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Desde que las instalaciones de LA PRENSA fueron tomadas y nuestro gerente general, Juan Lorenzo Holmann, fue detenido. ¡LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD!

El ensañamiento de Daniel Ortega en contra de los presos políticos llegó al extremo de que los llamó “hijos de perra” y amenazó con desterrarlos. LA PRENSA/ ARTE/ LUIS GONZÁLEZ

El personaje del año 2021: El preso político

LA PRENSA ha escogido a los presos políticos como el personaje de este año 2021 debido a que a través de ellos se ha manifestado en este año toda la brutalidad de la dictadura orteguista. Toda la actualidad de Nicaragua pasa por ellos

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Lo primero, y principal, es que son inocentes. Los presos políticos no han cometido los delitos por los cuales les acusa la dictadura de Daniel Ortega. Están presos porque han alzado la voz para denunciar los atropellos del régimen. Las instituciones controladas por el dictador (Migob, Policía, poder judicial, Fiscalía) no les han garantizado un debido proceso. No les han realizado juicios justos. Les han negado las visitas de sus familiares. Ni siquiera les han asegurado un adecuado acceso a la salud.

Son los presos políticos y en ellos se ha personificado la represión que desataron Ortega y Rosario Murillo en este año 2021, aumentando las torturas contra ellos y sus familiares, y enviando un mensaje a todos los nicaragüenses, y a la comunidad internacional, sobre qué es lo que le puede pasar a todo aquel que se atreva a oponerse a la dictadura.

El régimen ha descargado toda su crueldad sobre los más de 40 presos políticos que ha encerrado desde el pasado mes de mayo de 2021, pero no se puede olvidar que ya desde el año2018 mantenía a al menos 124 nicaragüenses injustamente encarcelados.

LA PRENSA ha elegido como su personaje del año al preso político, así en singular, para abarcarlos a todos. Hombres y mujeres. Jóvenes y ancianos. Desde el primero, el excachorro Marvin Vargas, hasta el último que se ha contabilizado, el exembajador Edgard Parrales, de 79 años de edad.

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Una de las listas más confiables que se ha elaborado, sobre la cantidad de reos políticos en poder de Ortega, es del Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas, el cual nació tras la unión de varias organizaciones de derechos humanos, de familiares de personas presas y excarceladas políticas y de líderes territoriales y en las redes sociales.

El gerente general de LA PRENSA, Juan Lorenzo Holmann, es uno de los presos políticos del orteguismo. Es hijo de Ana Chamorro de Holmann, con quien aparece en esta foto de archivo en las instalaciones del periódico. LA PRENSA/ ARCHIVO

Según el Mecanismo, hasta el último día del mes de noviembre pasado, hay en las cárceles orteguistas un total de 168 prisioneros políticos. La mayoría, 158, son personas que fueron detenidas entre las protestas de abril de 2018 y la actualidad. Antes de esa fecha había 10 reos políticos identificados: el excachorro Marvin Vargas, encarcelado por dirigir protestas reclamando beneficios para los cumplidores del Servicio Militar Obligatorio (SMO) de los años ochenta, y nueve personas más detenidas tras el atentado a una caravana de sandinistas que regresaban de Managua a Ciudad Darío tras la celebración del 19 de julio de 2014, hecho en el que murieron cinco simpatizantes sandinistas.

El Mecanismo aclara que en esa lista no están todos, pues solo se han registrado a aquellos reos políticos cuyos familiares han autorizado la inclusión en la misma.

Nicaragua, una inmensa cárcel

“En tiempos de oscuridad, mi país fue una inmensa cárcel. En horas de tempestad, Nicaragua fue un país sin Estado de Derecho. Desde 1990 se terminaron las persecuciones, los exilios y los presos políticos. Nicaragua recuperó la libertad”, escribió la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro en su libro Sueños del corazón, publicado después de que ella entregó el poder a Arnoldo Alemán en enero de 1997.

Más de 24 años después, sus hijos Cristiana y Pedro Joaquín Chamorro Barrios son presos políticos. Otro de sus hijos, Carlos Fernando, está en el exilio.

