El «Chocolatito» debe sortear y resolver a un agresivo Martínez

Lo esencial para Román es su preparación física. Lo demás lo tiene: técnica refinada, inteligencia, volumen de golpes y equilibrio entre ataque y defensa

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La única duda, si es que existe alguna, respecto a Román “Chocolatito” González, tiene que ver con cuánto combustible aún le queda en su tanque, pero no con su nivel de respuesta en los momentos cumbres sobre un entarimado. Graduado con honores en el mundo del boxeo, el nicaragüense es un pugilista completo, con gran equilibrio entre ataque y defensa, revestido además con un estilo vistoso y elegante que satisface exigencias de críticos y fanáticos.

Por esa razón no debería generar ninguna preocupación su pelea del sábado en San Diego, California, contra el mexicano Julio César “El Rey” Martínez, quien ha dejado a un lado su cetro de las 112 libras del CMB y ha asumido el reto de subir a las 115, para encerrarse en un ring con el nica, quien tenía previsto pelear con Juan Francisco “El Gallo” Estrada, pero complicaciones relacionadas con el Covid-19, frustraron un tercer duelo por el momento entre estos peleadores.

Sin embargo, la fogosidad, el corazón guerrero y el poderío de Martínez, han generado un marco de expectativas interesantes, al extremo que expertos vaticinan que el combate será en realidad una guerra entre dos pugilistas valientes, que pelean hacia adelante y que se sienten atraídos por permanecer en la línea de tiro sin reparar en los riesgos que eso implica, pero dejando establecidas las diferencias entre dos peleadores de recorrido e historiales distintos.

Por un lado, está Román González, una auténtica leyenda, con un récord impresionante de 50-3 y 41 nocauts y una reputación de boxeador de élite que se sostiene después de atrapar cuatro coronas mundiales y permanecer por más de un año como el mejor peleador libra por libra del mundo. Y que ha espantado cualquiera duda respecto a sus agallas con varias demostraciones en las que se ha incorporado del piso para enderezar enfrentamientos.

Y por el otro, Martínez, cuyo historial aún está en construcción. Tiene balance de 18-1 con 14 nocauts, con un par de manos potentes y una valentía a prueba de balas que le han permitido crecer como figura a pesar de su boxeo bastante básico. Es un peleador de vocación ofensiva, que suele saltar sobre sus rivales con la intención de atropellarlos, pero que tendrán en González al adversario de mayor calibre y prestigio en su prometedora carrera.

El “Chocolatito” es el claro favorito para imponerse a Martínez aun cuando en boxeo, como en cualquier deporte, pueden ocurrir imprevistos. Lo esencial para Román es su preparación física. Lo demás lo tiene: técnica refinada, inteligencia, equilibrio entre su ataque y defensa, capacidad asimilativa, volumen de golpes, combinaciones prolongadas y flexibilidad para aplicar variantes. Luego de 17 años en los tinglados, tiene una experiencia enorme que seguro lo sacará a flote.

A Martínez lo inspira la posibilidad de derrotar a una figura del nivel de Román, con lo que su carrera conseguiría un estupendo impulso, pero él pelea de una sola manera, hacia el frente, un estilo que suele ser propicio para que el nica se luzca. A González lo mueve el deseo de fortalecer su legado y apretar el acelerador en la recta final de su carrera, justo cuando en el horizonte asoman varios combates que le podrían dejar más fama y generar más dinero.

Pelear en San Diego en casi como hacerlo en México, así que es mejor que Román se apure para no dejar el desenlace del combate en manos de los jueces, quienes han afectado al nica en dos de sus tres caídas, las que objetivamente que no eran merecidas.

Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR

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