratorio y del endocrino y dificultades en el aprendizaje y concentración.  Y los problemas de audición influyen en la capacidad de comunicarse mediante el lenguaje hablado. 

La OMS hace un llamado a los gobiernos, organizaciones, instituciones, a informar y sensibilizar para prevenir y atender las causas, consecuencias físicas, sicológicas, económicas, sociales, de la pérdida de audición. Y facilitar acceso a los servicios de atención otológica y audiológica, que en muchos casos son olvidados o dejados en segundo plano, por instituciones y los afectados, a falta de información o de recursos.

De ahí la importancia de la “escucha segura”, evitando ruidos, controlando sus fuentes en ambientes laborales, vecindario, ferias, gimnasios, conciertos, discotecas, transporte, publicidad. También utilizando protectores auditivos y disminuyendo el tiempo con auriculares.

Además de informar y sensibilizar, deberíamos celebrar y agradecer la capacidad de oír, indispensable para una mejor calidad de vida, incluyendo lo relacionado con actividades artísticas, como canto, música, declamación, teatro, y el intercambio en eventos, etc., que sin el sentido del oído estaríamos limitados para disfrutar .

Pero esta capacidad de escuchar no depende solo del oír, sino de pensar, de atender las voces del entorno, de nuestros interlocutores, incluyendo la voz de nuestra conciencia, del verdadero desarrollo, y así tomar decisiones responsables. De poco sirve tener buenos los oídos, si no pensamos en las consecuencias de nuestras acciones. Si la “civilización” pensara en utilizar el dinero para la educación, la salud, paliar el hambre o la falta de viviendas, en vez tecnología para destruir, el mundo sería otro, y sin las secuelas de las intervenciones armadas;  pero “la guerra es un síntoma del fracaso del hombre como animal pensante”, dice John Steinbeck, escritor norteamericano. Y los “triunfos” son lágrimas de dolor y muerte o alimento para el apetito de poder. 

La autora es educadora.

Opinión OMS archivo
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