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Cuando Barrios de Chamorro expresó que “mi país fue una inmensa cárcel”, se refería a las épocas de las dictaduras somocista (1937-1979) y sandinista (1979-1990), las cuales mantenían a sus opositores encarcelados por razones políticas, por criticar y denunciar las injusticias. Pero eso se había acabado cuando ella alcanzó el poder en 1990, tras derrotar en las urnas a los todopoderosos comandantes sandinistas, encabezados por Daniel Ortega, quienes aún a pocos días de las elecciones tenía a decenas de reos políticos en La Modelo.

En la actualidad, diciembre de 2021, Daniel Ortega nuevamente ha convertido a Nicaragua en “una inmensa cárcel”.

Una de las más grandes manifestaciones en contra de Daniel Ortega se produjo el 30 de mayo de 2018, cuando la población marchó en honor a las madres de los caídos por la lucha contra el régimen orteguista. Para estos días la dictadura intensificó la detención de presos políticos. LA PRENSA/ ARCHIVÓ/ CARLOS VALLE

Entre muchos otros atropellos, Ortega comenzó eliminando el derecho de protestar en las calles a la ciudadanía, hasta que en abril de 2018 el pueblo despertó y se tomó esas calles de manera autoconvocada y multitudinaria. El dictador no lo soportó y mandó a reprimir las manifestaciones con paramilitares y armas de guerra, causando los asesinatos de más de 300 nicaragüenses y enviando a las cárceles a más de mil personas.

Solo entre abril y mayo de 2018 fueron detenidas más de 690 personas, según un informe del GIEI. No había órdenes judiciales para esas detenciones. Los jefes policiales estaban convertidos en autoridades judiciales.

Para enero de 2019, el total de prisioneros políticos que contabilizaba el Mecanismo era de 767. En ese momento la lista incluía a desaparecidos, ya que el régimen no brindaba información sobre los detenidos y por tanto se desconocía si algunos desaparecidos estaban prisioneros o no.

Una amnistía que el orteguismo se autorecetó en junio de 2019, para cubrirse de los crímenes que ellos sí cometieron en 2018, llevó a que la dictadura liberara a algunos presos políticos, pero no a todos. Así, de 227 reos políticos que el Mecanismo tenía registrados en mayo del 2019, pasaron a ser 91 a finales de junio de ese año.

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A inicios de mayo de este año 2021, había 122 reos políticos en las cárceles del orteguismo. La cifra se elevó nuevamente cuando a finales de ese mes la dictadura inició una nueva ola de capturas.

Inició el 28 de mayo pasado con la captura de dos excolaboradores de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro (FVBCH), Walter Gómez y Fletes. Y les siguió la presidenta de la Fundación, la entonces precandidata presidencial Cristiana Chamorro.

Marcos Fletes y Walter Gómez, extrabajadores de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro. LA PRENSA/ ARCHIVO

Luego, el régimen ha capturado a más de 40 personas. Siete precandidatos presidenciales, miembros de la sociedad civil, líderes políticos, empresarios y un banquero.

El país entero se ha convertido en una cárcel nuevamente porque el dictador ha ordenado de manera anómala restricción migratoria no solo a los opositores sino también a sus simpatizantes. Muchos funcionarios públicos no pueden renunciar a sus cargos y tampoco pueden irse del país. También están secuestrados.

Los miles de exiliados, que se han ido de Nicaragua huyendo de la represión orteguista, han salido por puntos ciegos.

El calvario de los familiares

Todos los días, a las 6:00 de la mañana, los familiares de los últimos detenidos por la dictadura tienen que llegar al nuevo Chipote a dejarles algo. Es una tortura, porque los policías sol admiten agua, un litro, al tiempo. Helada no. Y en algún momento del día aceptan recibir algún complemento nutritivo para los diabéticos. También sueros orales.

Comida no dejan pasar.

Las otras dos horas en las que reciben agua son las 11:00 de la mañana y las 4:00 de la tarde. 

Si a un familiar se le dificulta llegar más de una vez, no le permiten que deje los tres litros de agua de una sola vez. Obligatoriamente tiene que llegar las tres veces al día.

