Trece años de prisión y la inhabilitación para ejercer cargos públicos fue la pena que estableció la jueza Segunda de Distrito Penal de Juicios de Managua, Nadia Camila Tardencilla Rodríguez, al dirigente estudiantil Max Jerez Meza. El pasado viernes 11 de febrero, Tardencilla lo declaró culpable de menoscabo a la integridad nacional, en un juicio realizado a puertas cerradas en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ).
Jerez es miembro de la Alianza Cívica y presidente de la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN). Está preso desde el 5 de julio y durante su juicio dijo que asumía el reto de ser preso político, porque todo cambio requiere sacrificios.
“La historia nos enseñará el lugar donde nos corresponda estar. Con dignidad y honor asumo este reto en prisión, porque todo cambio tiene sacrificio”, fue lo único que según sus compañeros de AUN alcanzó a decir Jerez durante el juicio.
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AUN rechaza condena que le impusieron a su presidente
A través de un comunicado la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN) calificó el proceso contra su presidente Max Jerez como una «farsa judicial», protagonizada por la fiscal Andrea Salas y la jueza Tardencilla.
«Se impidió su derecho a la defensa, todos los testigos fueron policías y las ‘evidencias’ fueron entrevistas de Max en los medios de comunicación y sus publicaciones en las redes sociales. Max no ha cometido ningún delito. Se le condenó por ser opositor y expresar públicamente sus críticas a las violaciones a los derechos humanos de la dictadura de Ortega y Murillo», dice el comunicado.
Para la organización universitaria, la Policía, el Ministerio Público y el poder judicial han actuado como «verdugos de la dictadura». Ya que «ni siquiera cumplen con sus propias leyes, que fueron diseñadas para criminalizar los derechos de los ciudadanos nicaragüenses. Y aseguran que en las acciones de estas instituciones ha predominado la «arbitrariedad y la ilegalidad. La jueza Tardencilla es hija de un eterno aliado de Daniel Ortega, el exdiputado Orlando José Tardencilla. A él recientemente lo nombraron ministro consejero con funciones consulares en la Embajada de Nicaragua en Ginebra, Suiza.

Le negaron el derecho a despedirse de su madre
Casi un mes después de su encarcelamiento, su madre Heidi Meza, de 67 años, sufrió un derrame cerebral. Tras más de un mes de luchar por su vida, Meza murió sin despedirse de su único hijo; esto a pesar de que el abogado defensor de Max realizó diversas diligencias para que él viera a su madre en su lecho de muerte. Fue imposible conseguir la autorización para esa visita y tampoco se le permitió asistir al sepelio.
Posteriormente se supo que Jerez se enteró de la muerte de su madre hasta 13 de octubre. Ese día se realizó la segunda visita a los presos políticos que permanecen en la DAJ y sus familiares aprovecharon para darle la noticia y contarle detalles de la muerte y funeral de doña Heidi.
En octubre pasado, Jerez cumplió 28 años y se ha destacado por ser un estudiante brillante, amante de la música. Estudió en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), recientemente absorbida por la Universidad Nacional Politécnica (UNP), tras la cancelación de su personería jurídica en la Asamblea Nacional. Se involucró de lleno en las protestas del 2018 y eso lo obligó a abandonar sus estudios. Desde julio pasado es uno de los cerca de sesenta presos políticos capturados en las redadas realizadas por la Policía entre el 28 de mayo y el 22 de noviembre.
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