Mientras David Green aterrizaba en las Grandes Ligas precedido de unas expectativas tan espectaculares que daba la impresión de que sería capaz de mover los márgenes del juego y saltar al futuro, Marvin Benard entró por la puerta de atrás, empujado desde la fila en la que estaban ubicados los que no habían sido invitados a la gran fiesta del beisbol.
Sin embargo, un tiempo después, Green bajó del escenario en medio de los reclamos por no haber conseguido situar la realidad a la par de las expectativas tras desviaciones de carácter disciplinario, mientras Benard era aplaudido por su esfuerzo y tenacidad para sostenerse en la cima, a pesar de que al final fue señalado de haber consumido esteroides.
¿Quién fue mejor? Esa ha sido una pregunta que se ha mantenido en el ambiente a pesar de que Benard le saca a Green una ventaja considerable, que no solo se refleja en el tiempo de juego a nivel de las Ligas Mayores, sino también en rendimiento concreto, y pese a que el originario de la Mina Rosita nunca fue considerado ni siquiera un prospecto.
David en cambio, fue juzgado como el mejor prospecto del beisbol en 1981. Su gran figura y envidiable potencial, apuntaban a que sería súper estrella, al extremo de ser canjeado por los Cardenales desde Milwaukee por dos futuros miembros del Salón de la Fama como Rollie Fingers y Ted Simmons, más un ganador del Cy Young, Pete Vuckovich.
Benard lo supera en todo
Aunque estaban proyectados para funciones distintas de acuerdo a su potencial, Benard le saca ventaja a David en la mayoría de los rubros, y en poder, donde se pensó que sería el fuerte del patrullero de la Colonia Managua, Marvin no se quedó atrás. Benard bateó .272 en 2,630 turnos y Green terminó con .268 en 1,398 oportunidades de batear en Grandes Ligas.
Benard acumuló 54 jonrones, por 31 de David en su carrera. Y aunque se podría pensar que, por razones obvias, es decir, jugó más y tuvo más turnos, Benard debió coleccionar más jonrones. Entonces revisemos la frecuencia jonronera: Green, hombre de 6’4 pies y 200 libras, daba un jonrón cada 45 turnos. Benard de 5’9 y 180 libras, lo hacía cada 48.
El punto es que Green, quien se esperaba que deslumbrara en el beisbol, no llegó a brillar ni siquiera como un jugador promedio y Benard, firmado por mil dólares, y en quien no había expectativas, terminó con cifras que fueron encima de los cálculos más optimistas, debido a que como dice el proverbio chino: tarde o temprano la disciplina vence al talento.
Como se ve en el gráfico, Benard supera a Green en la mayoría de los rubros, incluso la mejor temporada de David que fue la de 1983, queda pequeña si se compara con la Benard en 1999. Green terminó su mejor año con .284, 52 anotadas, ocho jonrones, 69 remolques, 120 hits y 34 robos Benard cerró con .290, 16 tablazos, 64 empujadas, 163 hits 100 anotadas y 27 robos.
Detalles
Antes de llegar a las Mayores, se habló mucho de las habilidades defensivas y del brazo de Green, al extremo que lo comparaban con Andre Dawson, Dave Parker o Ellis Valentine. A Benard en cambio, se le cuestionó su defensa en las Grandes Ligas, entonces, eslabonó una cadena de 200 juegos sin cometer errores y fue su manera de responder a las críticas.
En las Ligas Menores, Benard fue un bateador de .291 en su carrera y registró promedios de .301 en Clase en 1993, .315 en Doble A en 1994 y .304 en Triple A en 1995, el año en que fue subido a las Grandes Ligas y cerró septiembre con .382 (34-13) en las Mayores. Green resumió .282 en las Menores y solo en dos momentos (1982 y 1987) en los que se rehabilitaba, tuvo promedios sobre .300.
David ganó un título de bateo en la Liga Mexicana del Pacífico en 1981 con los Yaquis de Ciudad Obregón. Su promedio fue de .321 (302-97), ganó la Serie del Caribe con Licey en 1986 en Mazatlán y la Serie Mundial con los Cardenales en 1982 ante Milwaukee. Benard bateó .071 (16-1) en dos series de postemporada con los Gigantes en 1997 y 2000).
Mientras David resumía .344 (797-274) en Primera División con 30 dobles, 10 triples y 26 jonrones y 117 impulsadas, Benard acumuló .462 en su experiencia con el Bóer de 13 juegos en 1999. Tuvo 24 hits en 52 turnos, con seis dobles, un triple, dos jonrones y 15 remolques.
De modo que, de acuerdo a las estadísticas, que al final, son los hechos, la obra, Benard fue claramente un mejor bateador que Green, cuyas proyecciones no fueron alcanzadas. Pero en el caso de Marvin, a pesar de que no había cálculos favorables sobre él, tuvo buena carrera.