Luego de incursionar en diversos negocios, incluidos los combustibles, publicidad, producción cinematográfica y medios de comunicación, uno de los hijos de Daniel Ortega y Rosario Murillo apunta a meterse oficialmente al negocio de los alimentos.
Juan Carlos Ortega Murillo pidió al Registro de la Propiedad Intelectual registrar a su favor la marca Merol, una coloquial palabra nicaragüense que hace referencia a la comida y que la Real Academia Española (RAE) define como «conjunto de sustancias que se comen o beben para subsistir».
La petición de registro apareció publicada este 15 de febrero en La Gaceta, donde se menciona que la petición fue presentada el 1 de febrero de este año y la misma será registrada a favor de Ortega Murillo si durante los próximos 15 días no se presentan objeciones. La marca está relacionada con fábrica y comercio. La petición está registrada con el número de expediente: 2022-000271.
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Aunque en el anuncio de registro de la marca no se especifica el tipo de negocio que llevará la marca, es decir si será un restaurante o venta al menudeo de alimentos; en el mismo se señala que la marca está registrada en el marco de la clasificación internacional de Niza, que se aplica a productos y servicios.
Al respecto detalla que la marca puede ser usada para «carne, pescado, carne de ave y carne de caza; extractos de carne; frutas y verduras, hortalizas y legumbres en conserva, congeladas, secas y cocidas; jaleas, confituras, compotas; huevos, leche y productos lácteos; aceites y grasas comestibles», según el Registro de la Propiedad Intelectual.
También para «café, té, cacao y sucedáneos del café; arroz; tapioca y sagú; harinas y preparaciones a base de cereales; pan, productos de pastelería y confitería; helados; azúcar, miel, jarabe de melaza; levadura, polvos de hornear; sal; mostaza; vinagre, salsas (condimentos); especias; hielo».
La misma cubre a «granos y productos agrícolas, hortícolas y forestales, no comprendidos en otras clases; animales vivos; frutas y verduras, hortalizas y legumbres frescas; semillas; plantas y flores naturales; alimentos para animales; malta».
Y finalmente en «cervezas; aguas minerales y gaseosas, y otras bebidas sin alcohol; bebidas a base de frutas y zumos de frutas; siropes y otras preparaciones para elaborar bebidas».

Cabe mencionar que generalmente cuando una marca se registra ante el Mific, la misma no puede ser solicitada en un futuro para otra persona. En caso de que otra persona ya haya registrado esa marca, durante este periodo de publicación se pueden presentar objeciones.
Según el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio, que tiene bajo su mando el Registro de la Propiedad Intelectual, un «signo distintivo es un instrumento de comunicación entre el oferente y el consumidor, que permite a este último identificar y distinguir productos o servicios de otros en el mercado. Nuestra Ley reconoce como signos distintivos la marca, el nombre comercial, el emblema, la señal de publicidad, la denominación de origen, la indicación geográfica y la marca colectiva».
Y precisa que «la importancia de su registro la encontramos a través del derecho de exclusividad que se confiere con la inscripción del signo distintivo, permitiéndole a su titular, prohibir el uso no autorizado del mismo por un tercero».
Juan Carlos Ortega Murillo es el tercer hijo de los siete concebidos por Rosario Murillo con Daniel Ortega, quien también está sancionado por Estados Unidos y la Unión Europea por estar involucrado en actos de corrupción.
«Juan Carlos Ortega Murillo, hijo del presidente nicaragüense Daniel Ortega, administra Difuso Comunicaciones SA, una compañía de relaciones públicas y publicidad que produce la mayoría de las campañas publicitarias de radio y televisión para el Gobierno de Nicaragua, varias instituciones gubernamentales y el Frente Sandinista de Liberación Nacional», dijo EE. UU. cuando anunció las sanciones en julio del 2021.
Fue en 2008 cuando Juan Carlos fundó Difuso Comunicaciones SA, que se encarga de la propaganda del régimen de Ortega. Las sanciones de EE. UU. alcanzaron a este negocio. Ortega Murillo también ha probado suerte en el mundo de la producción cinematográfica, donde pese a que el Estado aportó una cuantiosa inversión, la película fue un fiasco.