Juan Vita apostó por la base de la alineación que le dio un contundente triunfo (4-0) ante Belice el sábado. Las únicas variantes, Richard Rodríguez y Bryan López, mantenían la esencia de la anterior al contar con los mismos seis legionarios en el terreno de juego, un lujo que solo el técnico argentino se ha podido dar en la historia del futbol nacional. El empate 1-1 de este martes por la noche dejó en evidencia los problemas para explotar las cualidades del grupo ante un adversario con un poco de orden y concentración.
La Azul y Blanco estuvo vulnerable desde el inicio y al final se reflejó en el marcador. Los dos atacantes estelares de Belice, Michael Sálazar y Deon McCauley, mandaron señales del estado del equipo nacional en un cuarto de hora. El delantero del Memphis 901 de de la segunda división estadounidense exigió los reflejos de Douglas Forvis (10), quien se estiró para evitar el gol. Después, una confusión defensiva dejó servido el esférico a McCauley (16′) y Forvis salió achicar oportunamente arriesgando el físico cortando el peligro.
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Nicaragua mostró algo diferente solo cuando marcó el gol. Francisco Flores se proyectó por la banda izquierda y centró buscando la espalda de los centrales. Pablo Gállego (65′), quien nació en España, leyó la jugada, se desmarcó y apareció solo para convertirse en el primer nacionalizado en debutar con gol en la Azul y Blanco, al menos en los últimos 55 años. Durante una hora nadie más por ese sector, ni por el otro, fue capaz de producir una acción similar que pusiera en peligro la cabaña del portero Woodrow West, quien no tuvo mayor exigencia.

Bryan López trató de generar peligro con su velocidad, pero sin éxito. Encaró constantemente, ganaba en el mano a mano y el último pase llegaba a las manos de West o quedaba fácil de despejar para la zona defensiva. Juan Barrera y Ariagner Smith estuvieron bien custodiados. Los centrales beliceños se esforzaron en las coberturas para ganar las segundas jugadas. Matías Belli apareció tirado a la derecha y no tuvo profundidad, tampoco Josué Quijano pudo desplazarse por esa zona con peligro.
Douglas Forvis pasó de salvador a señalado, pero eso no ocultó la realidad futbolística de la selección. El portero del Santos costarricense no midió bien un remate lejano de McCauley (75′), que terminó en gol. El delantero remató de larga distancia, el balón no viajaba a gran velocidad y picó un metro antes de la línea de gol. Forvis decidió tirarse para tapar el rebote esperando que el esférico saliera con violencia después de tocar el césped, pero la poca fuerza del disparo provocó que se elevara más de lo normal y lo bañara. La jugada requería anticipar para atraparlo o despejarlo tomando en cuenta que no había ningún rival por delante, solo sus defensores.
La selección jugó con ventaja numérica los últimos seis minutos por la expulsión de Colin Jamal. En ese momento ya estaban en el terreno de juego Byron Bonilla y Henry García, dos jugadores desequilibrantes que no se notaron como el primer juego que Belice lo disputó con menos de 24 horas de descanso, tras una larga travesía de bus desde Belmopán a Petén, Guatemala, y de El Salvador a Nicaragua. Dos días después de ese trajín la Azul y Blanco no lució tan abrumadora como el sábado y estuvo más cerca de la derrota que del triunfo ante un rival inferior en nómina, técnica y proceso.