Mukhaled Al-Raqadi falleció en un calentamiento previo a un partido con su equipo, el Muscat FC de la liga de Omán. El jugador de 29 años que iba a disputar el encuentro ante el Suwaiq, sufrió el desplome y fue trasladado inmediatamente al hospital, pero murió a las pocas horas de llegar.
Al-Raqadi, quien falleció el jueves, es el segundo futbolista que muere por un infarto en la última semana, tras el futbolista croata Marin Cacic, de 23 años, durante un entrenamiento el 21 de diciembre.
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«Con nuestros corazones llenos de fe aceptando la voluntad de Dios, la dirigencia de Muscat Sports Club y todos sus afiliados extienden sus sinceras condolencias a la familia de Al-Raqadi», dijo el club en un comunicado en la que daba a conocer la triste noticia.
La muerte de Mukhaled Al-Raqadi hace saltar las alarmas en el planeta futbol porque cuesta entender cómo estas anomalías cardíacas le suceden a futbolistas que pasan revisiones constantes y están bien de salud.
Los problemas cardíacos vienen siendo una constante en el futbol y causan seria preocupación por la salud de los propios jugadores. A estas muertes, se le suman los casos de jugadores como Piotr Zielinski y Victor Lindelof, quienes se retiraron recientemente de sus partidos por dolores en su pecho, mientras que el caso de Christian Eriksen sigue siendo el más representativo por haber sufrido un infarto en plena Eurocopa.
Además, Sergio Agüero anunció su retiro del futbol por su afección cardíaca.