Los límites de Norchad Omier parecen incalculables. En cada partido se supera y obliga a reestructurar la visión anterior. Ya superó las expectativas iniciales de segundo año en el mejor baloncesto universitario de Estados Unidos, la División I de la NCAA, y a falta de siete partidos para finalizar la etapa regular dejó atrás todos los registros de su primer año, permitiendo visualizar un cierre de temporada fuera de serie que haga ver como una realidad y no una ilusión su proyección a la NBA.
Omier jugó su mejor partido con Arkansas State, que cayó 60-59 ante Louisiana el jueves por la noche. Atrapó 26 rebotes —un récord personal y del equipo jugando de local— y marcó 23 puntos para lograr su primer duelo con más de 20 puntos y rebotes en 41 apariciones. Ese doble-doble fue el 15 de la temporada permitiéndole igualar los conseguidos en su campaña de debut, borrando el último registro que le hacía falta, tras superar sus anteriores marcas personales de doble-doble consecutivos —que actualmente se encuentra en 10—, minutos jugados (39 en dos partidos) y puntos (31) en un juego.
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La temporada del costeño no tiene comparación. Es el único jugador de los Lobos Rojos que ha disputado 35 o más minutos de forma consecutiva en los últimos 10 encuentros. Caleb Fields, un jugador de tercer año, ha jugado ese tiempo apenas en cuatro ocasiones y no en desafíos al hilo. El liderazgo de Omier es incuestionable en todos los aspectos porque ha terminado como el jugador con más puntos y rebotes dentro del equipo en 11 de los 20 desafíos de la actual temporada.