¿Qué tal estás hoy? ¿Cómo te estás sintiendo? Mientras estoy escribiendo esto, aún estamos en el 2021, pero para cuando vos lo leás ya estaremos en el 2022. ¡Qué emoción! Me conmueve tanto todas las experiencias que hemos venido viviendo como colectivo e individual, que les abrazo a todos, nos abrazo por ser tan resilientes y estar aquí, dándole la mejor cara que podemos a la vida.
Y aunque aquí no venimos a hablar de mí, les cuento que hace un par de años atrás, decidí tener la práctica de detenerme un momento a solas conmigo misma, para platicarme, escucharme, sacar mis conclusiones de fin de año, a veces lo he hecho para regañarme y otras para darme contención, otras para reconocerme, y en otros momentos para motivarme a seguir adelante con todas las cosas que quiero. Siempre termino mis diálogos conmigo, agradeciéndome, agradeciendo a mi vida, a mis circunstancias y aprendizajes. Me gusta detenerme, estar en silencio y visualizarme cuánto he venido creciendo.
Al mismo tiempo reconozco que esta práctica no es algo que tenga desde que soy una niña —ya me hubiese encantado— pero no. Antes los fines de año significaban un sufrimiento total, empezaba a juzgarme por lo que no había hecho, me trataba muy mal, me ofendía, recordaba cualquier error que hubiese cometido para volver a sacármelo en cara y de esa manera sentirme más mal. Era mi jueza más severa y drástica. Ahora entiendo que muchos de nosotros hemos experimentado que nuestras metas al no realizarse, son un fracaso. Y pareciera que la vida quedó en el 31 de diciembre, sin más oportunidades de seguir intentándolo.
La vida continua, vamos a un año nuevo, o sea, tendrás 365 días para hacer lo que querrás, con más ganas y con más consciencia, con más esfuerzo, entusiasmo y disciplina. Si hay algo que me encanta decir es que no hay que llorar por la leche derramada, lo que no hiciste, lo que no dijiste, lo que no lograste en el 2021 ya está, no hay mucho que podamos hacer, dejalo ir. Preguntate mejor: ¿Qué pasó en el camino que no logré mis objetivos? ¿Cuáles malos hábitos necesito sustituir por otros más saludables para mí? ¿Cuántas cosas externas afectaron mi estado de ánimo este año que me desmotive continuamente? No para justificarte, pero sí para comprenderte y analizar qué sucedió, para que seas compasivo con vos y te abraces.
¿Qué tal si iniciamos el 2022 con una mentalidad diferente? Que este nuevo año de vida te funcione para ayudarte a crecer, para trazarte nuevos objetivos o seguir trabajando en los que ya tenés presentes. Que proponerte metas no sea con la idea que tenés que cumplir todas como si fueras un robot, sino para que te dé un norte y una idea por cuál camino querés, de qué manera lo querés y cómo lo querés. Interiorizá en tu cerebro que aún seguimos aprendiendo, conociéndonos, encontrándonos y hallando la forma de poder cuidar de nuestro bienestar físico, emocional y mental.
Autodiagnóstico
Trataré de siempre recordarles la importancia de revisarnos constantemente, de ver para adentro, de hacernos preguntas que nos ayuden con nuestras reflexiones e introspecciones, quizás este sea un buen momento para realizarnos una auditoría emocional y de nuestras relaciones. ¿Les parece? ¿les parece que tomen su cuaderno de tareas terapéuticas y se dediquen un tiempo para hacerse preguntas y responder escribiéndolas? ¿Sí?
Está bien, empecemos.
Lo importante de este ejercicio constante de atención plena hacia nosotros, es tomar perspectiva y conciencia, es comprender que la tendencia de los seres humanos siempre está en mirar lo que hacemos mal, lo que no tenemos, lo que deseamos, lo que creemos que nunca vamos a lograr, es ver adelante con pensamientos muy catastrófico y lamentablemente eso no permite que tengamos una conversación abierta al diálogo para la mejora continua, cierra todas las posibilidades de avanzar. Así que primero te invito a que te observés y te preguntés: ¿Cómo hablo conmigo mismo?
Si este 2022 tenés como meta mejorar la relación con vos mismo, preguntate: ¿Cómo me sentí en este 2021? ¿Qué cosas logré hacer a nivel profesional, personal y emocional? ¿Qué conocí este año que antes no sabía? ¿Qué cosas quiero dejar de hacer? ¿Qué hábitos quiero abandonar? ¿Qué necesito para estar mejor emocionalmente? ¿Qué necesito tener o aprender este año nuevo? ¿Qué necesito tener para sentirme estable y pleno en mi vida? ¿Qué aprendí de mí en este 2021? ¿Cuántos momentos duros dijiste que no ibas a superar y aquí estás, viviendo aún?
Considero que también es un buen momento para revisar nuestras relaciones de parejas, amistades y familiares. ¿Quiénes son mi familia? ¿A quiénes considero mis amigos? ¿Quién es mi red de apoyo? ¿Qué creencia tenía de las relaciones que ahora ya no van conmigo? ¿Qué tipo de amigo quiero ser? ¿Cuáles elementos son importantes para mí en una relación de pareja? ¿Qué me enseñaron las relaciones que no se dieron? ¿Qué aprendizajes me llevo en este 2021? ¿Qué ideas del amor romántico dejo ir porque ya no van acordes a mí? Si soy mamá, ¿Qué tipo de maternidad quiero ejercer? Si soy papá, ¿Cómo estoy llevando mi paternidad? ¿Puedo mejorar como hijo? ¿Qué experiencias familiares me enseñaron algo diferente?
Escribí libremente durante cinco minutos, sin preocuparte por si tiene coherencia o no, solo hacelo. Podemos aprovechar este ciclo 2021 que se está despidiendo para reflexionar en nosotros y tratar de cuidarnos cada día más. Honestamente tampoco tienen que esperar cada fin de año para poder tener conversaciones incómodas con ustedes, lo pueden hacer todos los días, mensual, semanal, pero háganlo, tómense en cuenta y recuérdense que ustedes también son otro ser humano más.
Les mando mucho amor a todos. ¡Feliz año nuevo 2022! Muchísimas gracias por leerme y mandarme sus mensajes tan cariñosos. Disfruto mucho sentarme a escribir mientras escucho música clásica. Mi regalo para ustedes será recordarles siempre que: ustedes son primero, segundo y tercero. Que si ustedes no se cuidan, nadie más los hará. Recuerden seguirme en Facebook e Instagram como @telocuentamanda y en Spotify como @cadalocaconsutema. ¡Hasta pronto!