Un jueves frío en San Diego, California, una ciudad acostumbrada al sol, la playa y el cantar de los pájaros. El día se agitó durante la conferencia de prensa entre Román González y Julio César “Rey” Martínez. El primero en llegar fue Chocolatito, quien bajó acompañado de su entrenador Marcos Caballero y su preparador físico Rafael Rojas, además de un séquito de seguidores. El tetracampeón nicaragüense accedió a conversar con el periodismo nicaragüense. Se vio agotado, un poco abrumado por marcar las 115 libras.
Cubierto por una mascarilla celeste ocultaba las facciones de su rostro, pero no su mirada que pedía a gritos comida. Chocolatito habló poco, mientras pudo y lo dejó su apoderado Carlos Blandón, quien curiosamente lo alejó de la prensa y, más tarde, tras la conferencia causó indignación ante la prensa internacional que se lo llevara un poco forzado, cuando Chocolatito, a pesar del desgaste, intentaba hablar con el periodismo.
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Chocolatito se siente seguro, con todo y su débil voz. “Ya hicimos todo en el campamento. Le agradezco a Dios y a mi familia. Estamos listos para el combate. Hemos hecho un trabajo excelente”, relató. En relación con la elección del mexicano comentó: “Se cayó la pelea y desde ahí no sabíamos cuándo habría pelea y con gusto la acepté al conocer al rival”, agregó.
El nicaragüense se reserva a dar detalle de su planteamiento al ser consultado en cómo manejar a un chocador como el mexicano. “Veremos el día sábado en cuanto suene la campana”, indicó. Más tarde en la conferencia, viendo cara a cara a Martínez señaló: “Somos dos chocadores que vamos hacia adelante”. Lo más curioso fue que González comparó a Martínez con otro mexicano a quien se midió en 2011, hace 11 años cuando aún peleaba en las 108 libras. “Me recuerda al Chango Vargas que va hacia adelante. Es un tipo bueno que tiene lo suyo y buenas condiciones”, concluyó.