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“No nos permiten llevar todo de un solo. Ellos dicen a qué hora van a recibir solo agua y a qué hora van a recibir agua y los Ensure y las Glucernas. Últimamente ya ni jugos nos reciben. Tan siquiera que pudiéramos pasarles unas frutas, una carne, proteína para ellos. Pero no nos dejan”, explica un familiar de reo político, quien advierte: “Por favor no pongas mi nombre. Por favor. Quiero pasar libre este fin de año”.

Varios familiares de reos políticos consultados por LA PRENSA explicaron que es una situación desgastante tanto emocional como física y económicamente.

Familiares de presos políticos piden información en el centro de detención conocido como el nuevo Chipote. LA PRENSA/ ARCHIVO

La dictadura no permite que llegue cualquier persona a dejar el agua. Tiene que ser un familiar cercano. Esposa, madre, hijos. Hermanos, por último.

La mayoría de los familiares son personas totalmente alejadas de la política. Llegan muchas señoras con dificultad para caminar. La esposa de Edgard Parrales. La esposa de Víctor Hugo Tinoco y también su hija Cristian que padece de cáncer. La madre de Lesther Alemán. El esposo de Violeta Granera. La esposa de Francisco Aguirre Sacasa. Doña “Pinita”, madre de Ana Margarita Vijil y abuela de Tamara Dávila.

Son contados los familiares que no tienen mucha edad. Tal vez solo las esposas de Miguel Mora y Miguel Mendoza, así como el esposo de la doctora María Oviedo.

Es muy similar lo que viven todos los presos políticos que están en el nuevo Chipote y sus familiares. Es la misma historia con diferente protagonista.

La mayoría de ellos tiene siete meses presos. Sus familiares los vieron por primera vez tres meses después de que apresaran a Fletes y Gómez. Luego los han visto dos meses más, en octubre y en noviembre.

Desde el pasado 10 de diciembre, los familiares esperan la cita para volver a visitarlos, pero esa, hasta este 24 de diciembre, no había llegado. Los niños están esperando ver a sus padres, a sus madres, a sus abuelos. Pero no ha podido ser en este mes de diciembre, a pesar de las peticiones múltiples que se le han hecho a la dictadura, tanto a nivel nacional como internacional.

Ahí están esperando. La niña del cronista deportivo Miguel Mendoza. El hijo especial del periodista Miguel Mora. El niño de Félix Maradiaga. La niña de Tamara Dávila. El niño de Walter Gómez. Los dos niños de Marcos Fletes. Los nietos de todos los adultos mayores que están detenidos.

En esta lista se encuentran los presos políticos de la dictadura, desde finales de mayo de 2021 a la fecha, 24 de diciembre. Son más de 40 opositores, de los casi 170 que mantiene detenidos el régimen Ortega Murillo. LA PRENSA/ ARTE

“En estas fechas (Navidad y Fin de Año) están solos, sin recibir visitas. Me duele por los niños pequeños que quieren ver a sus padres. Son personas que están ahí solo por alzar su voz, por denunciar injusticias”, indica uno de los familiares.

El colmo para los familiares es que ni siquiera pueden denunciar los atropellos que sufren los prisioneros políticos, porque si hablan sus parientes sufren las represalias en las cárceles o ellos mismos se exponen a caer presos, especialmente por la ley de ciberdelitos.

Un “danger”

“Por estar hablando esto yo ya podría enfrentar un proceso”, explica uno de los abogados que defiende a reos políticos.

La dictadura se ha ensañado también contra los abogados que representan a los reos en los juicios políticos. Más de 14 defensores de prisioneros políticos han tenido que huir del país para no ser detenidos. Quien no pudo escapar fue la abogada María Oviedo, de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), quien está encarcelada desde el pasado 29 de julio, cuando fue detenida por haber brindado declaraciones sobre los casos que llevaba. Es la segunda vez que es detenida.

“Es muy difícil ser defensor de reos políticos en estos momentos. Quien lo está haciendo es porque realmente ama la justicia. No ganamos el montón de dinero. Realmente es más que difícil, es un danger. Yo diría que es un danger”, recalca uno de los abogados defensores.

El jurista explica que hay cuatro leyes recién aprobadas por el orteguismo que hace difícil todo, entre ello el trabajo de los abogados defensores, especialmente las leyes de ciberdelito y la de agentes extranjeros.

