Columna de Dennis Martínez en el diario LA PRENSA

Columna de Dennis Martínez en el diario LA PRENSA

Lo que realmente daña al pueblo de Nicaragua

Ahora tras lo sucedido con Torres se manda a casa por cárcel a tres presos políticos más que estaban con graves problemas de salud por culpa del encierro. Lo siento, pero no hay nada que agradecer porque ninguno de ellos debería estar preso

Duele que nuestro país sigue tocando fondo y cuando parece que no puede haber nada peor, nos sigan sorprendiendo. La muerte de Hugo Torres dejó en evidencia la falta de humanismo de la clase política que gobierna el país. Lo arrestan en su casa por cargos distorsionados, se lo llevan en buena condición física. Meses más tarde fallece. La familia llora y los responsables no quieren asumir responsabilidades, sino quieren lavarse las manos. Pero acá hay muchos temas en la mesa. Podías coincidir con las ideas políticas o no de Torres, simpatizar con su legado o no, lo importante es que era un ser humano, encarcelado en el presente por cargos sin fondo ni forma. Aquí me pregunto: ¿Dónde estaba el amor que se pregona día tras día en las esferas de poder político?

Manejar detalles exactos de la historia no es lo mío, pero en medio de mis limitaciones sabía que Torres fue conocido en su momento como Comandante Uno y participó en dos acciones militares importante como parte del Frente Sandinista: la toma de la casa de José María “Chema” Castillo en 1974 y la del Palacio Nacional en 1978, además de ser parte importante del FSLN en los años ochenta, siendo una figura de alto valor. Aquí me hago otra pregunta: ¿Así trata una organización política a sus ídolos? ¿No creen que debería haber sido colocado en un pedestal en la historia por sus acciones? ¿Y qué hay del Ejército Nacional de Nicaragua que no se pronunció sobre uno de sus miembros históricos? 

Ahora tras lo sucedido con Torres se manda a casa por cárcel a tres presos políticos más que estaban con graves problemas de salud por culpa del encierro. Lo siento, pero no hay nada que agradecer porque ninguno de ellos debería estar preso, sino en casa, compartiendo tiempo con sus familias y no viviendo la pesadilla en la cual los han sometido. Y lo más chistoso es que los cargos son repetidos para todos, como si se tratara de una maquila repitiendo moldes.

El caso de las oenegés

¿Se imaginan a una organización sin fines de lucro que haya ayudado a más de 54 mil estudiantes niños y jóvenes en Nicaragua, que se dedique a la educación inicial en zonas rurales, educación primaria, educación técnica vocacional y atención médica? Existe y se llama Fundación Fabretto, pero esa oenegé tendrá que cerrar como otras tantas debido a que se ordenó la eliminación de la personería jurídica, afectando a cientos de familias. Es incómodo y doloroso. Causa molestia que en el discurso oficial cuando los países sancionan a dirigentes de Nicaragua quieren vender la idea que sancionan al pueblo, pura mentira, eso no les causa ningún daño a los nicaragüenses, sin embargo, eliminar este tipo de organizaciones que se dedicaban a ayudar a personas en riesgo, si dañan a la población. Es como si la venganza los consumiera y entre tanta rabia desbordada azotan a su mismo pueblo. Pienso que como pueblo no debemos caer en la trampa de la venganza, sino en las sendas del perdón, la paz y la justicia, siendo totalmente opuesto a lo que los opresores practican.

Deportes Dennis Martínez archivo

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