María Oviedo, abogada defensora de presos políticos que está encarcelada por el orteguismo. LA PRENSA/ ARCHIVO

La ley de ciberdelito puede ser aplicada a todo aquel que se pronuncie denunciando las violaciones de los derechos humanos de los reos políticos. Por lo tanto, ni los abogados defensores ni los familiares de los prisioneros pueden hablar para defenderlos.

Los abogados defensores tampoco pueden recibir ayuda de organismos porque entonces pueden ser procesados bajo la ley de agentes extranjeros.

Las cosas se le dificultan a los defensores porque ellos deben seguir con sus labores de litigar en los tribunales del país, pero son señalados por los funcionarios públicos y reciben represalias. “Nuestro círculo laboral se vuelve más pequeño. A algunos no les ha quedado más remedio que irse del país”, dice otro abogado.

Incremento de torturas

Todos los días son iguales en la cárcel. Especialmente en el nuevo Chipote, donde los policías orteguistas les dejan encendida las luces todo el tiempo a los prisioneros políticos, una forma de tortura que también puede servir para que pierdan la noción del tiempo.

De todas formas, los excarcelados políticos, como Ivania Álvarez, cuentan que siempre son conscientes de fechas como la Navidad y Año Nuevo, cuando lo más difícil para los reos es saber que sus familiares están preocupados por ellos.

Los reos políticos, aún dentro de la cárcel, continúan en la lucha porque Nicaragua se vea liberada de la dictadura y se encuentran más unidos que nunca estando en prisión. Son verdaderos opositores al régimen orteguista pero cuando estaban fuera había diferencias entre ellos. Los de la Alianza Cívica. Los de la UNAB. Los de CxL. Los líderes campesinos. Los MRS (ahora Unamos). Ahora, en la cárcel, han logrado la unidad. Ortega ha endurecido las torturas contra ellos.

Las celdas de el nuevo Chipote, un lugar de no fácil acceso al que tienen que llegar todos los días los familiares de los presos políticos. LA PRENSA/ ARCHIVO

Ivania Álvarez cuenta que en 2018 a los reos políticos les dejaban pasar comida, veían a sus familiares una vez al mes. Si alguien se enfermaba le avisaban al familiar.

En este año 2021 la situación se ha recrudecido porque no les dejan pasar nada de alimento y les tienen super restringidas las visitas. No les permiten ver a sus familiares. “Esa es una tortura psicológica”, dice un abogado defensor.

En este año 2021 no hubo liberaciones de reos políticos, con excepción de abril cuando un grupo de cinco fue liberado, entre ellos Celia, de Ometepe.

La dictadura se negó inclusive a cambiarle la medida de prisión por arresto domiciliar al reo político Eliseo Castro, quien desde septiembre pasado está en el hospital LenínFonseca con derrame cerebral. Los familiares han pedido a Ortega piedad, pero el dictador no la otorgó.

A Max Jerez y a José Adán Aguerri se les murieron sus madres mientras ellos estaban presos y no pudieron ni asistir a sus funerales.

Heidi Meza, en el centro, madre del reo político Max Jerez, falleció estando él en prisión. LA PRENSA/ ARCHIVO

Debido a la mala alimentación, todos han bajado entre 25 y 40 libras. Duermen en camas de concreto y no les dejan pasar ni colchas ni almohadas. Muchos reos han quedado solos en Nicaragua, porque sus familiares han tenido que irse del país para no caer en las garras del régimen. Uno de esos casos es el de Karen Lacayo, hermano de Edward Lacayo, la Loba Feroz de Masaya.

Otras dos leyes que han sido brutales en contra de los reos políticos son la reforma al Código Procesal Penal (CPP), mediante la cual el orteguismo amplió el período de detención para investigación de 48 horas a 90 días.

Mediante esa medida, la dictadura mantiene presas a las personas sin necesidad de verse obligados a llevarlas ante un juez, lo cual violenta el principio de presunción de inocencia que dicta la Constitución Política de Nicaragua para todos los ciudadanos nicaragüenses, explican los abogados defensores.

La otra ley es la 1055, mediante la cual han sido encarcelados la mayoría de los reos políticos detenidos desde el 28 de mayo pasado, a quienes se les acusa de traición a la patria.

En la actualidad, explica otro abogado, los reos políticos detenidos después de mayo de 2021, se encuentran en una gran incertidumbre, porque sus juicios están paralizados y aún no reciben sentencia.

La mayoría de estos últimos detenidos ni siquiera tienen contacto con algún abogado defensor. No les permiten hablar con sus abogados.

Todo pasa por los presos políticos

Aún en las condiciones en las que se encuentran en las cárceles orteguistas, los reos políticos representan un gran triunfo. Un abogado defensor explica que se mantienen en pie de lucha y a través de ellos se ha demostrado que la dictadura está persiguiendo el derecho de los ciudadanos a expresarse, manifestarse, movilizarse, a tener libertad de pensamiento.

“A través de los reos políticos, Ortega manda un mensaje a toda la sociedad nicaragüense de que en Nicaragua no hay libertad para pensar diferente. Les manda ese mensaje para que tengan miedo de ejercer sus derechos constitucionales”, indica un abogado, quien explica que eso se puede ver en que la carestía de la vida en Nicaragua cada vez está más alta, pero nadie sale a protestar a las calles.

“Muchas familias no departirán esta Navidad porque no hay dinero, pero la gente no se puede expresar porque tiene miedo”, expresa el jurista.

La comunidad internacional ha castigado a Rosario Murillo y a funcionarios orteguistas debido a la violación de los derechos humanos de los presos políticos en Nicaragua. LA PRENSA

De esa manera, indican diversas fuentes anónimas, los reos políticos tienen una relevancia fundamental en la actual lucha contra la dictadura.

“Todo pasa por la liberación de los reos políticos”, señala un excarcelado político, quien agrega que parte de las sanciones que han recibido los funcionarios orteguistas por parte de Estados Unidos, la Unión Europea y otras naciones, se debe a que la dictadura violenta los derechos humanos de los reos políticos.

“Antes de que se hable de quitar sanciones, antes de que se hable de diálogo, o de que se realicen elecciones, lo primero es que los liberen”, indica la fuente anónima.

La gente “hace erupción”

Para muchos es frustrante ver cómo Ortega se mantiene gobernando cuatro años después de iniciadas las protestas de abril de 2018.

Sin embargo, indican diversas fuentes, Ortega está perdiendo la batalla contra los reos políticos. Mientras no los libere le seguirán llegando más sanciones.

“No se trata de que los reos políticos, sus familiares o los abogados defensores pidamos sanciones contra Ortega. Se trata de que los organismos internacionales, la comunidad internacional observa el comportamiento cruel del régimen. Y como en Nicaragua no hay nadie que pueda castigar esas violaciones, entonces de eso se encarga la comunidad internacional. Pero no es que los reos políticos pidan esas sanciones. Ni nosotros los abogados defensores. Nosotros solo elaboramos los informes y por eso es que también nos quieren callar”, indica un defensor de reos políticos.

“El Estado le está haciendo daño a seres humanos inocentes. Por eso se acude a instancias internacionales”, manifiesta otro defensor.

Parte de las 13 mujeres presas políticas. LA PRENSA/ ARTE

“La gente en Nicaragua es como el Cerro Negro. Se mantiene en silencio y de repente hace erupción. La gente está molesta. Todo lo que hace Ortega con los reos políticos hace que cada vez sea un gobernante más impopular. La gente buscará cómo expresarse”, manifiesta un familiar de reo político.

Un excarcelado político indica que a Ortega le afecta mantener reos políticos porque debe explicar, aún a sus mismos simpatizantes, cómo es posible tener presos a personas adultas mayores, a personas que han trabajado por el bien de Nicaragua, a jóvenes estudiantes, mujeres, personas enfermas, a personas que pesan 110 libras y que jamás podrán ser terroristas o traidores a la patria.

Los reos políticos son transcendentales en la Nicaragua actual. La lucha contra la dictadura pasa por ellos. En ellos se manifiesta toda la brutalidad de la dictadura orteguista, recrudecida en este 2021. Por eso LA PRENSA ha escogido al preso político, así en singular para abarcarlos a todos, como el personaje de este año 2021.

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